Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

DEL VERBO JODER...

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  31-10-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Borda en lo increíble el saqueo que han padecido los Estados que han tenido gobernadores corruptos e impunes: Sonora, Veracruz, Quintana Roo, Coahuila, Nuevo León, Guerrero y Chihuahua, entre otros. Los montos robados y la cantidad de presupuesto desviado resultan verdaderamente insólitos. Recuperar lo robado y lo que se ha desviado del presupuesto en este y otros sexenios, resulta una tarea imposible, es decir, ya nos jodieron.

Este saqueo lleno de complicidades partidistas y del gobierno federal y estatal, representa un grave daño para México que no tiene nombre, pues los montos exagerados de dinero sustraído con todo tipo de mañas jamás serán repuestos. Caímos nuevamente en la espiral del engaño interminable, se dejaron de construir escuelas, calles y hospitales, servicios que no se dieron, apoyo social que no llegó a los más necesitados, empleos que no se generaron, etc. Millones de mexicanos sabemos que robar es un delito, pero robar en un país rebasado por la pobreza y la injusticia no deja de ser un crimen contra lesa humanidad.     

Ante estas realidades cotidianas, los mexicanos comunes, aquellos que no tenemos privilegios, difícilmente conciliamos el sueño y por las mañanas nos despertamos pensando en no joder al prójimo sino en: pagar colegiaturas, aumento de gasolinas, pago de renta, agua y luz, más impuestos, menos empleo, la extorsión del agente de tránsito, la multa por cámaras, la salud de los hijos, en suma; cómo y de qué manera nos van a joder (término vulgar que se puede emplear como verbo, con significados diversos tales como «molestar» o bien como interjección de asombro) durante el día.

Contrariamente, el vulgar de Enrique Peña Nieto, el inquilino en Los Pinos más mal calificado en el ejercicio del poder, tiene una muy buena opinión de sí mismo y de quienes han ocupado la Presidencia de la República, recientemente protagonizó una nueva incursión en las muchas frases engañosas que engrosaran su colección memorable. “Ningún presidente del país se levanta por las mañanas pensando ‘‘cómo joder a México’’, sino cómo hacer bien las cosas”. “Mi único propósito es que a México le vaya bien y estoy seguro que los anteriores presidentes no han tenido otra misión que esa, que a México le vaya bien”.

Señor Peña, bien es válido equivocarse, meter la pata, resbalar, hacer y decir sandeces que coloquialmente llamamos pendejadas. Pero insistir en los errores, las metidas de pata y los resbalones cometidos una y otra vez a lo largo de los diferentes ciclos presidenciales y todavía presumir que vamos por el camino correcto, es igual a admitir que, quiéralo o no, los presidentes que le antecedieron y usted mismo, han jodido al país. Los resultados hablan por sí solos.

Las decisiones de su administración y convicciones propias, no justifican la misiva a los candidatos de Estados Unidos para entablar un diálogo, sobre todo a partir de las aseveraciones y postulados agresivos de Trump, que generaban ya presión e incertidumbre en México. Usted admite haber tomado una “decisión precipitada” y llamó la atención sobre un hecho ‘‘curioso’’: hoy, cuando caen las preferencias electorales por el republicano, ‘‘el peso se nos viene apreciando’’, y ocurría lo contrario con la moneda mientras aquél crecía en la intención de votos.

En su despertar ocurrente, usted ubica a los políticos, más allá de sus partidos, como ‘‘responsables de sus actos’’, refiriéndose al gobernador con licencia de Veracruz, Javier Duarte acusado penalmente por diversos delitos relacionados con las finanzas de la entidad. Usted habla de su insatisfacción con los resultados obtenidos hasta ahora en el tema de la seguridad, es explicable, Ayotzinapa y otras matanzas así lo aseguran.

Aunque admite que ‘‘tenemos mucho que avanzar’’, también habló de ‘‘percepción y realidad’’, es decir, ciencia y ficción. En el sexenio anterior (el de Felipe Calderón), el crecimiento de la criminalidad ‘‘fue notable’’, y ahora ‘‘ha habido una reversión real de esta tendencia’’, pero, admitió, no se ha logrado romper la barrera de 17 homicidios por cada cien mil habitantes (en el periodo anterior esa proporción fue de 23), se reconoce su incapacidad en este tema escabroso que a todos nos jode.

Explicó el porqué de la oposición a la reforma educativa: Rompió ‘‘con una gran cantidad de privilegios que tenían algunos sectores en el ámbito magisterial, cuando se acaban esas prebendas, cuando dejan de venderse, de heredarse, plazas de maestros, cuando hoy tienen que someterse a evaluación de su desempeño para su promoción, por supuesto que se generan resistencias incluso entre quienes las aceptan’’, es decir, se joden los maestros.

De ser cierta la tesis del pensamiento patriótico de los presidentes, los mexicanos estaríamos en presencia de una fenomenal contraposición entre la teoría y la práctica, conforme a los resultados visibles. Millones de mexicanos, que vivieron regímenes presidenciales anteriores, sumados a los que viven el actual, podrían contradecir fundada y enérgicamente la generosa exculpación del presidencialismo que ha hecho el mexiquense adelantándose a los sucesos de la historia del presidencialismo en México.

Actualmente no hay un solo presidente de la República, vivo o recordable por quienes hubieran vivido bajo su mandato respectivo, que sea recordado popularmente como benefactor de la nación: todo lo contrario, los ejemplos que nos han jodido andan sueltos: Luis Echeverría, Carlos Salinas De Gortari, Ernesto Cedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Usted mismo pronto engrosará la lista.

 

 


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