Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

HUMILDE OPINIÓN

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  24-10-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

En la vorágine de la política a la mexicana y sin despeinarse siquiera, dejaron sus cargos Rodrigo Borge, en Quintana Roo, y César Duarte, en Chihuahua. Al de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, se le dieron todas las facilidades para manipular sus múltiples corruptelas, solicitar licencia, preparar su huida y disque salvar su honor y el de su familia. Ahora es un vulgar prófugo de la justicia y nadie sabe de su paradero. En esas tres entidades que se mencionan, el PRI fue destronado del poder por el sufragio ciudadano y por malos políticos que alimentaron sus respectivas campañas con el descontento provocado por la manifiesta ruptura del estado de derecho auspiciada o permitida desde las instituciones, especialmente en lo que se refiere a la corrupción.  

Los sucesores de Borge y de los dos Duarte fueron postulados por Acción Nacional, la facción alterna de la pandilla corrupta, con auxilio menor del perredismo. Los tres prospectos construyeron un eje fundamental en sus respectivos discursos de campaña prometiendo el esclarecimiento y el castigo a los delitos cometidos por sus antecesores que gozan ya de vacaciones plenas con las bolsas llenas. 

El chihuahuense Javier Corral Jurado, es un panista de toda la vida que se ha distinguido por sus posturas críticas y transparentes y que se ha enfrentado, a veces en solitario, a las dos presidencias corruptas (Fox, Calderón) emanadas de su propio partido. Joaquín González (Quintana Roo) y Yunes Linares (Veracruz) son, en cambio, panistas de ocasión que han medrado con puestos, canonjías y privilegios independientemente del partido en el poder y que han colaborado con lo más impresentable del priísmo.

En mi humilde opinión, ahora los tres tienen ante sí la tarea de desarticular la montaña de inmundicia, hedor e ilegalidad que heredan y que particularmente en Veracruz se ve agravada por la pavorosa e incontrolada violencia que ejercen la criminalidad y las corporaciones policiales en contra de la población de ese hermoso estado. La desactivación de estos legados implica necesariamente investigar, amarrar navajas y sancionar a quienes los construyeron, a sus colaboradores y a los beneficiarios de la dupla de desastres estatales correspondientes: Corrupción y Desgobierno. 

De no actuar así, a las fiscalías o procuradurías estatales no les será suficiente con las sanciones administrativas ni con imputaciones del fuero común para poner orden en la casa y, los nuevos gobernadores enfrentarán un rápido desgaste y verán que no podrán cumplir sus promesas electorales y entonces, en Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua ocurrirá lo de siempre: sometimiento a proceso de actores irrelevantes y menores de la corrupción e impunidad y gracia ilícita de bienestar para los peces gordos. ¿Por qué ocurre esto?

Porque desde luego que Peña Nieto y sus cómplices partidistas no están dispuestos a abandonarlos y mucho menos a investigarlos por delitos del fuero federal ya que Borge y los dos Duarte, participaron en la fraudulenta campaña presidencial de 2012 y en la victoria electoral comprada que el PRI obtuvo en ese año. Para el sistema corrupto, permitir que cualquiera de los gobernadores que financiaron esas operaciones acabe preso, implica abrir una grieta abismal e irreparable en el sistema de complicidades que mantiene en pie al régimen turbio y denso en turno.

De Corral, dicen que no hay razones para dudar de su honestidad ni de la sinceridad de su propósito de emprender una moralización a fondo de las instituciones de su estado. En cambio, las trayectorias de Yunes Linares y de Joaquín obligan a cuestionar cuánta sinceridad y honestidad puede haber en sus alegatos justicieros. Los tres están atrapados, voluntariamente o no, en redes de complicidad y encubrimiento que les harán sumamente difícil, e incluso imposible, actuar a fondo sin importar quien caiga. Por eso, lo más probable es que la acción ejemplar de meter a la cárcel a un ex gobernador corrupto tendrá que esperar, cuando menos, hasta 2018, fecha propicia para localizar y encarcelar al veracruzano prófugo e inclinar la balanza a favor de la mafia en el poder, según esa burda estrategia.

Mientras tanto, Enrique Peña Nieto sigue su campaña propagandística enfocada a rescatar sus presuntas buenas cuentas que sí cuentan, ahora su salivazo nos dice que “no es ocasión para regatear los avances y grandes logros que como nación hemos venido teniendo”, sobre todo en materia educativa de calidad, de infraestructura millonaria (concentrada en el estado de México) y en materia fiscal y energética.

Tal parece que ante la ceguera del pueblo mexicano sólo él tiene la capacidad de apreciar sus vanidades. Ante ello, de nueva cuenta le recomendamos leer a Bertolt Brecht que sin alusión al personaje de Los Pinos dice: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas”. Esa es mi humilde opinión.

 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com