Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

ES HORA DE DECIR LA VERDAD

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  17-10-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Operación limpieza en tránsito, Z40 llamando a C4, Zócalo a su máxima capacidad, siguen llegando, no podemos contener a tantos cabrones, cambio y fuera, fueron las palabras del comandante en turno. Y ahí, en ese histórico lugar llamado Plaza de la Constitución pero que irrespetuosamente sirve para dar de gritos, abucheos, ambulantaje, pista de hielo, parque de béisbol, pachangas o desmadre absoluto, se reiteran las demandas de verdad y justicia que sostienen padres, familiares y ciudadanos solidarios con esa lucha por los 43 normalistas desaparecidos y que muestran al mundo la dimensión de la tragedia que se vive en México en materia de derechos humanos, corrupción, ingobernabilidad, violencia, homicidios, impunidad y desapariciones forzadas.

 

Durante dos años, él cinismo institucional mudo y sordo, se ha mostrado impune, gallardo y floreciente, no hay nada que aliente la esperanza de resolver el enigma de Ayotzinapa. Peña Nieto y su administración federal se han conducido de manera cómplice con la estatal, y el incansable viajero de Los Pinos, sin respeto al dolor de la muerte, ha asumido conductas inapropiadas que deberían llevarlo a un proceso judicial en forma. Durante el foro por la paz colombiana, una de sus últimas aventuras viajeras, emitió desde Cartagena de Indias, Colombia, una declaración rebosante de demagogia, recurrió a la frase clásica e inerte de llegar hasta las últimas consecuencias, asegurando que el único interés que su gobierno ha puesto por delante, con total apertura y transparencia, es precisamente saber qué fue lo que ocurrió ahí, en Ayotzinapa, en Iguala. 

 

Fiel a su demagogia e hipocresía lo que el viajero quiso hacer, fue colocar a su favor el trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y contar con la participación de organismos como la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), a la que México, según él, le ha abierto el espacio para involucrarse con la Procuraduría General de la República, autoridad responsable de llevar a cabo la investigación apoyándose en la repulsiva verdad histórica. La única verdad es que a los miembros del GIEI y a la CIDH, se les diseñó una campaña de difamación destinada a impedir que siguieran asomándose a las oscuras cavidades que el gobierno federal desea que sigan así y finalmente se les botó del país.

 

Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación, otro declarante sin memoria histórica, amenazó con que el gobierno federal seguirá actuando con determinación y transparencia, él sabe bien, que la investigación criminalística ha resultado ser un fracaso y una colección de falsedades y malas intenciones. Su frase “ni olvido para las víctimas ni perdón para los culpables”, aplaudida por sus paleros, resulta tragicómica en las circunstancias actuales.

 

Los documentos del GIEI están a la vista, basta profundizar en su estudio para entender la actitud criminal de funcionarios federales y estatales aun impunes y protegidos, que tejieron un expediente de mentiras y ocultaron información asombrosa y primordial, que debemos reiterar mil veces, entre la más relevante se encuentra la prueba del permanente monitoreo y vigilancia que miembros del Ejército y de la Policía Federal ejercieron sobre los estudiantes desde que salieron de la normal de Ayotzinapa, hasta que fueron víctimas en Iguala. También se demuestra que la verdad de lo ocurrido no está en Cocula y su basurero, y que de insistir la PGR en la teoría de la incineración, se debe dirigir la mirada, como ya lo señaló José Torero, hacia hornos crematorios. Ante el incierto caso, al presidente Peña Nieto se le recomienda leer a Bertolt Brecht, dramaturgo y poeta alemán creador del teatro épico, el advirtió:

 

La manipulación y la enajenación se alimentan de las mentiras, engaños, simulaciones, medias verdades o francas falsedades que el poder disemina con una falta total de ética, pero de allí ninguna otra cosa puede esperarse. Si no encontramos verdades que vale la pena decir para desarrollar un pensamiento crítico con apego a la verdad, es mejor el silencio, pues la acción de aplacar a la gente es resultado, entre otras cosas, del aturdimiento con miles de verdades intrascendentes que contribuyen a la confusión, la desorientación, la distracción, la diversión.

 

Otra conocida advertencia es del doctor Samuel Johnson (una de las figuras literarias más importantes de Inglaterra): “El amor a la verdad es la primera víctima mortal de toda guerra”, resulta hoy más verídica y reveladora, pues sin darnos cuenta, México está inmerso en diversas guerras simultáneas y tenemos que esforzarnos por estar del lado de la verdad. Me explico:

 

Guerras económicas: los factores macroeconómicos hacen estragos en los bolsillos de los más jodidos, las rivalidades entre los grandes capitales del mundo dan origen a conflagraciones armadas criminales, con millones de víctimas humanas mortales; también la competencia de muchos negocios de menor tamaño, legales o ilegales, contribuyen, a veces sin quererlo ni saberlo, a la mentira, al engaño, e incluso a la generación de violencia, es una vil mentira que los políticos se aprietan el cinturón y renuncian a sus jugosas dietas, la práctica común es que huyen de sus países con las forjas llenas.

 

En las Guerras comerciales: Se generan las técnicas más sofisticadas para manipular las voluntades y engatusar a viejos, amas de casa, adultos mayores y niños, todos personas indefensas a quienes se induce a consumir venenos, (alimentos chatarra, comida contaminada con aditivos dañinos, y bebidas azucaradas). Este tipo de guerra y su publicidad mercantil, no tienen ética, generan toda una cultura corruptora, donde el consumismo y la po­sesión de un bien como sinónimo de felicidad, es veneno también para todo esfuerzo educativo auténtico. La administración de la educación pública, como parte de la vida política del país, por supuesto ha sucumbido a esta tragedia.

 

En la guerra contra el magisterio, la SEP y su secretario Aurelio Nuño Mayer, nos recetan cínicas mentiras todos los días: es mentira que se haya dado una reforma educativa, el mismo secretario dice que ésta se dará con el nuevo modelo educativo en discusión que, ni es modelo, ni es nuevo; mentira que todo lo que se propone en esos documentos haya sido elaborado por la SEP, está lleno de plagios; mentira que las reformas legales hayan sido apegadas a derecho, en su aprobación se violó la Constitución; Mentira que las evaluaciones no sean punitivas, la amenaza está explícita en la misma ley; mentira que la oposición se origine en la defensa de intereses ilegítimos de un reducido grupo de dirigentes corruptos, la oposición ha generado un amplio movimiento social, e incluye a muchos académicos de excelencia.

 

Mentira que los intereses de los niños estén por encima de los intereses políticos de Nuño y Peña Nieto, el apresurado calendario de la reforma está sujeto al calendario político que a éstos conviene; mentira que las propuestas de la SEP vayan a generar un pensamiento crítico, todo lo contrario, un ejemplo: una iniciativa central de ese proyecto es adoctrinar a los niños con la ideología económica (y política) dominante disfrazada de educación financiera, para ello, se les regalan gadgets tecnológicos (tabletas electrónicas) que inducen la falta de lectura y ausentan la comunicación verbal, convirtiéndose en enemigos enajenantes de las familias mexicanas.

 

En las guerras políticas: Los partidos y los candidatos se juzgan por su competitividad, en las universidades se dan cursos de mercadotecnia política, y con multimillonarias carretadas de dinero se ponen en marcha campañas políticas sustentadas en imágenes manipuladoras y cancioncitas estúpidas, muy diestras para la manipulación y el engaño. Las campañas presidenciales dividen. En el mejor de los casos, una elección contrasta ideas y proyectos de nación, aunque realmente no importen porque el elegido casi nunca cumple con el pretendido mandato. En el peor, una elección trata de escoger al menos peor de los malos.

 

En Estados Unidos, la elección del 2016, como nunca antes se ha reducido a elegir al menor de los males y la presencia de Hillary Clinton y Donald Trump ha hecho de esta elección una reflexión sobre la identidad de este país tan admirable como despreciable para el resto del mundo. Sus vacíos debates, nos han demostrado que la política está hoy totalmente al servicio del dinero y se ha convertido en otro espacio belicoso y televisivo inundado de mentiras y falsificaciones. En México, la pretensión de castigar a un gobernante estatal (Javier Duarte de Ochoa, el exgobernador veracruzano) por corrupto, ineficaz y miembro pernicioso del partido, forma parte del posicionamiento propagandístico que desean asumir el PRI y Los Pinos rumbo al 2018.

 

La representación teatral para postular al PRI como la opción única y verdadera contra la corrupción ya está en curso. Es obvio que si la guillotina funcionara de forma pareja, varias casas de gobierno se quedarían sin inquilino en lo inmediato, incluyendo la federal. Sobre el gobierno de Duarte pesa un saldo de miles de muertos, cientos de desaparecidos, faltan miles de millones de pesos en las arcas públicas, empresas fantasma beneficiarias de desvíos, lacerantes carencias en el sector mayoritario de la población y, en general, una ruptura generalizada de la legalidad, la paz y la normalidad.

 

Nos sorprendió que sin ensayos previos, el primer acto de la obra, ya se puso en escena: Suspendido de sus derechos partidarios, el veracruzano solicitó licencia al cargo hasta el 30 de noviembre, cuando finaliza su administración. Su renuncia, busca dar réditos a Los Pinos, pero además, arrebata al panista Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador electo, la bandera de buscar castigo en beneficio de Acción Nacional su actual partido porque antes fue priista de hueso colorado.

 

La guerra anticorrupción: En continuidad de su muy proclamada tesis de que la corrupción es un asunto de índole cultural, Enrique Peña Nieto, nos advierte que “No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra, todos han sido parte de un modelo que hoy estamos desterrando y queriendo cambiar” el asunto implica a todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos, según este fraseo nos quedan dos sopas, o es un chiste que ¿el nacido en Atlacomulco sea el único mexicano libre de esas culpas, o ya en serio, ¿Peña Nieto a pesar de la coartada conjugable ha reconocido oficialmente que es parte plena de la corrupción? Así, podemos concluir que seguramente el actual ocupante en declive ya solucionó los problemas económicos propios y de su familia. 

 

Recuerde señor presidente en tiempo de guerra no cualquier hoyo es trinchera, sino al contrario: “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”. Se lo recomienda también Bertolt Brecht.

 

 


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