Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

SÍNDROME DE INCOMPETENCIA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  03-10-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Millones de sus detractores piden insistentemente su renuncia, sus opositores y críticos lo hemos cuestionado, investigado y hasta exhibido, pero Enrique Peña Nieto, el genio, después de cuatro años se mantiene impasible. En ese tiempo, los mexicanos no nos hemos dado cuenta que el genio padece el síndrome de la incompetencia (que explicaremos más adelante) y cuyo único logro político real fue ser un producto de las encuestas para llegar a Los Pinos. El genio, cuenta con sus aliados, achichincles, arrimados, empleados y simpatizantes que lo defienden a capa y espada y lo hacen creer los escasos halagos que le prodigan por conveniencia no por convicción. Es un “estadista”, un “visionario”, un convencido del “diálogo”.  

 

Lo repiten públicamente a pesar del reciente episodio de su fracasado encuentro con Donald Trump que repercutió negativamente en las encuestas de popularidad. “No gobierno para quedar bien con las encuestas”, dice este genial personaje, reconocido recientemente como Estadista del Año, por la Foreign Policy Association (Asociación de Política Exterior) firma suministradora de lauros internacionalistas. Para no ser una broma, el galardón es una vacilada. Ni siquiera los medios estadunidenses y neoyorquinos más serios, ni los más frívolos, tomaron en cuenta la foto de Peña Nieto al recibir el galardón.

 

Según la firma, el hombre de múltiples viajes, del Grito apagado y de presencia abucheada merece ser reconocido por el impulso de políticas responsables a nivel internacional en diversos temas; particularmente, por su contribución a la integración de América del Norte junto a Estados Unidos y Canadá. No obstante que el mismo día en que Peña Nieto pidió al Consejo General de la ONU que no le “dé la espalda” a los migrantes y exhortó a “superar visiones que criminalizan el fenómeno e impulsar políticas globales que impacten positivamente en la vida” de los indocumentados. En la ceremonia de premiación no hubo uno solo de los migrantes mexicanos que con múltiples carencias viven en Nueva York y que no han recibido ayuda del consulado. Tampoco estuvieron inversionistas, banqueros ni estrategas de alto nivel que antes habían alabado las 11 reformas estructurales del peñismo, pero que ahora le dan la espalda.  

 

Al recibir el reconocimiento, el distraído mandatario afirmó que en Estados Unidos reciben información escasa, inexacta y distorsionada de México. “Vacíos de información que se han llenado con mitos, imprecisiones y prejuicios, creando un terreno fértil para la intolerancia y la discriminación”. En medio de las críticas por la visita a Los Pinos del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, dijo que los estadounidenses no deben desacreditar a los mexicanos, pues contribuyen diariamente con su trabajo y creatividad al desarrollo y bienestar de ambos países. “Estados Unidos y México siempre han sido más fuertes, más seguros y más prósperos cuando trabajan juntos; cuando ambos países contribuyen al éxito del otro”. 

 

Pase lo que pase en el México real, a Enrique Peña Nieto se le da por, viajar mucho y recibir premios de élites que le consideran un gran estadista. Se olvida fácilmente de la desaparición de 43 estudiantes en Iguala y de que la estructura mexicana está profundamente debilitada por el saqueo y la corrupción, Se olvida de que su gobierno presentó ante el Congreso mexicano un Paquete Económico de 2017 con funestas perspectivas presupuestarias y con escasas perspectivas de crecimiento por el alto nivel de endeudamiento, se olvida de que su genialidad está sumida en el pasmo y la inercia, y de que el regocijo de los altos funcionarios al recibir premios no corresponde con la realidad.

 

Eso es el síndrome de incompetencia, que en los años 90 dos psicólogos de la Universidad Cornell, de Nueva York, Justin Krugger y David Dunning, sin conocer a Peña Nieto ni a su gabinete, describieron de manera extraordinaria. El “síndrome Dunning Krugger”, que describe como pocos el estilo de gobernar del peñismo. Tiene tres principios esenciales: los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades; los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades de los demás y, los más incompetentes no sólo tienden a llegar a conclusiones erróneas y tomar decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello.

 

La incompetencia es común entre insectos, roedores y personas con escaso nivel intelectual y cultural que tienden sistemáticamente a pensar que saben más que los que saben y a considerarse más grandes de lo que son. Una imaginación basada en la ignorancia persistente. La genialidad de Peña Nieto radica en que su “síndrome Dunning Krugger” no sólo convirtió a México y a su sexenio en rehén de su incompetencia. Aquí hay algunas razones para explicar esta genialidad, a raíz de la invitación a Donald Trump a Los Pinos: 

 

1.- Peña Nieto simplemente ignoró el artículo 89 constitucional, fracción X de la carta magna y se le ocurrió la “genial” idea de invitar a los dos candidatos presidenciales de Estados Unidos, sin pensar que esto viola flagrantemente un mandato constitucional que establece “la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”. 

 

2.- Si el millonario Trump antes de la visita era “una amenaza posible”, ahora es una amenaza real. Peña Nieto logró darle en unos cuantos días, grandeza política frente a Hillary Clinton quien por si fuera poco, simplemente describió el episodio del encuentro Peña-Trump como una “vergüenza internacional”. Peña Nieto es feliz porque ignoró la personalidad de Donald Trump, y aún sigue defendiendo que el diálogo será mejor que el enfrentamiento o el insulto contra el psicópata inmobiliario. Peña Nieto demostró que no necesita de su canciller Claudia Ruiz Massieu, ni del servicio diplomático de carrera, ni de exsecretarios de Relaciones Exteriores de México como Rosario Green, Jorge G. Castañeda que expresaron su oposición a la visita de Trump.  

 

3.- Peña Nieto volvió a colocarse en las primeras planas de la prensa internacional, especialmente la estadounidense y la británica. Ese privilegio lo tuvieron Joaquín El Chapo Guzmán y Juan Gabriel. Uno por su increíble “fuga” tunelera y el otro por su súbito fallecimiento. Peña Nieto ha demostrado que, el peor peligro para México, no es Donald Trump. El verdadero peligro para México es él. Y está muy orgulloso de portar este estandarte en cada país que visita.

 

En otras palabras, el premio entregado en el marco del Foro de Liderazgo Mundial sólo contrastó la crítica situación del gobierno de Peña Nieto, el incompetente presidente mexicano que ha llegado a los más bajos niveles de desaprobación en la historia del país.

 

Finalmente al galardonado genio, no se le recordará por los efímeros reconocimientos recibidos, sino por el daño causado en apenas cuatro años de su administración incompetente, más los que se acumulen.

 

 


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