Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

CAMBIOS EN EL GABINETE

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  26-09-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

 

Es claro, en todo caso, que la visita de Trump ha desencadenado una crisis política de gran calado y cuyos alcances aún no se han revelado en su totalidad. El barco anda a la deriva y al margen de las estridencias anti presidenciales del momento, Enrique Peña Nieto aceptó la renuncia de Luis Videgaray Caso como secretario de Hacienda y Crédito Público, al despedirlo elogió de manera enfática el desempeño del dimitente quien dejó ajustes presupuestales del orden de 300 mil millones de pesos en el presupuesto de egresos 2017. Los piropos indicativos y la lógica consecuente confirman que no fue su gestión y desempeño en la Secretaría de Hacienda lo que llevó a su salida del gabinete.

No hay motivos para pensar mal, la remoción de Videgaray Caso fue por necesidades del servicio, por rediseño en las áreas económicas, pero no por culpa alguna. El cambio nada tiene que ver con la crisis económica, el desempleo creciente, la reducción en las expectativas de crecimiento, la inflación, la devaluación acumulada del peso. Bueno, ni siquiera por la casa campestre de Malinalco.

Su decisión de renunciar al cargo y anunciar que no buscará otro (aunque, desde luego, eso no cierra las puertas a eventuales encargos partidistas), como coordinar la campaña priísta en el estado de México o ser el candidato, si el pueblo de tres colores así se lo pidiera.

Aunque no se hizo mención del asunto, el cambio tiene como ineludible telón de fondo el encuentro que el titular del Ejecutivo sostuvo en esta capital con el candidato presidencial republicano Donald Trump y la casi inmediata negativa de Hillary Clinton, la rival del republicano, a reunirse con el mandatario mexicano. Sin dejar de lado el comportamiento mediocre de Peña Nieto en ella, tampoco se debe ignorar la cauda de consecuencias indeseadas que ha tenido tan inopinada medida en el tablero político estadounidense, lo que significa un enfriamiento –por decirlo suave– en la relación de la Presidencia mexicana con el bando demócrata, hoy en el poder en Estados Unidos.

En su remplazo nombró al hasta entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña quien goza del especial aprecio de centros de poder económico, nacionales e internacionales, que valoran su capacidad de servir a esos intereses. Cabe esperar, en lo inmediato, que el cambio en la Secretaría de Hacienda se traduzca en una política más sensible a las necesidades de la mayoría y en una reorientación que permita reactivar la economía pero no así el desarrollo social ya que la concentración de reflectores en las figuras de Videgaray y Meade permitió a Peña Nieto filtrar sin tanto escándalo a su compadre, el subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda Nava, como secretario de Desarrollo Social, lo cual confirma que los cambios en el gabinete, son desesperados intentos de un enfermo terminal que lucha por paliar los yerros de la conducción económica y social.

El bajo perfil del abogado que nació en Jocotitlán, estado de México, ni siquiera permitió que alguien supusiera que la preciada plataforma de construcción de candidaturas presidenciales que es la Sedesol estuviera gestando un nuevo aspirante. Miranda sólo es un leal soldado político de Peña Nieto, que ahora es enviado a administrar los recursos asistenciales con la vista puesta en el interés clientelar priísta de 2018.

El nuevo responsable de la bolsa asistencial-electoral fue secretario de Finanzas en el último tramo del impune Arturo Montiel en el estado de México e igualmente en los dos años finales de Enrique Peña Nieto estuvo en la Secretaría General de Gobierno. Ya con la legión mexiquense instalada en la nómina federal, Miranda fue colocado como cuña personal en Bucareli, a título de subsecretario de Gobernación donde atendía los asuntos políticos más delicados. Por ejemplo, las negociaciones con el movimiento magisterial opuesto a la reforma educativa, con los jornaleros de San Quintín y con los ex trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas. En el estado de México se habla del constante apoyo de Miranda a Antorcha Campesina. Por supuesto que de todo esto no informaba al secretario Osorio Chong, sino directamente a su compadre Enrique.

Por supuesto que a Sedesol, no va un técnico respetable, un profesionista conocedor del tema o un político con pretensiones personales, sino un operador práctico, un burócrata acomodadizo dispuesto a que los recursos de esa importante oficina tengan resultados específicos en cuanto a las necesidades grupales de conservación del poder, garantizando por lo pronto la continuidad del mismo en el estado de México. Lo veremos muy pronto.

Que Miranda vaya a Sedesol no es ganancia para Osorio Chong, pues aquél nunca respondió al interés del hidalguense. Mientras tanto, habrá que esperar nuevos cambios a la esperada llegada de Eruviel Ávila que deja ya la gubernatura del Estado de México. Mientras tanto, el flamante secretario de Desarrollo Social, en el municipio Pedro Escobedo, de Querétaro, se destapó retóricamente, transformado en una especie de precandidato presidencial de última hora, como si fuera un ciudadano indignado ante el gobierno incapaz y no parte fundamental de él, aconseja categóricamente que así como se parten la madre los migrantes, pártanle la madre a esos malos que quieren venir a su pueblo a quitarles el orden, la paz y los beneficios, no dejen que los malos lleguen aquí y este estado se convierta en algo que no quieren.

Así inicia su cargo el compadre Miranda, rebelde, insurrecto, malsonante para tratar de sonar bien, pero nada que aliente el bienestar social. Con esos cambios vamos como los cangrejos y nos quedamos más perplejos.

 

 

 


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