Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL CUENTO DE LA DISCULPA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  29-08-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

No es frecuente que los políticos o autoridades pidan perdón por sus errores y por hechos cometidos en el ejercicio de sus funciones o en su vida privada o empresarial. La petición de perdón suele entenderse únicamente como la humillante prueba definitiva de la culpa o el error cometido, de hecho, no sirve para aplacar el coraje de la sociedad contra el político o su partido y menos sirve para recuperar la carrera política de quien reconoce su culpa, o como explicación debida de los motivos de una dimisión, que suele retrasarse lo más posible.

Pedimos disculpas porque como seres humanos todos podemos equivocarnos y a veces sin querer, herimos los sentimientos de la gente y nos sentimos mal. Una disculpa sirve para decirle a alguien que lamentamos el daño que causamos, por más que no lo hayamos hecho a propósito. Sencillamente es una forma de decir que somos conscientes de lo que hicimos mal y que trataremos de ser mejor en el futuro.  

En el país de las disculpas, primero fueron Enrique Peña Nieto y su atribulada esposa, a propósito de la casa blanca y de otros menesteres. Recientemente, Alfredo Castillo Cervantes, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), ocultándose en la doctrina presidencial de la disculpa y el perdón  reconoció que había cometido un error al llevar a su novia a los recién pasados Juegos Olímpicos celebrados en Río de Janeiro, Brasil. Al disculparse, también dijo que su renuncia estaba sobre la mesa, sólo que el amigo Enrique lo perdonó, no se la quiso hacer válida y lo ratificó en su puesto al frente del deporte para seguir mamando del erario federal…

Poco después, Rosario Robles Berlanga titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), también se disculpó públicamente por su descabellada expresión “Los periódicos solamente sirven para matar moscas y limpiar vidrios”, quizá olvidó que también en algunos casos se usan para aseo personal. Lo dijo al salir en defensa del gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, quien es acusado de enriquecimiento ilícito y que sin disculparse, dejará la entidad con una deuda de 50 mil millones de pesos. Faltan otros tantos que se irán de la misma manera así como miembros del gabinete que no piden ni pedirán disculpas por los errores cometidos: Videgaray, Osorio Chong, Aurelio Nuño, Meade y Ruiz Esparza son de los más vistos.  

Con respecto al fracaso deportivo en Río 2016, el ex pentatleta olímpico Horacio de la Vega (se quedó en el borde de conseguir una medalla en pentatlón en Sydney 2000), hoy titular del Instituto del Deporte de la Ciudad de México, disculpa a los atletas mexicanos que acudieron a Rio, según él como juez y parte, debemos sentirnos orgullosos y siempre apoyarlos en las buenas y en las malas. Considera injusta la reacción crítica de los ciudadanos hacia los deportistas que no consiguieron medalla. Le damos la razón, el problema no son los esforzados y sacrificados deportistas, el  problema es que no hay cultura del deporte, hay talentos y capacidades limitadas pero también hay federaciones nefastas y fraudulentas, sistemas y métodos faltos de orden e ineficientes así como autoridades y grandes empresas que controlan el negocio del deporte.

Carlos Padilla Becerra, el presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM), consideró que los resultados obtenidos por la delegación nacional en Río no fueron los que se esperaban de acuerdo con las expectativas planteadas antes de comenzar y que seguramente  Alfredo Castillo, las federaciones del deporte y él mismo, conocían antes, durante y después de los juegos olímpicos, pero las callaron por así convenir a sus intereses mezquinos. La delegación mexicana con esfuerzos se trajo tres medallas de plata y dos de bronce para acumular cinco en total. La cantidad de medallas conquistadas promedian lo alcanzado en otras ocasiones en estas justas, por lo tanto son fiel reflejo de que no hay disciplina, tampoco orden, ideas ni metas y mucho menos crecimiento en el deporte mexicano. La corrupción corre más rápido que Usain Bolt, leyenda de la velocidad en las pistas y derrota fácilmente al monstruo de la natación Michael Phelps, al nadar siempre de pechito ante la intolerancia gubernamental.

 A manera de disculpa, Padilla Becerra, hizo hincapié en que se tuvo un avance importante en otras disciplinas en las que en el pasado no se había obtenido un papel tan destacado: el bronce de Ismael Hernández en pentatlón moderno; el cuarto lugar de Alejandra Zavala en tiro con pistola de aire a 10 metros; el cuarto lugar en lanzamiento de martillo del regiomontano Diego del Real y el de Alejandra Valencia en tiro con arco, otros competidores quedaron a nada de subir al podio. Según Padilla, si los cuartos lugares tienen el apoyo que necesitan, pronto alcanzarán buenos resultados y se convertirán en medallas seguras para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en caso contrario serán competidores que se perderán. Sus palabras son tan vacías que asemejan el síndrome de otro fracaso previamente anunciado.

Como si descubriera los efectos de la pólvora, Padilla agregó cínicamente que el deporte federado del país requiere institucionalmente de la Conade y del COM, para lograr el adecuado desarrollo del potencial de sus competidores porque, de no hacerlo, pronto estaremos lamentando participaciones como la de Río 2016, donde los competidores fueron susceptibles y afectados por la situación que se vivió en el país y que por el hecho de no trabajar de forma conjunta por supuesto que les perjudicó de alguna forma ¿Cómo cuál?. Finalmente y como siempre sucede, la inmejorable experiencia de lo ocurrido en la justa brasileña se debe tomar no sólo para que no vuelva a ocurrir, sino para que se brinde el mayor apoyo a los competidores y se obtengan mejores resultados en esas lides deportivas. Que poca madre y que vergüenza señor Padilla.

Mientras tanto, en la realidad del país de las disculpas, el nuevo intento de explicación oficial sobre el tema de la titulación de Enrique Peña Nieto como licenciado en derecho ha brincado de los errores de estilo a los errores de imprenta pues, según esta nueva versión, en el taller de impresión de la polémica tesis fueron suprimidas las comillas que habrían dejado constancia de que no había plagio, como ahora ha difundido el equipo de investigación de Carmen Aristegui, en un video que lleva más de 1.7 millones de reproducciones en YouTube y por ello se le exige una disculpa o se le corta la cabeza.

No hay disculpas para los gobernantes en turno, el México de hoy les reclama ya no cuentos ni disculpas fingidas. Sus actos corruptos y de ingobernabilidad los alejan cada vez más de las políticas democráticas y de progreso social, así lo confirman miles de vidas afectadas por la violencia, golpeadores y matones a sueldo, inseguridad e impunidad, profundos costos económicos, pérdida de empleos y desaparición forzada de comunidades, además de todos los efectos negativos en los aspectos de bienestar de la clase trabajadora y de la población en general que en su malestar cotidiano ya no los ve con buenos ojos.

Con este panorama lleno de nubarrones de tormenta y de acuerdo al nuevo formato de su cuarto informe de gobierno, no queremos señor Peña Nieto que nos salga con una disculpa o con puros cuentos alegres como los que aparecen en los spots televisivos. Queremos que nos hable con la verdad y le exigimos que cumpla con su mandato constitucional o si no, como dice la protesta “que la Patria se lo demande”.


 


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com