Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

RIO 2016

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  22-08-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

Luego de un espectáculo modesto pero maravilloso, el presidente interino de Brasil, Michel Temer declaró el inicio de los Juegos de Río, celebrando la XXXI Olimpiada de la era moderna. La frase declaratoria del presidente brasileño fue sepultada por una silbatina que alcanzó a opacar su débil voz haciéndonos recordar la rechifla al presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz en 1968. Al principio de la ceremonia, no se mencionó el nombre del presidente del país donde se realizan los Juegos, sólo se mencionó la presencia del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach. Hubo otra novedad más: en ningún momento las pantallas gigantes instaladas en el estadio Maracaná mostraron la figura de Temer. Fue como si él no hubiese sido invitado. La razón obvia: mencionarlo sería despertar una oleada de abucheos y silbidos que empañaría el espectáculo.  

Antes de la ceremonia de inauguración, ya había centenares de manifestantes en la entrada del Maracaná, protestando no sólo contra el golpe en marcha y el interino Temer, sino también contra la realización de la justa. Al final de la ceremonia nadie pudo impedir que explotase otra fuerte oleada de gritos de Fuera, Temer. El mismo Caetano Veloso, celebre músico brasileño divulgó por redes sociales, luego de su presentación, una foto cargando un cartelito donde se leía Fora Temer. Con él coinciden el 79 por ciento de los brasileños, que declararon rechazar a Temer, mientras escasos 14 por ciento de los entrevistados aprueban su permanencia.  

El mayor espectáculo deportivo del planeta inició en Río de Janeiro, con envoltura de inseguridad y violencia: los periodistas chinos se vieron en medio de un violento tiroteo entre traficantes y policías; el equipo de la televisión italiana fue asaltado en un barrio bohemio del centro de Río y muchos atletas sufrieron robos dentro de la misma Villa Olímpica. Se esperaba que las manifestaciones contra Temer y el golpe en curso fueran la tónica callejera durante los Juegos. Igualmente se esperaba que, pese a todo el despliegue de fuerzas de seguridad siguieran los casos de violencia. Afortunadamente nada de eso sucedió, y los temores de falta de seguridad del país y del contagio del virus Zika se desvanecieron con el paso de los días en lo que fue el entorno olímpico. 

Antes de la justa olímpica, parecía que los aspectos deportivos se empañaban. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), máxima instancia para dirimir controversias legales en el deporte, ratificó la decisión de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) de excluir a todos los atletas rusos de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La resolución se da en respuesta al Informe McLaren, presentado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), según el cual entre 2011 y 2015 Rusia implementó un programa con respaldo estatal para proteger a los atletas rusos que incurrieron en prácticas de dopaje, pese a que los problemas de uso de sustancias u otros métodos para potenciar el rendimiento deportivo se generan entre representantes de prácticamente todas las naciones. 

El informe no cita casos concretos de dopaje, lo que llevó a que las autoridades rusas vieran en la campaña de la IAAF un golpe contra el deporte nacional más que un esfuerzo por sancionar de manera puntual a quienes hayan cometido prácticas fraudulentas, no debemos olvidar que el atletismo agrupa algunas de las competiciones en las que Rusia tenía las mayores expectativas de conquistar títulos olímpicos. Por ello, la demanda presentada de manera conjunta por el Comité Olímpico de Rusia (COR) y 68 atletas considerados limpios de dopaje, señala que el desestimado recurso hace pagar a justos por pecadores, ya que según el titular del COR, Aleksander Zhukov, los atletas que apelaron, llevan al menos medio año sometiéndose a pruebas de control antidopaje en Gran Bretaña y otros países sin recibir señalamiento alguno de ingesta de sustancias prohibidas. 

Entre los atletas más afectados por el veto figura la doble campeona olímpica de salto con pértiga Yelena Isinbayeva (miembro del COI), monarca en Atenas 2004 y Pekín 2008, y bronce en Londres 2012. La medida contó con el apoyo de la máxima estrella del atletismo mundial, el jamaiquino Usain Bolt. Todo el caso ha sido decepcionante, lo sucedido es un mensaje fuerte para aquellos que violan las reglas dijo el multicampeón olímpico.

Al no admitir su demanda, el TAS da valor legal al controvertido artículo 22.1A, un artículo del reglamento mundial del atletismo, por el que se rigen todas las competiciones, incluida la olímpica. Ese artículo excepcional señala que podrán participar en competiciones los atletas de una federación suspendida por el mal funcionamiento de sus sistemas de lucha contra el dopaje si ese deportista hubiera residido largo tiempo fuera de Rusia y sus muestras, por lo tanto, no se hubieran analizado en el tramposo laboratorio de Moscú.  

Finalmente, el severo castigo no llegó. El comité ejecutivo del COI se negó casi por unanimidad a excluir a Rusia de los Juegos Olímpicos, aunque ha puesto una condición. Únicamente acudirán los deportistas “limpios”, es decir, los que no han tenido problemas de dopaje en el pasado, y esto lo decidirán las federaciones internacionales en su momento. 

No está de más recordar que los Juegos Olímpicos se han alejado del amateurismo puro, para permitir la participación de los atletas profesionales, la creciente importancia de los medios de comunicación de masas inició el tema de patrocinio de las empresas y la comercialización de los Juegos. El deporte se ha convertido en una multimillonaria industria trasnacional que genera presiones adicionales sobre los atletas para mejorar sus resultados, a fin de obtener sustanciosos patrocinios y otras modalidades de promoción económica. Se impone, pues, la necesidad de deslindar responsabilidades para evitar que decenas de atletas se vean perjudicados por un castigo colectivo que, además, abona a las tensiones que durante los últimos años han caracterizado las relaciones entre Rusia y el bloque de naciones aliadas a Estados Unidos.  

La venta de la marca olímpica ha sido motivo de controversia. El argumento es que los Juegos se han convertido en algo indistinguible de cualquier otro espectáculo deportivo comercializado. Las ciudades que compitieron arduamente por organizar los Juegos se ven inundadas de empresas y comerciantes que tratan de vender mercancías relacionadas con las olimpiadas.  Otra crítica sobre los Juegos es que son financiados por los países y ciudades anfitrionas, por lo cual el COI no incurre en los costos, sin embargo, controla todos los derechos y beneficios de los símbolos olímpicos y obtiene un porcentaje de todos los ingresos de patrocinio y difusión.

Aunque en términos económicos no hay certeza de que las ciudades vayan a recuperar de alguna forma la inversión aplicada, por ejemplo, los gastos de la realización de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México en 1968, contribuyeron significativamente al aumento de la deuda externa mexicana. Además, la masacre de Tlatelolco conllevó un aumento en la desconfianza de los inversionistas.

Deportivamente, los Juegos Olímpicos de México finalizaron con17 plusmarcas mundiales y 29 olímpicas. Bob Beamon logró pulverizar el anterior récord del mundo en salto largo cuando registró 8.90 metros, 53 cms. más que el récord vigente hasta el momento. El americano Dick Fosbury impone una nueva técnica para el salto de altura que aún se mantiene y dos atletas estadounidenses, Tommie Smith y John Carlos, primer y tercer lugar en los 200 metros, realizaron el saludo del Poder Negro durante la ceremonia de premiación. En respuesta a la protesta, el Comité Olímpico Estadounidense (USOC) decidió enviar a casa a los dos atletas para evitar así el retiro de todo el equipo de atletismo. 

Históricamente, los Juegos Olímpicos también se han utilizado como una plataforma para promover ideologías. Cuando Berlín fue sede de los Juegos de 1936, la Alemania nazi quiso retratar al Partido Nacional Socialista como benévolo y amante de la paz, a pesar de que los utilizaron para mostrar la superioridad aria. Las victorias notables de afroamericanos como Jesse Owens, que ganó cuatro medallas de oro, y judíos como la húngara Ibolya Csák, arruinaron el mensaje.  

Los atletas mexicanos acudieron a la justa deportiva de Río 2016, como siempre, sin apoyos ni uniformes a la medida, pero eso sí, con la encomienda de poner muy en alto el nombre de México, 5 medallas obtuvieron y aunque no se alcanzaron los resultados que deseábamos, nuestros compatriotas hicieron un gran esfuerzo personal compitiendo contra los mejores atletas del mundo. ¿Qué sucedió? 

Como siempre, las piezas del sistema deportivo se desacomodaron y en el rompecabezas del deporte no embonan unas con otras, la CONADE, las Federaciones y el Comité Olímpico Mexicano, se han convertido en escaparate para sus dirigencias, cada quien por su lado. Ninguna esta donde debería de estar y el resultado ha sido un conjunto de piezas que no arman la imagen esperada. Los atletas saben que no hay nada que valga la pena que no se logre sin esfuerzo. Nadie pone en duda la cantidad de talento deportivo y de esfuerzo muchas veces llevado al límite que hay en nuestro país. Pero sucede que en el nuestro no se ve al deporte como algo que deba ser organizado y desarrollado a tempranas edades sino que se le mira como una promesa de campaña, como una veta más de la nutrida burocracia de los gobiernos en turno. El escaso dinero se desintegra en comisiones y sueldos para todos aquellos que operan estas organizaciones y los patrocinios no llegan por la misma razón. El deporte nacional se ha convertido en un sucio negocio.

La llegada de Alfredo Castillo a la Conade siempre fue cuestionada, quien fuera el encargado de resolver el asunto de las autodefensas en Michoacán, llego envuelto en escándalos y no pudo resolver las auditorías a federaciones que se negaron a ellas. Los corruptos federativos siguen soñando que lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar, al igual que la cosa más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. No saben que lo esencial no es haber sido vencido o haber vencido sino haber luchado bien. Las medallas de oro llegaran cuando superemos los prejuicios para valorar a las personas y particularmente a los atletas, sin que ello constituya sacrificar su propia felicidad. 

Finalmente, el pebetero de Río fue apagado, se clausuraron los primeros Juegos Olímpicos de la historia celebrados en Sudamérica. Sin la presencia de Temer y pese a la abundante lluvia, una vez más, los diferentes ritmos brasileños y las luces de colores fueron los grandes protagonistas.


 


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