Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EMPRESARIOS, MAESTROS Y CAMPESINOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  15-08-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

Tres sectores en conflicto: Los empresarios también están activos, buscan desesperadamente nuevas reglas de su relación con el poder y la sociedad. Con respecto a las reformas estructurales, a la Presidencia de la República le solicitan apoyos económicos varios, ya la secretaría de Economía anunció que dispondrá de un fondo para créditos amables, pero, sobre todo, plantean que nada avanzará adecuadamente si no se restituye plenamente la legalidad y se evita que haya quienes ostentosamente la violen.

Ellos señalan como infractores ufanos a quienes marchan por las calles y realizan bloqueos viales y demás, pero no a quienes silenciosamente acomodan números para pagar menos impuestos, evadirlos o recibir exenciones y tratamientos hacendarios especiales. En apoyo de esas tesis realizaron un paro (efectista) de actividades en Oaxaca, en el que no participaron varias de las más fuertes firmas internacionales, pero sí transportistas y grupos de la Confederación de Trabajadores de México, la famosa CTM priísta, que así cerró filas con los segmentos patronales.

En el suroeste del país, Grupos empresarios han decidido incursionar directamente en el conflicto en torno a la llamada reforma educativa y hacen su propia contribución a una crisis nacional. Con su rechazo parcial a pagar impuestos y la invitación a no invertir más recursos toman revancha, protestan pero su protesta no es contra el gobierno ni contra los bloqueos y los maestros movilizados; en realidad es contra las pláticas de acercamiento y finalmente, el diálogo, sobre todo cuando éste parece ofrecer una respuesta a más de un millón de maestros, cuyos derechos constitucionales claves (artículo 123) fueron cancelados.

Los airados pronunciamientos de estos grupos empresariales, arrancaron cuando el diálogo comenzó y se creó un ambiente de distensión cuando se tomaron acuerdos parciales. Incluso, el amparo promovido por Mexicanos Primero confirma esto al enfocarse en acuerdos con los maestros que son oscuros y concesiones indebidas producto de la debilidad lastimosa de la Secretaría de Gobernación. 

Mexicanos Primero asume la posición más radical contra el diálogo, lo que es muy significativo por las razones siguientes: Primero, porque representa la voz oficial del gran empresariado en la educación y, ahora, además, añade los medios para llevarla a cabo: sin diálogo, sin acuerdos, sin contemplaciones. Segundo, porque comparte postura con una Secretaría de Educación Pública (SEP) que durante casi un año se mantuvo firme contra un diálogo que no fuera acompañado de la aceptación del marco legal. De hecho, todavía hoy Aurelio Nuño Mayer titular de la dependencia mantiene la misma postura.

Respecto de la modificación de normas constitucionales y legales para los maestros, la cercanía actual entre SEP y Mexicanos Primero, muestra la clara y firme voluntad de ambos de que no se llegue a la debilidad de acuerdo alguno, sugerencias sí, acuerdos no. La hipótesis que explica esta postura es que, desde su punto de vista, cualquier acuerdo real mostraría que el marco no es inamovible, que en el futuro tendrían ellos que seguir cediendo, y que esto pondría en peligro, de fondo, la visión misma que de la educación necesaria tengan los empresarios. Esta hipótesis explicaría por qué la consulta sobre el modelo educativo se presenta en términos tan perentorios: fragmentada, rápida y procesada unilateralmente, desde arriba y sin considerar a las bases.

Otra hipótesis sería la electoral. El factor 2018 tendría una poderosa influencia en el ámbito del conflicto y por tanto, en esta vena, un sector empresarial alarmado por la duración y fuerza de las protestas estaría cerrando filas en torno a una postura y a un candidato duro capaz de poner orden en el país en el sexenio venidero. Una tercera hipótesis, por supuesto, sería que, en realidad, los movimientos que hoy presenciamos son meras coincidencias en el tiempo, en los actores, en los temas y en la actitud, nada más.

Lo cierto es que hoy la politización del tema educativo es tal que la consulta a que convoca la SEP difícilmente será significativa y, tampoco, realmente válida. Desde hace casi cuatro años, cuando se optó por despojar de derechos constitucionales básicos a los maestros, sus mismos promotores anticipaban que habría problemas (aunque calcularon mal la amplitud, duración y profundidad de la resistencia), y ahora las víctimas son el país, los niños, jóvenes y maestros y padres de familia que se enfrentan a un horizonte educativo lleno de tensiones y contradicciones sin que puedan discutir tranquilamente qué educación es la que se necesita en México. Hoy cuando las cúpulas empresariales intervienen directamente contra el diálogo y los acuerdos que acerquen a una solución, prolongan y profundizan el conflicto y automáticamente aumentan la confrontación.

Hoy la única salida es precisamente un diálogo efectivo. Eso requiere reducir la marcada tensión ahí donde ésta primero se inició. Se necesita buscar una forma de abrogación, suspensión o reinterpretación del marco laboral-administrativo para que la discusión no se sitúe allí, sino en el terreno de la transformación de la educación. Después, repensar qué tipo de marco laboral-administrativo, qué perfiles de los maestros, procesos de formación y actualización, tipo de condiciones de trabajo se requieren.

Mientras este replanteamiento no ocurra, los maestros no tienen otro remedio que continuar manifestándose contra la exclusión laboral y al mismo tiempo y con la energía que da el propio movimiento, iniciar con sus aliados un proceso propio, amplio y representativo, una ruta que construya el gran proyecto educativo, abierto, incluyente, ese sí, desde abajo y desde las necesidades de conocimiento de los mexicanos.

Comenzará entonces una etapa a mediano y largo plazos, de una profunda disputa entre proyectos de educación, la de los empresarios por un lado, y, por otro, la de los maestros, estudiantes, padres de familia, comunidades y organizaciones sociales representativas de las grandes mayorías del país. Mientras tanto, empresarios de Michoacán solicitan formalmente al gobierno federal que cierre las escuelas normales del estado que sean nido de guerrilleros.

En el sector campesino, decenas de miles de campesinos de diversas regiones del país convergieron en la Ciudad de México, para conmemorar el 137 aniversario del natalicio de Emiliano Zapata, llegaron con un conjunto de demandas que reflejan otros tantos agravios: una verdadera reforma del campo, reorientación del gasto público, políticas públicas con equidad de género, no a los recortes presupuestales en programas sociales y productivos, trato digno y respeto a los derechos humanos de los migrantes, alto a la represión y a la desaparición forzada, libertad a los campesinos presos, no a la criminalización de la protesta y no al despojo de tierras, aguas y recursos naturales.

El sector campesino, ha sido de los más afectados y violentados por el modelo económico implantado en el país a partir de 1988 y vigente a la fecha. A raíz de la eliminación progresiva de los precios de garantía (1989), las modificaciones al artículo 27 constitucional impulsadas por Carlos Salinas (1992) y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, 1994) millones de ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios se vieron obligados a vender o abandonar sus tierras sin más horizontes que la emigración a Estados Unidos, la incorporación al sector informal en las ciudades o el reclutamiento por la delincuencia.

Con Ernesto Zedillo, el sector transcurrió en una crisis económica permanente, el poder público no hizo nada para contrarrestar esa tragedia social; en cambio, se cometieron masacres de campesinos –todas impunes a la fecha–, como las perpetradas en Aguas Blancas, Acteal, El Charco y El Bosque, por grupos paramilitares afines a cacicazgos locales o surgidos en el marco de la contrainsurgencia emprendida por el gobierno federal contra las comunidades zapatistas de Chiapas.

Las presidencias panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, no se desempeñaron mejor. Fox puso en práctica una política agraria orientada a beneficiar a las agroindustrias exportadoras y dejó en el abandono a pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros. Con Calderón, se manifestó un preocupante desabasto alimentario, no hubo acciones urgentes de apoyo al agro nacional, se levantó toda restricción a las importaciones de maíz, arroz, trigo, sorgo y pasta de soya provenientes de cualquier parte del mundo, se ordenó la reducción del impuesto a las compras externas de leche en polvo y se eliminaron los aranceles a las importaciones de frijol; de esa forma se benefició a los productores extranjeros en detrimento de los mexicanos, y en vez de acercarse a los agricultores para buscar salidas a la situación pactó con los propietarios de las grandes cadenas de tiendas de autoservicio.

Con Peña Nieto, la población campesina no ha sido resarcida de los gravísimos atropellos sufridos en el pasado reciente; en cambio, ha vuelto a ser víctima directa de disposiciones cupulares como las reformas energética y educativa. La primera, contiene disposiciones que facilitan el despojo de tierras agrarias para beneficio de consorcios extractivos, energéticos y de la construcción; la segunda, atenta contra la estabilidad laboral y el buen desempeño de los maestros rurales y porque posibilita el traslado a las familias de los alumnos los gastos de manutención de las escuelas.

Para realizar su mitin en la Plaza de la Constitución, los campesinos no tuvieron problema, pues entre otros oradores estuvo Miguel Ángel Mancera, el mismo personaje que otorga o niega esos permisos. Con la mirada en 2018, se mostró solidariamente rural, con sombrero casi de campaña, convocante de reformas y beneficios para la gente necesitada, proponente ni más ni menos que de una gran alianza con los que menos tienen y convencido de que son los campesinos quienes no le han fallado a México, dispuso construir una agenda de lucha rural que la Ciudad de México se compromete a impulsar. Mancera, estuvo acompañado por el secretario federal de Agricultura y conexos, el ex gobernador de Querétaro José Calzada Rovirosa, quien también tiene su corazoncito 2018, pero aún no le dan permiso de empezar a hacer precampaña.

Frente a esas dos piezas de la alta burocracia con aspiraciones de futuro, los campesinos protestaron en contra de las restricciones presupuestales que forman parte de la política económica de Peña Nieto y exigieron que haya nuevos tratados en la materia, reclaman con urgencia revertir y subsanar los agravios cometidos por la institucionalidad política del país. Tres sectores en conflicto y no hay solución.


 


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