Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

CONJETURAS DE LA ESTADÍSTICA IRRACIONAL.

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  08-08-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

En matemáticas, un número irracional es un número que no puede ser expresado. En México, lo irracional si puede expresarse y se refleja en constantes recortes al gasto público, incremento de la carestía, menos empleo, caída del peso ante el dólar, la baja del precio del petróleo, saqueos, bloqueos, manifestaciones y tantos otros factores que irremediablemente definen el curso macroeconómico de la Nación

Panorama incierto donde de la noche a la mañana, Enrique Peña Nieto, el Presidente de la República, es todo un genio imaginario, un Einstein a la mexicana que apoyado por la estadística del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha logrado milagrosamente una mejor calidad de vida y un aumento en los ingresos de todos los mexicanos, sobre todo, de los más pobres y los más jodidos. Aquellos miserables que a pesar de su situación precaria, su ingreso callejero y su marginación, ni siquiera empleo tienen.  

Como palero de este genial engaño, Julio Alfonso Santaella Castell, presidente del INEGI, afirma que entre 2014 y 2015, el ingreso promedio de los mexicanos más pobres habría aumentado 33.6 por ciento, destacan el 62 por ciento en Puebla y 100 por ciento en Chihuahua. Las cifras seguramente se alteraron, es difícil creer que esta bonanza resulte de audaces políticas públicas o quizá del descubrimiento de nuevos yacimientos petroleros, el comercio, el turismo o tal vez, de una oleada de inversiones extranjeras atraídas por las zonas económicas especiales. Nada de eso, resulta de la simple y llana manipulación de datos generados por el organismo a cargo de la estadística nacional.

Junto con su palero, Peña Nieto aparentemente ha decidido refugiarse en un mundo de fantasía y de ilusión donde todo lo que le rodea es prospero, según el color del cristal con que se mira. El ocupante de Los Pinos, una vez que pidió perdón, en lugar de cambiar de rumbo y atender las necesidades sociales de la población, prefiere utilizar a las instituciones del Estado para fabricar con engaños y estadísticas erróneas, un mundo alterno lleno de fantasías en donde él se consagra, hace siempre lo que quiere y sigue siendo el rey de todos los mexicanos.

Se sabe que el INEGI, desde la reforma al artículo 26 de la Constitución en 2006, es un organismo autónomo con plena independencia técnica y de gestión, así como con personalidad y patrimonio propios. Sin embargo, en 2008 se aprobó una nueva Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica que subordina al instituto estadístico al Poder Ejecutivo violando su autonomía constitucional. Quien impulsó tal modificación, fue José Antonio Meade, un “Transformer” que ha sido subsecretario de Ingresos de Hacienda, secretario de Relaciones Exteriores y actual secretario de Desarrollo Social, sitio donde se da baños de pueblo, dispone puentes aéreos y cosecha los frutos de la manipulación jurídica de antaño para presentar la grandeza, la magia y la ilusión de su jefe Peña Nieto ante el demagógico, supuesto y falso combate a la pobreza fabricado por el INEGI a su servicio.

Tres economistas egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), son cómplices y parte del engaño: Meade, Santaella Castell y Enrique Ochoa Reza, los tres son dignos apóstoles de la ideología neoliberal que cumplieron sus estudios de doctorado en economía en la UCLA (Santaella), Yale (Meade) y en la Ivy League Ochoa Reza. Santaella sostiene que al cambiar el procedimiento con que se capturó la información del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, no se engañó a nadie “no hubo dolo ni se actuó de mala fe”, el hecho de que los resultados publicados no sean compatibles con ejercicios anteriores, es sólo una pequeña falta de comunicación. Engaño absoluto, el error es monumental.

Lo cierto es que el ajuste estadístico empeoró la información y técnicamente no tiene soporte, alguien miente el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) o el INEGI, pendejadas ocultas, peras con manzanas, ciencia o ficción, lo cierto es que nadie se explica como de un plumazo el ingreso de los mexicanos jodidos creció doce por ciento. Tal vez usaron la misma fórmula del Instituto Nacional Electoral (INE) cuando infla la votación en cada elección.

Lo negativo de las conjeturas del enfoque estadístico, es que al sumarse al engaño y la magia de Peña Nieto, crece la idea de que las inversiones incentivan de manera automática el desarrollo y la distribución de la riqueza lo que da lugar a que se estimulen, autoricen y avalen proyectos industriales o comerciales de gran calado que deliberadamente desatienden los impactos negativos que ponen en riesgo el equilibrio de los ecosistemas y sobre todo los modos de vida de la población que habita en las zonas donde pretenden asentarse.

Las empresas que se encargan de llevar adelante proyectos de ese tipo, invariablemente elaboran estudios que auguran futuros venturosos para las áreas elegidas y sus pobladores. Sin embargo, cuando esos estudios existen, son inconsistentes, incompletos o de dudosa fundamentación, la secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), lo sabe bien pero finge demencia. Frente a este fenómeno, numerosas comunidades indígenas han interpuesto recursos de amparo a fin de impedir que se hagan efectivas obras que, de concretarse, no contribuirían a mejorar su de por sí menguada calidad de vida, que la estadística de INEGI y el discurso presidencial han modificado de un plumazo.

Es el caso, del parque que la empresa Eólica del Sur, tenía previsto levantar en la zona oaxaqueña del istmo de Tehuantepec, y ante el cual mil 166 integrantes del pueblo zapoteco se habían amparado en septiembre pasado, con el recurso a su favor, un juez distrital de Oaxaca otorgó la suspensión de las obras. Parecido caso es del megaproyecto hidroeléctrico Puebla 1, que la empresa Deselec–Comexhidro comenzó a construir en la Sierra Norte de Puebla, también fue suspendido a raíz de un amparo ganado por los habitantes de Altica, San Felipe Tepatlán y San Mateo Tlacotepec, comunidades que, de prosperar la planta hidroeléctrica, serían afectadas por el aprovechamiento del agua del río Ajajalpan, que cruza por la zona.

En idéntico espíritu se enmarca la Caravana Cultural en Defensa de la Madre Tierra, un movimiento compuesto por 180 organizaciones que se propone recorrer el país para fomentar la protección del medio ambiente e impulsar la inversión de capital que resulte productiva y no lesione a los hombres y mujeres que, por vías rigurosamente legales, defienden sus recursos que les sirven de entorno y sustento. Ellos estadísticamente, deben ser beneficiarios de tales proyectos, no sus víctimas.

Por cierto, Peña Nieto y su genialidad ya reubicaron a los pobres y el CONEVAL no presentará la Medición de pobreza 2015 a nivel nacional ya que considera que al divulgar información modificada por el INEGI, el país perdería la serie histórica de ingresos y se avalaría el levantamiento de datos que no son confrontables con la información que se tiene desde hace ocho años, luego entonces, todo el sistema se prestaría a conjeturas.

 


 


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