Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL RELEVO DE MANLIO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  11-07-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

Manlio Fabio Beltrones, viejo zorro de la política en México o quizá un dinosaurio de la prehistoria priista, no resistió la derrota electoral y dejó forzadamente la presidencia nacional de su partido. Lo cierto es que el político sonorense viajaba muy solitario dentro del PRI, entre aguas turbulentas de corrientes “peñistas” y “atlacomulcos” que además de gozar del gobierno y del poder, están hoy muy ligadas a Enrique Peña Nieto, el “Henry Monster” bautizado por el payaso Brozo en su programa el mañanero, mismo que hace dos semanas pasó a mejor vida en televisa (obvias son las razones).

 

Manlio, quien fuera electo para presidir su partido hasta 2019, había logrado mantenerse firme gracias a los triunfos obtenidos en elecciones pasadas, pero recientemente perdió 7 de 12 gubernaturas en juego, incluso bastiones históricos como Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, que el PRI había gobernado de forma consecutiva durante 86 años. En el caso de Quintana Roo, un ex priista, Carlos Joaquín, quien fue postulado por la coalición PAN-PRD derrotó al priista Mauricio Góngora Escalante al obtener 45. 68 por ciento de la votación, contra el 35.69 por ciento de su oponente.

 

En Tamaulipas, el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca obtuvo una ventaja todavía más amplia al lograr el 50.15 por ciento de los votos, comparados con el 36.03 de su oponente priista Baltazar Hinojosa Ochoa. En Veracruz, otro ex priista, Miguel Ángel Yunes Linares, de la coalición PAN-PRD, venció al priista Héctor Yunes Landa, su primo, con el 34. 41 por ciento de los sufragios.

 

Otra de las pérdidas del PRI fue el estado de Chihuahua, donde el panista Javier Corral Jurado obtuvo 39.51 por ciento de los votos, mientras que el priista Enrique Serrano Escobar logró el 31.18 de los votos. El declive electoral priista abrió la puerta grande para que los partidos de oposición ampliaran su presencia en el país, principalmente Acción Nacional (PAN) y Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Por cierto, en los estados donde fracasó el partido que presidió Beltrones, no saben de alternancia pero si de deuda, pobreza, corrupción, crimen  y violación de los derechos humanos. Lo saben bien, Borges el de Quintana Roo; los Duarte, Chihuahua y Veracruz y, Torre Cantú en Tamaulipas.  

En el marco de su apasionada entrega, el político sonorense reiteró que se requiere una profunda reflexión de los comicios e insistió en que se debe hacer un análisis minucioso de los resultados y las circunstancias en que se dio este proceso. Los resultados electorales obtenidos, son una respuesta a políticas equivocadas y a los excesos de políticos de todos los partidos, fueron un reflejo del hartazgo ciudadano por la falta de soluciones a sus demandas de seguridad, empleo y mejores ingresos y por la falta de castigo a distintos actos de corrupción cometidos por la clase en el poder y que permanecen impunes. “Los mexicanos que negaron su voto, no están para nada satisfechos con sólo enterarse de que vamos bien, sino que quieren sentirse bien”.

 

Manlio que se autodefine como factor de unidad y no de división, no se fue suavecito y citó a Luis Donaldo Colosio: “Lo que los gobiernos hacen, sus partidos lo resienten”. “No basta el diálogo fructífero con el Presidente y los gobernadores. El Gobierno debe comprometerse más con su partido”.

 

Su renuncia fue acompañada de frases como: “Hoy toca hacer una pausa para continuar en la búsqueda de los objetivos que durante muchos años hemos venido encarando; Tropiezo electoral, pero no una derrota política; asumir el mensaje que nos ha dado el electorado, hay acciones y actitudes que hay que mejorar y cambiar para reconectarnos con la ciudadanía”.

 

Dicen que Manlio Fabio es menos responsable de lo que se le atribuye. Peña Nieto ha sumado errores en distintos frentes –desde lo económico hasta lo social, pasando por la seguridad– y la popularidad del señor de los Pinos está en niveles nunca antes registrados en un mandatario mexicano. Además, los mismos gobernadores que dejan el cargo acumularon deudas, violencia, sospechas de corrupción, escándalos y repudio, a ver quién se atreve a encarcelarlos y cerrar la puerta por fuera. 

El relevo ha llegado, cuando Usted nos favorezca con su lectura, probablemente se haya confirmado la versión de que la propuesta de Los Pinos para presidir el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es Enrique Ochoa Reza quien renuncia a la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cargo que ocupa desde febrero de 2014. Un personaje muy poco conocido antes de la llegada de Enrique Peña Nieto al poder federal y sin un antecedente real de activismo o militancia destacada en el partido de tres colores. Su llegada da respuesta a la petición de Manlio, “una nueva dirección que encabece las transformaciones que el partido requiere y le urgen”. 

Ochoa Reza ha ocupado cargos técnicos en el equipo de Peña Nieto (subsecretario de Hidrocarburos, con Pedro Joaquín Coldwell, y director de la CFE, a la renuncia del abiertamente salinista Francisco Rojas), pero su principal carta de presentación para encaminarse a Insurgentes Norte no es solamente lo tecnócrata (su principal impulsor ha sido Luis Videgaray Caso) sino lo electoral, pues en 1997 fue designado consejero del Instituto Federal Electoral y ha ocupado cargos en el entorno de María del Carmen Alanís Figueroa (de quien fue secretario particular), quien presidió el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). 

El debut de Ochoa Reza en las ligas mayores de la política se dio justamente el 9 de marzo de 2011, cuando la señora Alanís Figueroa debería analizar la procedencia de una grave acusación contra el entonces gobernador del estado de México, el mismísimo Enrique Peña Nieto. Ese día, la señora Alanís recibió a comer en su casa a peña Nieto y a varios de sus allegados, entre ellos Luis Videgaray (hoy secretario de hacienda y Crédito Público), el consejero del IFE Marco Antonio Baños (hoy convertido en poder operativo tras la fachada moldeable de Lorenzo Córdova) y el propio Ochoa Reza (hoy candidato a presidir el PRI). 

El propósito de tal reunión era afinar los detalles de la resolución que dictaría el TEPJF para exonerar y blindar al gobernador mexiquense de las acusaciones que había sustanciado el INE por violaciones a la Constitución y al código electoral en cuanto a uso de recursos públicos para promoción personalizada y la difusión a escala nacional de propaganda de su quinto informe de gobierno. 

La presunta postulación de Ochoa Reza para presidir el PRI se da en un contexto adverso para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no sólo en términos financieros específicos sino de incumplimiento de promesas de que no subirían más las tarifas de consumo eléctrico. Su posible arribo al partido tricolor significaría una victoria del equipo de Luis Videgaray que se adelanta a las versiones que apuntaban a Miguel Ángel Osorio Chong para ir al PRI, en lo que sería una jugada de primer nivel, correspondiente a la dimensión de la crisis del partido formalmente en el poder y la definición peñista de que para 2018 se apuesta explícitamente a la marrullería electoral (por ejemplo: días antes de la reciente elección de gobernador en Chihuahua, Ochoa Reza anunció maniobras de descuentos temporales para consumidores, con abierto propósito de beneficiar al PRI). 

De confirmarse la imposición de Ochoa, Peña Nieto estaría desdeñando la inconformidad de cuadros priístas que en silencio lo culpan de las derrotas electorales recientes y reniegan de su impopularidad y de sus políticas equivocadas. De ser éste el desenlace de la tragicomedia de relevo del taimado sonorense, éste se verá beneficiado con el puro contraste, casi sin mover un dedo. Tal vez el mensaje que desea enviar Peña Nieto sea ese, el relevo generacional, la erradicación del viejo PRI, el inicio de una nueva era.

Habrá que ver si el elegido tiene la talla y los atributos para tan magna tarea. Y habrá de considerarse si Beltrones se decide a emprender una batalla en defensa del priísmo desdeñado. Por lo pronto, con la imposición del coleccionista de arte y propietario de una flotilla de 110 taxis, el equipo de Luis Videgaray se fortalece, toma el control del proceso sucesorio y demuestra que Osorio Chong no tiene todo el espectro político bajo su mando.

Por cierto, Carolina Monroy del Mazo la prima del presidente, seguirá en la secretaría general del comité nacional priísta como plataforma para buscar más adelante la competida candidatura al gobierno familiar del estado de México. Así, maquiavélicamente el relevo de Manlio en el PRI y su sepultura política están consumados. Viva el Rey. 


 


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