Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LOS VERIFICUENTOS DE MANCERA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  11-07-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

Mientras la Ciudad de México está en espera de su acta constitutiva, millones de capitalinos luchan desfavorablemente ante la inestable y sorprendente contingencia ambiental fase 1. Debido a este fenómeno, sufren los reacomodos de su vida cotidiana donde los sistemas de verificación vehicular demuestran su ineficiencia y las autoridades tanto del gobierno federal como de la propia ciudad los hacen caer en el juego del engaño, las contradicciones, la torpeza y el háganle como puedan. 

Según Mancera, el jefe de gobierno chilango, en la Ciudad de México el conflicto por la operación de los “verificuentos” perdón verificentros ha generado un dime y direte con la autoridad federal, que en momentos de algidez política no extraña mucho. Pese a ello su gobierno seguirá señalando estoicamente los puntos en los que se debe mejorar, pues luchar contra varios de esos fantasmas, y contra alguna de las realidades negativas, es tarea de todas y todos. Mientras desparrama en la ciudadanía su responsabilidad, él dedica su tiempo al futurismo electoral, específicamente a la viabilidad de una candidatura presidencial independiente.

Ingenuo Mancera, tal vez nadie se lo dice o el mismo no se da cuenta, sus cálculos para la próxima elección presidencial resultan claramente deficitarios, cuenta en su haber con una alta reprobación ciudadana, sobre todo porque ahora, con la pésima calidad del aire en la ciudad, él y su equipo no encuentran soluciones y lo único que proponen engañosamente son más medidas prohibicionistas e incluso, al final, recaudatorias y propicias para corruptelas.

Como gato boca arriba, Mancera se defiende, señala que la Ciudad es rehén de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que no realizó un trabajo previo de revisión de los centros de verificación ni les entregó la lista de 10 laboratorios donde certificar sus equipos y estar en condiciones de otorgar hologramas, lo cual se ha reflejado en el malestar de los capitalinos y en el cierre de más de 90 por ciento de los 63 verificentros, al aducir problemas técnicos para evitar una suspensión de actividades o la clausura.

Prefiere no entrar en confrontación con las autoridades federales, y puntualiza que él solo puede responder por los verificentros en la Ciudad de México, en donde se hacen ajustes de las pesas (de los dinamómetros), para cumplir con la norma federal, pide no tener ninguna duda de que esos establecimientos en la capital tendrán todos los dispositivos e instrumentos de carácter tecnológico. No descartó la posibilidad de ampliar horarios y plazos para la verificación, pero en pleno desacuerdo su secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller, señaló que no será necesario porque todavía faltan siete semanas del actual periodo, por lo que exhortó a los ciudadanos a verificar en este primer mes y no en la última semana, cuando hay alta demanda y saturación.

En la otra esquina, el titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Guillermo Haro Bélchez, le revira a Mancera y señala que ante las irregularidades detectadas en  23 de 35 verificentros visitados en la Ciudad de México y los estados de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala, se han clausurado 103 líneas (o carriles) por fallas en la calibración de las pesas para la prueba dinámica. De los 10 centros que se visitaron en la capital del país, ocho tienen 40 líneas clausuradas. Las clausuras están debidamente fundadas, es inexacto que por la simple falta de un documento se clausuren algunas líneas; es una acreditación sin la cual es imposible tener certeza de que el holograma que se emite cumple con las disposiciones ambientales vigentes.

Las fallas encontradas en los instrumentos de verificación, indican que faltó trabajo previo de los verificentros frente a la entrada en vigor de la norma emergente número 167 el primero de julio pasado, fecha en que se iniciaron las inspecciones con la finalidad de constatar que los instrumentos con que se realizan las verificaciones vehiculares funcionen adecuadamente y cumplan con la norma. En el engaño, las autoridades capitalinas dijeron que estaban listos y la realidad demuestra lo contrario. Hay incumplimiento de normas que están vigentes desde hace 16 años, las cuales están relacionadas con la regulación emergente. Incluso no hay confianza en el otorgamiento de los hologramas en las pasadas verificaciones.

Haro Bélchez se justifica diciendo que ni la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y menos la PROFEPA a su cargo, han evitado que el programa de verificación fluya; son los centros de verificación los que han determinado cerrar por decisión personal de los titulares de las concesiones. Se ha hecho una recomendación verbal a los gobiernos locales para exigir a los titulares de los verificentros que abran y esto permita regularizar cuanto antes el servicio. Explicó que en lo que resta del año se inspeccionarán 447 verificentros.

La ausencia de la auditoría anual en la calibración de las pesas es grave, ya que indica que todo el componente (utilizado para hacer la prueba dinámica) pudiera distorsionar el resultado final, y pueden darse hologramas a un vehículo que rebase la norma. Aclaró que sí hay centros que han exhibido el documento que acredita la debida calibración de las pesas, no del dinamómetro, que es parte del componente.

Los concesionarios de este servicio, reconocen que no están listos para cumplir con todas las medidas de la PROFEPA, que no realizó un trabajo previo, coordinado, con las instituciones que involucra la Comisión Ambiental Metropolitana (CAME), y ahora quiere poner en mal a las autoridades capitalinas y a los verificentros, que han cumplido con lo requerido, pero que ahora están cerrando, al aducir problemas técnicos, para evitar su clausura y pago de multas. En fin, las partes involucradas no se ponen de acuerdo y todo nos hace suponer que solo ha sido un verificuento más.

Por ello, los automovilistas si pedimos una prórroga a sus decisiones ambientales, los concesionarios de verificentros piden facilidades para hacerlo en tiempo, sin que les cueste todavía más, pues afirman que el Hoy no circula generalizado dejó pérdidas para el sector por 600 millones de pesos. Tal vez si se ponen de acuerdo sería la única manera de dejar de ser rehenes de una instancia federal que según Mancera no hizo su trabajo a tiempo.

¿Basta de engaños señor Mancera, con tantas mentiras y estupideces, se llegará algún día al Hoy no circula nadie?..

 


 


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