Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

OBAMA DE VACACIONES

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  28-03-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

La gira de Barack Obama a Cuba complementa la del papa Bergoglio, la cual sin duda fue discutida largamente entre las diplomacias del Vaticano, Estados Unidos y al menos un sector de la burocracia reformista de Cuba, los cuales buscan hasta por debajo de las piedras de la isla, la forma más pacífica y menos traumática de favorecer una transición rápida y completa de Cuba hacia el capitalismo. No olvidan que durante su visita, el Papa Francisco preparó a la Iglesia cubana y acercó la tendencia Obama del imperialismo estadunidense a la nacionalista y pragmática encabezada por Raúl Castro. 

De ser así, Washington y el Vaticano se preparan para lo que consideran tiempos muy buenos para ellos y para la burocracia que dirige el capitalismo de Estado en Cuba, que opta por soluciones inmediatas que le permitirían conservar el poder. Buscan sin darle importancia a los pasajes históricos e ideales de la revolución cubana, una apertura comercial rápida y amplia que mejore el abastecimiento y permita tener un dólar único anclado sobre el de Estados Unidos, ofrecen a cambio, un juego de béisbol  un simulacro de elecciones pluralistas en las que puedan participar los opositores presentables y menos dañinos como son: socialcristianos, socialdemócratas, y liberales respaldados por la Iglesia.

La postura del Tío Sam, se ve reforzada por una situación económica mundial que manda a un futuro lejano los proyectos del canal interoceánico por Nicaragua y de construcción por los capitales brasileños del megapuerto para los contenedores que esperarían en el Mariel su paso hacia el Pacífico y China. Se suman además, el gobierno de Venezuela en la cuerda floja, los países centroamericanos inestables, el de Brasil envuelto en actos de corrupción que lo ponen al borde de la destitución y, las crecientes dificultades en China.

Obama por esa ruta tiene todo para ganar, por un lado alivia la presión de sectores medios del capital agrario y de los servicios estadounidenses que incluyen la venta de pasajes turísticos –incluso de grupos republicanos– que quieren hacer negocios inmediatamente en un mercado que ahora está en otras manos. Por otro lado, ofrece una apetitosa zanahoria que no tiene, ya que tanto el cierre de Guantánamo como el fin del bloqueo dependen no de él, sino del Congreso, donde no tiene mayoría. Obama experto en esos menesteres expresa a su manera la tendencia imperialista que se opone al nacionalismo agresivo de Donald Trump, pero tiene los mismos objetivos: combatir la pérdida creciente de hegemonía que alimenta temores en Washington y recuperar posiciones con el menor costo posible.

Obama apenas se ha referido al pasado amargo del paso de Estados Unidos por la hermosa isla, lo justifica y minimiza sin ninguna autocrítica. Sabe muy bien que desde 1928, su país ocupó la isla sucesivamente, le impuso dos dictaduras, la invadió en Playa Girón, mantuvo una guerrilla en el Escambray, sembró el dengue hemorrágico, entre otras enfermedades, impuso a los demás países el bloqueo que costó a Cuba 100 mil millones de dólares, pagó espías y contrarrevolucionarios a granel y dio refugio a terroristas asesinos, además de organizar decenas de intentos de asesinatos de Fidel Castro.

La pose sumisa de Raúl Castro, quien levantó la mano a Obama como si fuese un boxeador triunfante, dejó en los cubanos y los latinoamericanos la terrible sensación de que Cuba está condenada e indefensa, pues ni el cubano ni los demás gobiernos progresistas reaccionan y explican la gira de Obama y su comitiva imperial que de la isla partieron hacia Argentina, dejando la incertidumbre de la visita.

Argentina fue simplemente un periodo de vacaciones para Obama. Éste llegó en efecto en medio de la pasividad de los peronistas (que antaño cantaban ni yanquis ni marxistas, peronistas y hoy se hacen invitar, como el presidente del Senado o los líderes de las tres CGT, a la cena de gala en honor de Obama) y del desinterés de los votantes Macristas, que se fueron en masa a la costa aprovechando los tiempos feriados de la Semana Mayor.

Los grupos trotskistas, los de la nueva izquierda y los organismos por los derechos humanos salvaron el honor con una manifestación, pero el patrón-huésped pudo dar su espaldarazo al pobre diablo que será su hombre fuerte, después de comprobar los efectos de la descomposición de los gobiernos progresistas tras la desaparición de Chávez y de Kirchner y la transformación del Kirchnerismo y del PT brasileño en vulgar carne molida de la que se usa para hacer hamburguesas. Ya satisfecho, comió buena carne, bailó un tango y se fue a Bariloche, como un turista cualquiera…

El balance es claro: con México, desde hace rato en el saco, Washington está decidido a poner orden en el gallinero latinoamericano. Lo primero es normalizar a Cuba, antes de que cumpla 57 años de independencia. Lo siguiente es la reintegración del peronismo de derecha a las relaciones carnales de Argentina con Estados Unidos. Lo tercero es derribar a Dilma Rousseff y devolver al país más poblado de América Latina el papel de algo parecido a un sub imperialismo, como durante la dictadura militar. En tales condiciones y con gobiernos tipo Peña Nieto o Mauricio Macri, la presencia en la región de las economías china y rusa se reduciría poco a poco, crecería la hegemonía que alimenta temores en Washington, la presencia electoral del partido demócrata sería fortalecida y paralelamente se recuperarían posiciones con el menor costo posible, cumpliéndose así los objetivos de la tendencia imperialista.

De concretarse esos planes, a mediano plazo radicalizarían las reacciones populares, serían liberadas de los corruptos e impotentes y enfrentadas directamente con el enemigo de clase y nacional. Una vez más no hay alternativa, la visita de Obama nos lega para los países pobres de América, esclavitud y miseria crecientes. ¿O usted qué opina?

 


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