Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PREGUNTAS SIN RESPUESTA...

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  21-03-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Algunos expertos opinan que el modelo del capitalismo fue creado para dominar más fácilmente a los trabajadores y frenar las rebeliones; que promueve para ello el individualismo; el egoísmo; las diferencias sexuales, raciales, étnicas, nacionales; y la división de los explotados y oprimidos que acompañan con base en su origen la discriminación de grupos enteros de ellos, el sistema controla la vida de los productores, impone los ritmos y las condiciones de trabajo y rebaja mediante la inflación los salarios reales para obligar a más trabajo forzoso. Controla el tiempo libre de los trabajadores violando la intimidad de su casa, envenena su ambiente de esparcimiento con informaciones destinadas a sembrar resignación, egoísmo y en su caso, explosiones violentas individuales por medio de telenovelas dramáticas y tenebrosas, películas cachondas, y hasta horas eternas de deporte que los aficionados perciben como revancha y desahogo semanal, aun cuando éste pasatiempo se ha pervertido y convertido en negocio de las grandes empresas. ¿Será esto cierto?

Tal vez si, porqué de acuerdo con los protocolos mercadotécnicos, el ser humano, convertido en mercancía en el trabajo y consumidor adicto de productos muchas veces inútiles, se deshumaniza cada vez más y la escoria que queda de los sentimientos comunitarios y solidarios se ha relegado a las fiestas pueblerinas de los santos patronos o a la atención de un desastre que reclama la solidaridad para suplir la terrible incapacidad e indiferencia del Estado, que sabiendo que el territorio mexicano está lleno de conflictos sociales, desde la justa lucha de la tribu yaqui en Sonora, hasta la resistencia de las bases zapatistas (EZLN) en sus territorios chiapanecos siempre cercados y amenazados, no le es posible desarrollar experiencias autonómicas, que impidan la desigual situación, la difusión de las drogas, el alcohol, la prostitución e impulsen la ayuda mutua, mediante formas de solidaridad y de control colectivo de la vida social, combatiendo así esta imposición capitalista.

Porque en el caso de la UNAM, la autonomía universitaria no ha podido rescatar el auditorio Justo Sierra que sigue en manos de un grupito de falsos estudiantes que actúan con la máscara del Che Guevara, y porque en los municipios que colindan entre si y están situados en la misma cuenca o sobre la misma carretera, su libertad constitucional no puede ser completa sin relaciones solidarias y planificación del comercio, el transporte, el uso del agua, la incineración de residuos y la sanidad elemental, sabiendo que el interés común debe imponerse sobre los problemas añejos que a veces existen para crear y ampliar una acción comunitaria que beneficie a todos.

Porqué en Pemex, hay funcionarios que gustan de usar la palabra eficiencia, pero sus hechos representan todo lo contrario. Nos hemos enterado de que la burocracia petrolera aumentó durante el trienio del director que acaba de ser renovado. El número de funcionarios, empleados de confianza o algo así, gerentes y subgerentes, creció en 500, y al mismo tiempo, la empresa expulsó durante 2015 a 14 mil 694 trabajadores, más los 10 mil que está despidiendo en el 2016. Su nuevo director, José Antonio González Anaya, justifica ante los Diputados, el hecho de ceder a empresas privadas proyectos de inversión de Pemex, con la deuda que tiene de 86 mil millones de pesos.  

Uno se pregunta entonces ¿Y por qué siguen endrogando más y más a Pemex? Acaso se trata de una política privatizadora, y al mismo tiempo un saqueo del botín. Pemex ha tenido una producción decreciente de crudo que ha llevado la de 2015 a las dos terceras partes de la de 2004. En la producción de gas natural, en Burgos, que fue la principal, bajó 27 por ciento desde 2009; en Veracruz, desde 2008, se redujo 40 por ciento. A escala nacional se redujo sólo 16 por ciento, pero hay que considerar que subsiste la excepción del litoral de Tabasco, que en 2015 produjo nueve veces más crudo que en 2003 y ya llega al 18 por ciento de la producción nacional de gas. Esta es la mejor prueba de que si es posible escaparse de la tormenta burocrática y reaccionaria y de que pese a todo lo que le hacen, Pemex sigue vivito y coleando aunque sin motivos para festejar el 18 de marzo.

Porque entonces la secretaria de energía no hace la distinción de que al mismo tiempo existen por lo menos dos Pemex encimados, en uno, sabemos muy bien que en diferentes lugares y formas, subsisten elementos de desarrollo, y en el otro, gobierna una maquinaria burocrática privatizadora y saqueadora. Con un sistema operativo similar, la Comisión Federal de Electricidad perdió miles de millones de pesos en 2015, y no canta mal las rancheras al presentarse en este palenque en él 2016.

Quizá la informalidad laboral y productiva que embarga a la sociedad y que arrincona a los negocios y al propio fisco forma parte de la irresponsabilidad interpersonal y política que contamina al conjunto de las actividades y visiones del Estado. Quizá en ese escenario informal, los salarios, los precios y buena parte de las ganancias pasan por el entramado espeso de la irregularidad legal e institucional y son condicionados de múltiples formas para asegurar el poder aun cuando la ineficiencia y la precoz decadencia han inmovilizado a un aparato económico cuya apertura hacia dentro y fuera, fue vista en su momento como la llave para entrar por la puerta grande al mundo de la modernidad global. Fuimos engañados nada de esto fue cierto.

Hoy el mundo entero sufre una pesada y enigmática crisis, que México ya vivió con anterioridad por lo menos dos veces: cuando estalló la crisis de la deuda externa en 1981 y cuando el error de diciembre colapsó al edificio financiero de papel, ideado para pasar el trámite de la aprobación del TLCAN, y éste se rompió sin compasión sobre sus propios autores. Seguramente, al correr del tiempo nuestro vapuleado país seguirá acumulando muchas y a veces implacables dudas con saber si algo, al menos, hemos aprendido de tantos y tan duros descalabros que persisten y vuelven anualmente a la memoria cuando los banqueros y sus inefables dirigentes se reúnen en Acapulco para contar sus cuitas y cantar glorias y proezas en voz de su entusiasta y jubiloso presidente el señor Robles Miaja, con el acompañamiento de Peña Nieto y Luis Videgaray para formar el mejor trío de México “Los Mentirosos”. Sin duda alguna, al privilegiado grupo de banqueros les falta afrontar el reto de la desigualdad que se deja sentir cada vez que un pequeño o mediano empresario se topa con el muro de las comisiones de apertura, los aseguramientos, los pagos adelantados y las tasas de interés compuesto.

“Los Mentirosos” conocen muy bien que nada de esto se corrige con limosnas ni a cuentagotas, sino mediante una política inexistente de financiamiento, que rompa con la modorra del corto plazo y se adentre en los territorios de la invención del futuro, que se desbalagó tiempo atrás en la banca privada, y en el poder público hacendario hasta convertir este laberinto en toda una cultura de la conducción financiera y la concepción del papel de la macroeconomía.

Porque de esto no se habló en Acapulco, para darle al auto homenaje bancario un poco de sabor a pueblo y tierra socialmente masacrada… Como podemos ver, no hay respuesta a muchas de las preguntas que nos hacemos.

 


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