Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

2016 AÑO INCIERTO...

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  11-01-16)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Enrique Peña Nieto, con antifaz de mapache y su característica postura de hipocresía, consideró que en 2015 nuestra democracia evolucionó y se fortalecieron nuestras instituciones, estima el demagogo mexiquense que el México de hoy es mejor que el del pasado y asegura que en 2016 su gobierno, para garantizar el crecimiento económico y garantizar la seguridad de los mexicanos, tendrá una actitud más honesta y comprometida redoblando el paso para continuar por el camino que él estima ascendente y exitoso. A pesar de las palabras huecas pero reconfortantes del ocupante de los Pinos y de diversos paleros del gabinete y funcionarios del ámbito económico y financiero, definitivamente no podemos creerles ya que lo que no dicen es que México empieza el año bajo signos preocupantes e inciertos:

En lo económico, es cierto que la economía estadounidense a la cual, la nuestra está estrechamente vinculada, muestra signos moderados de reactivación, pero ello no necesariamente se traduce en un dato favorable para las finanzas mexicanas, ya que el dinamismo de la economía del país vecino, puede ser contraproducente y significar la salida de capitales hacia el norte del río Bravo, con los consiguientes efectos negativos para México.

En el 2016, la devaluación que el peso experimentó en el curso de 2015 con respecto al dólar seguirá su ruta impecable –recientemente rebasó los 18 pesos por dólar- y tendrá inevitablemente un impacto en el incremento de la inflación. También, el elevado endeudamiento del sector público – 4 billones 671.4 millones de pesos deuda interna y 81.8 mil millones de dólares deuda externa- nos obliga a preguntarnos hasta qué punto será posible mantener los pagos correspondientes de la deuda contraída sin aumentar impuestos y sin recortes adicionales al gasto público.

Aunado a ello, las tasas de desempleo y de pobreza, no sólo alimentaran el riesgo de nuevas situaciones de ingobernabilidad, sino que prolongaran la debilidad del mercado interno y dificultaran, por consiguiente, el logro de las tasas de crecimiento que el país requiere, ya no para remontar los vastos rezagos sociales existentes, sino al menos para que éstos no se incrementen.

En lo político, el 2016 inició con el artero asesinato de la alcaldesa de Temixco, Morelos, y la muerte anunciada del líder obrero Joaquín Gamboa Pascoe, a ello, súmele un clima de crispación, polarización y desaliento ciudadano y obtendrá signos de alerta ante los persistentes vicios de una clase política que parece determinada a representarse a sí misma antes que a la sociedad, en los próximos procesos electorales para renovar autoridades estatales. El año electoral trae consigo el descrédito político que no sólo deriva por las presuntas alianzas electorales de los partidos y por la crisis de representatividad, sino también por una corrupción extendida, impune y particularmente exasperante en las circunstancias de estrechez económica que atañe al país.

En materia social, la brutalidad cotidiana y el salvajismo impune será difícil contenerlos, el discurso oficial seguirá transcurriendo entre tersuras institucionales y sobre el sendero de las buenas intenciones pero, la justicia efectiva y el esclarecimiento seguirán pendientes en episodios como los de Apatzingán, Tlatlaya, Tanhuato y los 43 de Iguala; casos que son emblemáticos y que no dejan de ser una herida abierta e irresuelta que alienta la exasperación y el escepticismo ante las autoridades. La Nación no tiene a la vista una pronta solución a la crisis de derechos humanos, la falta de voluntad política persiste para poner coto a la extendida impunidad. Por lo demás, la violencia delictiva seguirá manteniendo a extensas regiones del país en un estado de zozobra permanente, allí están los ejemplos de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Michoacán y Morelos.

Entre lo incierto del año que inicia y las ruinas institucionales por las que transitan Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a este último dos le parecen principales: Una relacionada con la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Iguala, donde el impune Jesús Murillo Karam, infamemente construyó una narrativa aparatosa y desgranó su presunta verdad histórica. La otra, la salida en libertad autodeclarada de Joaquín Guzmán Loera, el famoso Chapo, caso inmerso en la complicidad y parálisis de fuerzas federales y en una farsa institucional que tal vez con su reciente recaptura en las alcantarillas de Los Mochis, Sinaloa, abundaran los aplausos y la afrenta al Estado mexicano puede quedar rápidamente en el archivo. En ambos casos, sobresalen los ingredientes centrales del desastre nacional, la corrupción y la impunidad. 

Lo incierto del año y lo más grave e inaceptable es que el mandamás de Bucareli, ni siquiera mencionó el aquelarre de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec, considerando tal vez, que las diligencias de exculpación forzada que ha realizado el timorato Virgilio Andrade cerraron ese episodio de corrupción personal, familiar y grupal y lo dejaron política, social e históricamente archivado. 

En el 2016, en materia educativa, el panorama no pinta nada bien, el secretario Aurelio Nuño Mayer, seguirá poniendo su propio futuro en manos de policías y sobre todo de políticos irresponsables, que nada entienden de educación y que por su naturaleza son propensos a la violencia como única forma de diálogo, continuará su clara determinación de someter a los maestros de todo el país a las evaluaciones ordenadas por su antecesor, las cuales le han dado una amplia presencia en los medios de comunicación, como un hombre enérgico y decidido, y seguramente para muchos el líder fuerte que el país necesita; lo más seguro es que dentro de cuatro años cuando los reflectores se apaguen, los resultados logrados de esas pruebas, no se verán por lado alguno, o peor aún; serán motivo de mofa y de chistes mordaces, señalando a Aurelio Nuño Mayer como su principal responsable.

El año que inicia no dará margen para esperar que la institucionalidad sea capaz de voltear hacia el país que ha sido agraviado y vapuleado por los vaivenes económicos, las violaciones a los derechos humanos, el acoso de la criminalidad y la falta de interés de funcionarios y representantes ante las manifiestas carencias sociales que se reflejan cotidianamente.

En la gran capital, por ejemplo, Miguel Ángel Mancera y quienes urdieron el sistema de cobro de piso a base de parquímetros no se imaginaban que el golpe para obtener más ganancias mediante empresas privadas concesionarias, iba a producir un efecto colateral devastador para las pequeñas economías de miles de personas que subsisten en las calles y que sin remedio son víctimas de la imposición a la que se opusieron capitalinos conscientes. Además de baches, topes y señalamientos absurdos, hay cámaras por todos lados para sorprender a los automovilistas, en las esquinas o cruceros importantes, por lo menos uno o dos pobres se despliegan rápidamente entre los vehículos para conseguir unas monedas para subsistir.

Van desde limosneros, viejos o mujeres indígenas con rebozos ajados y niños famélicos en brazos, payasitos, malabaristas; magos, pirámides de niños sobre los hombros de sus hermanos, prestidigitadores. Pequeños comerciantes transportan en una sola mano entre una y otra fila de vehículos: frutas de temporada, platanitos dominicos, guayabas, tunas, cañas peladas, ciruelas. Luego llegan los vendedores de cacahuates japoneses que desplazan a los de pepitas, los chicleros, los de gomitas, los de cigarros al menudeo, los de billetes de lotería. Llaman la atención los que limpian cristales, cofres y salpicaderas; los primeros armados con botellas de agua jabonosa, trapos y jaladores de hule, los segundos con trapos de petróleo para quitar apresuradamente el polvo. Una clase especial la constituyen los viene-viene o franeleros, que apartan lugares para estacionar autos y reclaman ganancias mayores que los otros. A todos ellos, en el 2016, el sistema de parquímetros impuesto, les cambiará radicalmente la vida, la clase media que circula por la ciudad en automóviles y que era su proveedor de monedas regaladas a cambio de algo mínimo, ahora se resistirá a buscar el dinero en los portavasos de sus vehículos. Su dinero, será destinado a las empresas que acaparan lo poco que antes llegaba a los más jodidos de la ciudad. 

En el ámbito global, el 2016 estará fuertemente impactado por al menos tres secuencias globales de eventos. 1) El terrorismo y en particular el Estado Islámico y su consecuencia más directa en la crisis de refugiados: En el Medio Oriente, hay un dilema difícil de resolver, el tema es trascendente para el mundo, pero particularmente para Europa y para Estados Unidos: ¿son preferibles dictadores con regímenes estables o intentos de cambio de régimen impulsados desde fuera? Para una potencia como Estados Unidos probablemente la respuesta sea dictaduras estables.  

Europa sufre las consecuencias de dos carencias propias. Una es que los círculos de poder apostaron centralmente a la carta económica, a la muy reducida moneda común y a los intercambios comerciales, los líderes europeos, nunca pensaron en una unificación real y profunda de las sociedades y sus muy diversas culturas. Apostaron a la expansión y aceptaron a países que dudosamente alcanzan mínimos estándares de democracia y pluralismo, particularmente de los ex países comunistas. 

2) Las elecciones presidenciales en Estados Unidos: La campaña presidencial en Estados Unidos, expresa estas tensiones. Nuestros vecinos no pueden renunciar a su papel de gran potencia, sus élites de capital creen en esto y algunos sectores quieren los beneficios de gran potencia –imponer una moneda mundial, por ejemplo– sin asumir sus responsabilidades y obligaciones globales. Cuando esto ocurre, se producen mamarrachos como Donald Trump, cuya base social está constituida por blancos de más de 45 años que perdieron su estatus de clase media y se encuentran afectados por la epidemia de la heroína, cuya demanda se ha incrementado, como consecuencia de la adicción de este sector a los medicamentos para curar diversos tipos de dolores físicos.

3) La crisis de gobernabilidad –global y local– como cambio climático, geopolítico y económico de solidaridad: El nuevo secretario general de Naciones Unidas Ban Ki- Moon, tendrá realmente que hacer una reforma profunda y una severa reducción y focalización de sus objetivos. Antes de que se caiga a pedazos, en el planeta se apilan los retos en materia de cambio climático, de crisis económicas y sobre todo de un nuevo sentido compartido sobre el mundo que habitamos. La ineficiencia del organismo mundial es sencillamente ridícula. En suma, el año 2016 arranca muy incierto, con signos poco auspiciosos y sin duda muy preocupantes.

 


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