Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

BUEN FIN Y ESCENARIOS ADVERSOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  16-11-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

La barbarie ocurrida en Paris, es un escenario terriblemente adverso para la humanidad, el Estado Islámico se atribuye tan cobarde acto y además amenaza con multiplicar la violencia y el encono en Europa y Medio Oriente. En nuestro pequeño entorno, frente a la adversidad que nos impone la violencia y el balance deficitario de lo que acontece en la economía mundial, debemos admitir que los gobernantes y principales responsables de la conducción económica nacional Luis Videgaray el virrey de Malinalco y Agustín Carstens el sumo sacerdote del Banco de México, la han regado de nuevo, sus discursos llenos de vaguedades no han podido ocultar la sospecha de que algo anda muy mal en la economía mexicana. 

Apostando todo a la mal llamada y peor entendida estabilidad macro (reducir el déficit fiscal y controlar la inflación), el doctor Carstens, anuncia como oferta del “Buen Fin”, una rebaja en sus estimaciones sobre el crecimiento de la economía nacional que para finalizar este año va de 2.4 por ciento como máximo a 1.9 por ciento como mínimo, y para el próximo 2016, mantiene su proyección de crecimiento entre 2.5 y 3.5 por ciento, que luego, lleno de incertidumbre nos llevaría quizá al ansiado 4 por ciento para 2017. Tal parece que con sus falsas expectativas, estos dos personajes están generando su adverso escenario, que con el correr del tiempo, desestabilizará todo lo demás, hasta  deteriorar las de por sí frágiles capacidades instaladas para crecer con nuestras potencialidades internas.  

Su proyección de crecimiento nos ofrece que el abultamiento de la informalidad y la tragedia del desempleo seguirán a la expectativa y mantendrán su marca pujante sobre nuestra vida social, mientras el mercado interno languidecerá más sin que pueda esperarse con realismo un relevo proveniente de la recuperación estadounidense. Y, lo peor está por venir, el Estado en su conjunto, empezara con la privatización y cierre de las empresas estatales, se reducirá la inversión pública y se incrementará el gasto corriente, binomio que se convertirá en tumor maligno en el cerebro de los que se dicen nuestros gobernantes y dejará un escenario adverso en nuestro país. 

La batalla política se dio en la Cámara de Diputados donde la defensa de los intereses nacionales tiene solamente, una vertebración discursiva insuficiente e ineficaz, simbólica en el mejor de los casos. Los partidos políticos representados en San Lázaro fueron partícipes de los mecanismos históricos de repartición de prebendas para la aprobación de los planes generales del máximo poder en turno. Como siempre, el PRI y el PVEM, fueron solidarios de las propuestas de la Secretaría de Hacienda. Se sumaron el PAN, partido que en sus mejores épocas proclamaba gran apego a la honestidad y la decencia, ahora sumido en los episodios de los moches, y el PRD, que también se esfuerza por conseguir a sus gobernadores, delegados y clase dirigente algunas bolsas presupuestales susceptibles de rasuramiento. 

Los demás partidos no cuentan y la novedad de la temporada, Morena, tiene una bancada tan pequeña que hace suponer que todo quedó en escarceos de tipo parlamentario. Discutieron un Presupuesto de Egresos de la Federación que descansa en una visión restrictiva, con recortes de partidas en rubros estratégicos, incremento del gasto corriente y freno a la inversión pública productiva. En tal situación de estrechez económica y financiera critica, hubiera sido muy conveniente la lectura de mensajes claros para la corrección de conductas delictivas de funcionarios y políticos que constituyen una permanente y muy significativa sangría de la riqueza nacional.  

Por el contrario, lo que se vivió fue una exhibición descarada de maniobras de altísimo nivel (OHL y el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, y el gobierno del estado de México, con Eruviel Ávila al frente y Apolinar Mena como secretario técnico del gabinete), para beneficiarse de manera sistemática a través del consabido sistema de diezmos y transferencias electrónicas o personales. 

Mientras Peña Nieto antes de viajar a Turquía, mostró su talante comprensivo, tolerante y moderno al postular que él, en lo personal, no está en favor de una eventual legalización del consumo de mariguana pero acepta convocar a un debate amplio sobre el tema (tal como Estados Unidos desea) y además, con unos cuantos movimientos de mano, el actual rector del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Arturo Fernández, se menciona para relevar al foxista Eduardo Sojo en la conducción del  Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (INEGI), donde podrá poner en práctica lo que ya ha dicho respecto de una deficiente valoración, a la baja, del producto interno bruto conforme a los parámetros actuales, y, Peña Nieto podrá conseguir que aumente el reporte oficial de crecimiento económico del país y baje considerablemente la tasa de desempleo.  

Otros escenario adverso es todo el lío que ha suscitado la construcción en esta ciudad, y no nos referimos nada más al grave problema en Santa Fe, del que siempre se dieron indicios, ahora se empieza a definir un nuevo motivo para la protesta: los centros comerciales que han comenzado a surgir por todas partes de la ciudad, bajo la protección legal de las autoridades del gobierno central, que dan luz verde a que esas plazas se levanten sin tomar en cuenta el tamaño del impacto que recibirán los habitantes de la colonias circunvecinas, sitios que han puesto en jaque, también, a las autoridades por la falta de servicios para los usuarios de esos lugares.

No más de cinco familias que se encargan de construir, rentar y controlar cada una de las plazas, viven un momento de auge sin comparación en el tiempo de los negocios en México. Algunos de ellos, son: Grupo Danhos, dueños; Parque Lindavista, Toreo, Tezontle y Delta, en el DF. También la firma de arquitectos Sordo Madaleno, que tienen en su poder Plaza Universidad, Santa Fe y ahora la muy polémica Oasis, en Coyoacán.

El problema se multiplica cuando haciendo caso omiso del reglamento de construcciones, quienes edifican nunca generan obras que mitiguen los impactos urbanos y ambientales que llegan a causar en varios kilómetros a la redonda, y no sólo me refiero al muy angustiante problema de tránsito que se crea por esas edificaciones, sino también a la incapacidad que tienen los servicios urbanos, para recibir el impacto de esas megatiendas.

Para “un buen fin”, el gobierno de Miguel Ángel Mancera, a quien se acusa de todo lo que sucede en el DF, tenga o no la culpa, deberá poner mucha atención en el festín de los constructores y en las manos largas de sus delegados y colaboradores.

 


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