Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

UN AYUNO Y UNA REFLEXIÓN PARA LA EDUCACIÓN

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  28-09-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Entre consignas de apoyo y totalmente decepcionados con los resultados de la reunión que sostuvieron el jueves con el presidente Enrique Peña Nieto, entre otras razones, porque no se aceptaron sus propuestas, padres de los 43 normalistas desaparecidos hace un año en Iguala concluyeron el ayuno que iniciaron el pasado miércoles en el Zócalo de la ciudad de México. ¿Pero qué es lo que hay detrás de éste vergonzoso ayuno y de tantas manifestaciones que indignan al pueblo mexicano?

Al cumplirse un año de esta desaparición forzada, lo único que encontramos son múltiples fallas estructurales en la institución presidencial y en el sistema en su conjunto: Los Pinos y su entrampado aparato político, económico, mediático, policial y militar; el Congreso de la Unión, cuyas cámaras han reiterado su vocación por las escaramuzas de oropel, pero de ninguna manera a favor de la auténtica representación de las demandas y los intereses populares; el Poder Judicial, sumido en general en el pantano de la corrupción, el mercantilismo político y las consignas de los poderosos.

Aberraciones todas, nos obligan a voltear la vista al sector educativo donde buscamos un oasis que de alivio a tantas penas, pero encontramos lo siguiente: El derecho constitucional a la educación laica y gratuita, es quizá lo más importante que tenemos, posteriormente será la herramienta más útil que nos pueden proporcionar nuestros maestros o profesores de cualquier nivel académico.

 

Aurelio Nuño Mayer, al estrenarse como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), asegura estar convencido de que la reforma educativa, así como los temas educativos en general, pueden llegar a buen puerto si existe una estrecha colaboración entre los gobiernos estatales, las entidades federativas y el gobierno de la Ciudad de México, con el gobierno federal. Afirma estar abierto al diálogo, “pero sobre la base de cómo implementar la reforma educativa”. 

 

Quizá el secretario se olvida que la reforma educativa es, también, un ejercicio de transparencia donde se trata de arrojar luz sobre zonas oscuras de la actividad educativa en el país. Lo primero, aunque parezca broma, es saber con exactitud, el número de escuelas y maestros en activo, donde se ubican, donde trabajan y cuánto ganan. Sin estos datos fundamentales hasta hoy desconocidos, la reforma que se promueve seguirá siendo un cero a la izquierda. El señor Nuño Mayer, debe reflexionar y velar porque el joven mexicano se eduque humano y no un inhumano o un bárbaro, fuera de sus valores y esencia.

 

Para el sistema educativo mexicano esto significa un profundo conocimiento del ser integro, educado en valores, con características intelectuales que se pueden cultivar y acrecentar, con sentimientos, emociones, programas educativos acordes a una necesidad social y humana y necesidades físicas de espiritualidad y de sociabilidad. 

Al secretario le recordamos que los pensadores humanistas fueron intérpretes de nuevas aspiraciones humanas impulsados por la decadencia de la filosofía escolástica, cuyo centro de gravedad era la vida religiosa y la inmortalidad ultraterrena (término de la Edad Media). Sustituyeron esa visión del mundo con la reflexión filosófica abundante en productos racionales, en la que primaba la idea del hombre como ser humano, verdadero e integral.  

El conductismo se ubica en este contexto, desarrollado por los principios del fisiólogo Iván Petrovich Pavlov (1849-1936), quien concibe al aprendizaje a partir del condicionamiento de reflejos condicionados (reflejo animal), los cuales dan lugar al aprendizaje, la voluntad, los hábitos. Posteriormente vino Burrhus Frederich Skinner (1904-1990), psicólogo estadounidense, quien también enfocó su estudio en los procesos de aprendizaje de la conducta animal a base de repeticiones hasta descubrir el «condicionamiento operante o instrumental», que se aplica a todos los campos de la psicología. En éste caso, el proceso educativo se reduce al suministro controlado por el maestro de una serie de factores externos y de estímulos para producir en el educando reacciones observables, dejando de lado las actitudes y motivaciones personales (del alumno) al considerarlas carentes de valor, además de que limita la creatividad y no permite ni promueve la reflexión.  

La memorización (basado en la ley de la repetición) o la realización de trabajos de imitación en los cuales el alumno ya conoce los resultados con antelación, es un ejemplo. El hombre queda reducido a un mero mecanismo, productor de conductas medibles, mientras que la motivación se estimula mediante la actividad reforzada, de la repetición condicionada. De acuerdo con esa perspectiva, el humanismo incorpora las siguientes nociones:  

El ser humano es electivo, por lo tanto, es capaz de elegir su propio destino; es libre para establecer sus propias metas de vida; es un ser inserto en un contexto humano, y vive en relación con otras personas; es consciente de sí mismo y de su existencia; se conduce de acuerdo con lo que fue en el pasado, preparándose para el futuro; es un ser activo, constructor de su propia vida, está provisto con facultades de decisión, libertad y conciencia para elegir y tomar sus propias decisiones. 

La educación humanista se centra en ayudar a los alumnos que son entes diferentes, para que decidan lo que son y lo que quieren llegar a ser. A los alumnos, consecuentemente les ayuda a ser más como ellos mismos y menos como los demás. Se identifican con la escuela que no es una preparación para la vida, sino la vida misma depurada donde el niño tiene que aprender a vivir. Su principal objetivo es proporcionar una educación formal mediante un proceso integral de carácter intencional, planificado y sistematizado, que se concretiza en un currículo oficial y se aplica en calendario y horario definido. No obstante, en nuestro país, la educación formal no es autónoma de la educación externa negativa que proviene de la sociedad y su entorno, junto a la cual ha tenido que sobrevivir e incluso competir.  

Esto se manifiesta con la gama de información no adecuada, que reciben y resulta más atractiva para los niños y los jóvenes, a través del cine, la televisión, la calle y la información de la Internet. Dicha educación, lejos de formar, deforma y lejos de educar, deseduca, entorpece contradice y desvaloriza los fundamentos pedagógicos del proceso educativo. 

El vasto, desarrollo científico y tecnológico que se vive en estos últimos años, ha interconectado y transformado al mundo generando un espacio globalizado, sin embargo, estas grandes ventajas no nos han hecho mejores seres humanos, al contrario, nos han vuelto más egoístas, nos han hecho vivir en mundos cada vez más superfluos, distanciados, alejados de la realidad, con ideas vanas que sin ningún valor, han acrecentado la ambición entre los hombres y el poder como principales medios para dominar a nuestros semejantes.  

La tarea de educar es de todos, por eso como docentes, padres de familia y sociedad en general, apliquemos estos conocimientos teóricos propuestos y muchos más, pongámoslos en práctica en la casa, en la calle, en la escuela y en todo lugar, vivamos con valores, actuemos con apego a principios éticos, seamos más abiertos y menos directivos, más reflexivos con nuestros hijos, maestros y alumnos, con todos los que conformamos esta noble sociedad. 

El punto de vista humanístico ofrece un modelo positivo y optimista de la humanidad, profundiza más que la teoría del aprendizaje al considerar factores internos, como sentimientos, valores e ilusiones. Fomentemos el espíritu de cooperación, basado en respeto y reconocimientos mutuos, seamos más humanos, ayudémonos a demostrar los sentimientos, emociones y aspiraciones, para lograr vivir con trabajo pero sobre todo con dignidad y amor a nosotros mismos, y finalmente, a los maestros y padres de familia, enaltezcan el verdadero valor de educar, cuya meta no solo es lograr mejores profesionistas sino mejores seres humanos.    

Carl Rogers, considera que el proceso de aprendizaje genuino no puede ocurrir sin la relación de los conocimientos nuevos con los conocimientos y experiencias ya existentes tomando en cuenta desde luego, el intelecto y las emociones del estudiante así como las motivaciones para el aprendizaje. La función del maestro, no ya como autoridad, sino como facilitador del aprendizaje, debe crear un clima de aceptación y confianza en el grupo. El maestro debe ser permisivo y comprensivo, debe respetar y aceptar al grupo y a cada uno de sus miembros como es. Sin juzgar los comentarios o ideas de los otros.  

A una persona no se le puede enseñar directamente, sólo podemos facilitar su aprendizaje. De este enfoque se deriva el concepto de aprendizaje significativo o vivencias. El individuo aprenderá sólo aquello que le sea útil, significativo y esté vinculado con su supervivencia y esto se lograra a través de las experiencias de vida de cada persona. Avanzando un poco más sobre esta idea, el profesor no podrá determinar con precisión cuáles son los contenidos significativos de cada alumno. Sólo el propio alumno los conocerá. Pero ni siquiera podrán ser planeados por el propio aprendiz, sino que irán surgiendo poco a poco. Si no hay contenidos precisos, no es posible establecer un currículum formal. El proceso educativo será un proceso individualizado.  

Por lo tanto, sin contenidos precisos ni válidos generalmente, no hay grados, ni tampoco exámenes, pues ¿sobre qué contenidos el profesor podría examinar a un alumno si sólo él sabe lo que le es significativo? ¿Cuáles serán los parámetros para determinar el avance en grado? En consecuencia, es imposible la educación formal, tal y como se concibe actualmente. 

La educación debe ser a la vez una función social y una función individual, por una parte es la suma total de procesos por los cuales una comunidad transmite sus poderes y fines con el fin de asegurar su propia existencia y desarrollo. Y por otra, es también igual a crecimiento, a una continua reconstrucción de la experiencia. El aprendizaje a través de experiencias dentro y fuera del aula, y no solamente a través de maestros, es vital. Cuando las personas logran cubrir sus necesidades fisiológicas básicas: hambre, sed, sueño, etc. y necesidades de seguridad: sentirse seguro y protegido, fuera de peligro; de pertenencia a un grupo y amor: agruparse con otros, ser aceptado y pertenecer al grupo; de estima: lograr el respeto, ser competente, y obtener reconocimiento y buena reputación; de autorrealización: utilización plena del talento y realización del propio potencial pueden buscar la satisfacción de otras más elevadas.  

Al comentar el tema con grupo brillante de jóvenes, les pregunté qué clase de maestro y escuela esperaban para consolidar su futuro. Me contestaron: 

Un maestro: Que asegure que todos sus alumnos comprendan las ideas de una manera profunda y aprendan a operar con ellas de modo efectivo, a la vez que alimente su curiosidad natural y su gusto por el estudio. Que enseñe de manera tal que ayude a todos sus estudiantes a encontrar vías provechosas y diversas de acceso al conocimiento, estableciendo para cada uno altas expectativas y alentándolos a realizar siempre el máximo esfuerzo. Que ofrezca a todos sus estudiantes la posibilidad de aprender a vivir  juntos de una manera constructiva, mediante la valoración de la paz y el rechazo a la desigualdad. Que responda a las necesidades e intereses de los adolescentes, ofreciéndoles múltiples posibilidades para desplegar sus potencialidades individuales, a partir del reconocimiento de sus diferencias. 

Una escuela: Que funcione como unidad educativa, donde el logro de los aprendizajes se asuma como tarea principal y responsabilidad colectiva. Que funcione regularmente, que disponga de los recursos materiales necesarios para realizar su tarea y que utilice de manera efectiva el tiempo destinado a la enseñanza. Que promueva el desempeño profesional de sus directivos y maestros e impulse el trabajo conjunto como estrategia central para la toma de decisiones, a partir del establecimiento de metas compartidas. Una escuela donde el conjunto del personal docente y directivo asuma  su responsabilidad respecto de los resultados educativos, que evalúe su quehacer sistemáticamente y utilice la evaluación tanto para fortalecer lo que hace bien como para corregir lo que no funciona y propiciar una mejora continua. Una escuela abierta a la comunidad, que informe a las madres y los padres acerca del trabajo que en ella se realiza y los involucre como aliados en la tarea educativa.  

Señor secretario Nuño Mayer ¿La reforma educativa incorpora estas valiosas opiniones?, será mucho pedir o aún debemos recorrer un largo trecho para que México sea grande y competitivo con una escuela ideal. Usted tiene la palabra para modificar el futuro del país o en caso contrario, calle para siempre.  

 


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