Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL MUSEO DE LA VERGÜENZA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  14-09-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Vergüenza: Turbación del ánimo que se produce por una falta cometida o por alguna acción humillante y deshonrosa, ya sea propia o ajena. La vergüenza está vinculada a la dignidad o la autoestima: “El presidente no tiene vergüenza: habla de distribuir la riqueza cuando su patrimonio se triplicó en el último año”.

Qué vergüenza, transcurrieron seis meses de investigaciones para que un Grupo Interdisciplinario de Expertos y Expertas Independientes (GIEI) representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pudiera echar abajo la hipótesis de una verdad histórica, sin falsos informes y sin la algarabía que envuelve a las fiestas de nuestra independencia, que a pesar de los héroes que nos dieron patria y del dispendio que representan, están inmersas en sentimientos de luto, tristeza, indignación, vergüenza y amargura: Ayotzinapa, Tlatlaya, Guardería ABC, San Fernando, Tanhuato, Michoacán, Oaxaca, Guerrero y tantos otros sitios así lo revelan.

México ya no es lo mismo, en todos los casos enunciados, la procuración de justicia está ausente, nadie sabe nada, todos esconden la mano, la inseguridad y la impunidad dominan, la calumnia no se distingue de la verdad, la vergüenza nos incomoda e indigna, se extrapola internacionalmente el nulo quehacer del gobierno mexicano y muchos extranjeros dudan o tienen miedo de visitar nuestro país. Según la versión oficial, los 43 estudiantes fueron detenidos por policías de Iguala y entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos, quienes después de asesinarlos, los incineraron y tiraron sus restos en un basurero del vecino municipio de Cocula en el estado de Guerrero. Los padres rechazan esa macabra versión y demandan al gobierno de Peña Nieto la presentación con vida de sus hijos, la respuesta es vergonzosa, el gobierno remueve al agotado procurador y ofrece nuevas investigaciones a partir de la oscuridad total, la ineptitud fingida y la ignorancia supuesta del móvil de los hechos.

A los padres les aquejan la incertidumbre y la indignación, dos factores que nos ayudan a apuntalar la iniciativa para construir el Museo Nacional de la Vergüenza. No hay que gastar nada, el museo sería totalmente didáctico, podría financiarse con las mentiras gubernamentales, lo que garantiza su rentabilidad. Se propone ubicarlo cerca del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (una promesa difícil donde hay terreno de sobra), el actual es ya un elefante blanco que no tiene capacidad de maniobra y se le considera “foco rojo” de la Ciudad de México debido a las transacciones de drogas que diariamente se realizan mediante el burdo sistema de confundir equipajes y atrapar inocentes. Qué vergüenza.

El museo constaría de 5 salas que se describen a continuación, pero si a usted se le ocurre otra, bienvenido al proyecto:

Sala 1.- Ineptitud e injusticia. Esta sala tiene forma de laberinto sin salida, presenta una narrativa de hechos sucedidos particularmente en Iguala: el visitante podrá observar a un grupo integrado por cinco expertos internacionales, que discuten cuatro puntos del inició de sus investigaciones (primera etapa): el proceso de búsqueda, la investigación, la atención a las víctimas y las políticas públicas frente a la desaparición forzada. En su informe final, los expertos exhiben de manera fluida insuficiencias, contradicciones y desatenciones encontradas en el procesamiento mexicano de los sucesos relacionados con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Quedó expuesta la maquinación criminal con la que el Estado mexicano quiso dar por cerrado el caso y la impugnada verdad histórica de Peña Nieto y Murillo Karam entonces procurador de justicia se hizo más evidente. Ambos personajes son representados en un rincón de la sala, agotados, demacrados y sin salida, pero eso sí, sin cara de vergüenza porque tal vez no la conozcan. Saliendo del laberinto, hay una sala secundaria donde los expertos, brevemente revelan su informe:  

Francisco Cox (Chile): "Los muchachos no fueron incinerados en el basurero de Cocula". El peruano José Torero, experto en manejo de fuegos contratado por la CIDH, ha demostrado que para incinerar un cuerpo en condiciones como las descritas en la averiguación previa, el tiempo estimado es entre 90 a 120 minutos, para incinerar 43, se requieren por lo menos 70 horas; 30 toneladas de madera; 13.5 toneladas de neumáticos y 60 horas con temperaturas constantes entre 900 y 1000 grados centígrados. En el sitio no se encontraron evidencias de los estragos macabros que científicamente generaría una incineración de ese tipo.  

Carlos Beristaín (España): Los normalistas fueron vigilados en todo momento por la policía estatal, federal y el Ejército. "No dejar salir a los autobuses de Iguala, ese parece ser el patrón de acción". Existen evidencias de coordinación castrense, alguien daba las órdenes en una casa del centro de Iguala, después de la desaparición una patrulla del ejército recorre las calles, en nueve escenarios distintos se da ataque directo con arma de fuego, y el tiempo de tres horas, es el aspecto central en el que se desarrolla la acción.  

Ángela Buitrago y Alejandro Valencia Villa (Colombia): Coinciden, el Ejército y la Policía Federal tuvieron conocimiento del movimiento de los estudiantes. Esto contradice una de las conclusiones de las autoridades mexicanas en el sentido de que el Alcalde de esta población, José Luis Abarca, había dado la orden de atacarlos porque tenían la intención de interrumpir el informe de la presidenta del DIF María de los Ángeles Pineda de Abarca, el cual ya había terminado cuando una parte de los normalistas llegaron a Iguala. Las autoridades deben investigar como línea prioritaria el móvil de la agresión a los estudiantes normalistas, el patrimonio de los posibles responsables y el posible uso de hornos crematorios en el estado y la región donde ocurrieron los hechos.  

Claudia Paz y Paz (Guatemala): "Hay escenas del crimen que no se encuentran procesadas ni por la procuraduría local ni por la PGR al día de hoy", "Esa noche, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) manejó información restringida".  

En uno de los pasillos de la laberíntica sala, los expertos colocan 20 recomendaciones para la investigación del caso Ayotzinapa, esperan que por lo menos la mitad se conviertan en una herramienta efectiva para "la lucha contra la impunidad y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos". Si el visitante logra encontrar la salida, podrá concluir que la verdad histórica que expuso con frialdad y presunta seguridad Murillo Karam, es solamente ciencia ficción, una misión imposible o quizá en el argot popular, una pendejada.  

Sala 2.- Corrupción divino tesoro. Esta sala es increíble, inicia en plena oscuridad con una réplica del túnel Almoloya, creación y diseño de funcionarios corruptos y del Chapo Guzmán Loera para su increíble fuga. El túnel lleva al visitante hacia el vestíbulo de la sala circular donde se pueden ver todas las facetas de la corrupción: el nepotismo, la mordida, el abuso del cargo y de la posición en beneficio propio, la violación de la norma, el tráfico de influencias, la extorsión, la venta y compra de votos, jueces que se prostituyen, transas con impuestos y contratos, el derecho de piso, los casinos, él franelero y el oríllese a la orilla. Se exhibe al que da y al que recibe; el empresario, el policía, el agente de tránsito y el funcionario de casilla, pero también se exhibe al pueblo en su conjunto, los que carecen de poder político, social o económico y los más perjudicados: los más pobres y los más jodidos. El tema central, la corrupción, se exhibe como si fuera una costumbre de la conducta de los mexicanos desviar los deberes formales de los cargos públicos o privados para obtener una ventaja en dinero o influencia.

El recorrido de la sala concluye con el siguiente mensaje: Nada debe esperarse del gobierno para combatir este mal, por ser sus miembros los más beneficiados, lo firma Virgilio Andrade Martínez el gris secretario de la función pública, le acompaña Gerardo Ruiz Esparza el de comunicaciones y transportes, ambos se ven rodeados de maquetas del tren fallido México-Querétaro, licitaciones de energéticos. el avión presidencial, el saneamiento del río Sonora, la refinería de Tula, la casa blanca de las lomas y la de Malinalco, entre otras.

Sala 3.- Agenda política y demagogia. Sala de penumbra donde el visitante podrá captar en pantalla gigante y lentes de tercera dimensión los siguientes temas: la desatención a problemas asociados al ejercicio efectivo de los derechos constitucionales, la falta de eficiencia y honestidad gubernamental en todos sus niveles, la lejana viabilidad de un sistema universal de seguridad social, la nula atención del adulto mayor y la falta de mecanismos efectivos para reducir la pobreza. La sala muestra propuestas relativamente frescas que demagógicamente asocian crecimiento económico, sustentabilidad ambiental, mercado y reducción de la desigualdad. Llama la atención la escena de niños de la calle y de una comunidad rural que con mano extendida piden un mendrugo de pan, un plato de arroz, detrás de ellos, un letrero que dice “Cruzada contra el Hambre”. Impactan un grupo de estudiantes rechazados por el sistema de educación superior y fotografías de escuelas que se caen a pedazos y el letrero “Escuela digna y educación de Calidad” con la imagen sonriente del nuevo secretario Aurelio Nuño.  

En la sala anexa hay una galería de presidentes, gobernadores y empresarios corruptos y un taller didáctico donde el visitante aprende a hacer discursos demagógicos. Al fondo del taller, contrastan los rostros felices de Slim, Larrea, Azcárraga, Salinas Pliego, los Garza Sada y Garza Laguera y, hasta el del déspota y racista de Donald Trump que a pesar de sus negocios en el país, no cesan los continuos y vergonzantes insultos a nuestra raza y vergonzosamente ya pinta como una realidad de los gringos republicanos. 

Sala 4.- Credibilidad. La sala muestra un enorme vacío, es hueca, no hay instituciones ni personajes, el silencio invade al visitante, nada se puede creer, se siente solo, es el golpe seco a lo que de credibilidad queda a un gobierno inmerso en continuos escándalos de corrupción y de acción criminal contra ciudadanos que se sienten agredidos desde instancias gubernamentales, unas armadas y otras llenas de una burocracia letal. Una gran interrogación en el centro de la sala, es el símbolo de que la credibilidad no tiene una respuesta políticamente ágil y aceptablemente decorosa de Los Pinos. A un lado del símbolo, Peña Nieto incompetente, se devalúa junto con el peso y pierde notablemente su encanto, insiste en sus reformas que no operan y asume el informe de Ayotzinapa como si fuera una especie de graciosa contribución externa a la mejoría de un proceso bueno pero mejorable, e indica a los ineptos integrantes de su gabinete de seguridad que tomen en cuenta los elementos aportados por el Grupo Interamericano de Expertos Independientes (GIEI).

La procuradora Arely Gómez González Blanco, temblorosa y grotescamente se exhibe en una sala anexa, da lectura a un texto burocrático que en su parte sustancial da seguridad a los mexicanos y a los familiares de los 43. Afirma ella, que habrá justicia y se castigará a los responsables, y que, en respuesta a lo informado por el grupo de expertos, se hará…un nuevo peritaje, para que no haya dudas. No tiene vergüenza.

Hay una escena auxiliar sintomática del pueblo mexicano, los familiares no pueden creer lo que dice la señora y con expresiones descarnadas rechazan la figura de quien ocupa la Presidencia de la República, exigen tajantemente una audiencia personal antes del 26 de septiembre, día en que se cumple un año de las desapariciones forzadas. En el pórtico de salida hay una consigna “Faltan 43, pinche gobierno ya no les creemos nada, el pueblo unido jamás será vencido”.

Sala 5.- Hasta luego amigos. Una sala patética, obscuridad total, Peña Nieto se muestra solo y muy demacrado, le acompañan la gaviota y sus amigos de gabinete, algunos se sienten presidenciables (Videgaray, Nuño y Osorio Chong). Junto a ellos, la corte siniestra: Jesús Murillo Karam (con sitio de privilegio en la sala); Tomás Zerón de Lucio (premiado con la dirección de la Agencia de Investigación Criminal); Enrique Galindo Ceballos, cuya Policía Federal está bajo acusación de haber ejecutado en Tanhuato, Michoacán, a decenas de presuntos delincuentes al estilo militar en Tlatlaya, estado de México; Arely Gómez, procuradora que se ha dedicado a leer presuntas justificaciones oficiales, y los altos mandos militares Cienfuegos Zepeda de la Defensa Nacional y Soberón Sanz de la Armada de México, que por acción u omisión tienen responsabilidad y contribuyeron al despliegue de la narrativa sicópata que hace un año desembocó en esta tragedia.

En la sala anexa, se presenta un escenario de crisis multifactorial, allí, el repudio a Peña Nieto crece y la demanda de su renuncia se extiende. Murillo Karam, presuntamente enfilado a la embajada en Portugal, se burla ante un juicio por su mentira histórica y criminal. En la salida del museo, no hay tienda de recuerdos porque no hay que recordar nada, un padre de familia vestido de vergüenza pero muy digno, le regala al visitante un folleto que dice: “saber la verdad, y que haya justicia en el caso de los 43, se convierte en una exigencia impostergable”.

Luego se lee un soneto de Ramón López Velarde. “Patria, te doy de tu dicha la clave: sé siempre igual, fiel a tu espejo diario; cincuenta veces es igual el AVE taladrada en el hilo del rosario, y es más feliz que tú, Patria suave”.
 

 


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