Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

CANANEA, NADIE SABE NADA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  24-08-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Querido pueblo, tu historia nos conduce imaginariamente por paisajes montañosos, cañadas y valles donde originalmente fuiste una ranchería habitada por indios Pimas acosados siempre por guerreros Apaches. Esa historia nos confirma que el mineral tuvo varios beneficios en el siglo XVIII y XIX y que tu desarrollo colonial se vio influido por las cercanas misiones de Arizpe, Santa María y Cocóspera, también nos dice que a mediados del siglo XVIII, pasaste a ser parte de la provincia de Sonora, convirtiéndote en un real de minas.  

 

En la noche del 1 de junio de 1906, un suceso histórico muy importante para la población minera y de México entero estremeció tu tranquilidad, tu plaza principal y tus calles (el Ronquillo) cuando tuvo lugar la huelga registrada en el mineral teniendo como líderes a Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón. Tal fue el impacto de este movimiento que siempre es considerado un símbolo de la lucha por los derechos laborales en México y el inicio de la Revolución Mexicana de 1910 (Hecho por el cual algunas personas llaman a Cananea la "Cuna de la Revolución"). Un acto nunca visto en la historia de México y que vendría a marcar un hito en la época Porfiriana.  

 

Después de más de cien años históricos y de sacrificios de tu gente sincera, honrada y trabajadora, constituyes en la actualidad el centro minero más importante del país en producción de cobre, a pesar de haberte encontrado atrapado a principios del siglo XX en las garras del imperialismo yanqui que quiso adueñarse de tu riqueza mineral por medio de la compra de empresas ya existentes y la adquisición de nuevas concesiones mineras. Hoy, en pleno siglo XXI, por causa de gobiernos mentirosos, tus entrañas y tu gente minera son explotadas por grupo México, cuyo socio principal es Germán Larrea Mota Velasco, considerado uno de los empresarios más ricos, misteriosos y corruptos de la industria minera nacional.  

 

A un año de distancia de contaminar tus tierras, ríos y cuerpos de agua, ese grupo corrupto y ese millonario sin escrúpulos vinculado con los gobernantes en turno, borraron tu historia, te cambiaron el presente y nada se puede saber de tu futuro, es decir, ya nadie sabe nada de nada ¿qué fue del peor desastre ambiental de la industria minera del país? el derrame de 40 millones de litros de residuos tóxicos cometido por la empresa Buenavista del Cobre, propiedad de Germán Larrea y su Grupo México, en los ríos Sonora y Bacanuchi.

 

Nadie sabe nada de ¿Qué fue de los miles de millones de pesos en multas que le cobrarían al consorcio del Zar del Cobre; de la obligación del corporativo “de remediar el daño, y del exhorto de la Comisión Permanente del Congreso (mediante punto de acuerdo promovido por el PRI) para que la autoridad cancele la concesión otorgada a Grupo México, con relación a la mina Cananea, a consecuencia del daño ecológico y el riesgo inminente a que fueron sujetas la población y la flora y fauna ribereñas, con motivo del derrame de solución ácida de sulfato de cobre al caudal del río Sonora?

 

Nadie sabe nada de ¿Qué fue de la exigencia del Congreso para que el gobierno de Sonora (Guillermo Padrés aún despacha allí), las secretarías de Economía, y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Nacional del Agua decreten la suspensión de actividades de la mina Cananea, operada por Grupo México, hasta en tanto se evalúan los daños generados por el derrame de 40 mil metros cúbicos de solución ácida de sulfato de cobre al caudal del río Sonora y, en fin, que fue de la comisión especial del Congreso para dar seguimiento a la problemática generada por el derrame de diversas sustancias contaminantes en el río Sonora?

 

Lo que si sabemos, es lo de siempre, muchos de los involucrados ya se fueron o se irán muy pronto pero el problema, como siempre se quedará sin solución. Las presuntas autoridades federales (Juan José Guerra Abud y Rodolfo Lacy Tamayo de SEMARNAT, la doctora  Mercedes Juan de Salud y Enrique Martínez y Martínez el de SAGARPA) dicen que todo se remedió, que ya concluyó el resarcimiento económico a los afectados por el derrame tóxico, que en propaganda se gastó prácticamente lo mismo que en el diagnóstico ambiental (alrededor de 29 millones de pesos en cada caso), que la atención médica fue expedita y exitosa y que, en fin, en aquella zona de la histórica Cananea nada pasó, porque todo se resolvió, mientras los miles de millones de pesos en multas que le cobrarían al consorcio de Larrea (según anunció Juan José Guerra Abud) en realidad no pasaron de 23.5 millones de pesos. Esa es la versión oficial (la verdad histórica diría Murillo Karam), pero otra la realidad que se vive cotidianamente.

 

La organización internacional Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación entre otras cosas documentó, por medio de sus especialistas, lo siguiente:

A un año del derrame tóxico sucedido el 6 de agosto de 2014, el gobierno federal y Buenavista del Cobre han sido omisos en la remediación, Grupo México ha estado mintiendo a la población de que el río está limpio y que el problema se solucionó; no existe por parte de la empresa un plan de remediación ambiental que abarque todo el terreno afectado.

 

Los Comités de Cuenca del Río Sonora, formados por personas afectadas por el derrame, interpusieron cinco amparos denunciando múltiples irregularidades cometidas por el gobierno federal y Buenavista del Cobre, subsidiaria de Grupo México; con los amparos exigen que las autoridades garanticen su participación en los planes de remediación del derrame, que las mineras respeten el medio ambiente y hacer que Buenavista del Cobre y el gobierno federal reparen el daño de forma integral así como las violaciones a los derechos humanos que se cometieron por el derrame y que han cambiado la vida de los habitantes de la región, responsabilizan a las autoridades –que han omitido algunas de sus obligaciones– para que protejan a la gente que protesta permanentemente frente a la minera.

 

Los comités exigen a las autoridades: que el plan de remediación ambiental abarque las cuatro zonas afectadas donde se ubican los municipios involucrados; garantías –pruebas científicas bajo estándares internacionales– de que el agua es potable y de calidad para uso agropecuario y la tierra no está contaminada; que se les consulte antes de que las autoridades otorguen a la empresa cualquier permiso ambiental; que Buenavista del Cobre trabaje con las autorizaciones que le obliga la ley, y con el programa de manejo de residuos que hoy no tiene; que se construyan las plantas potabilizadoras con el método de ósmosis inversa que el fideicomiso prometió a cada municipio y comisarías; que la Sagarpa aplique su plan de reactivación agrícola; resarcimiento real de pérdidas económicas; estudios y servicios de salud confiables para un tratamiento oportuno; hasta hoy no han construido la clínica que prometió la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

 

Buenavista del Cobre maneja residuos peligrosos sin autorización de la SEMARNAT; la mina opera sustancias tóxicas en instalaciones en construcción; la empresa mintió y dio aviso del derrame después de ocurridos los hechos. El gobierno guarda en algún cajón de la burocracia ambiental, el diagnóstico socioeconómico para contabilizar los daños, hay afectaciones que no tienen precio, como los cambios a las costumbres y la forma de vida regional, pero sobre todo los daños a la salud como diarreas, erupciones en la piel y pérdida de motricidad durante varios días.

 

Las familias han gastado en doctores particulares que contradicen el diagnóstico de los médicos que atienden a los afectados a nombre del fideicomiso o el gobierno quienes minimizan síntomas o dicen que no tienen nada grave. Perdieron la independencia alimentaria ya que por primera vez tuvieron que comprar frijol y maíz para consumo personal. Perdieron en ventas de las pocas cosechas que sí se lograron, porque los consumidores tienen mucha desconfianza de la marca río Sonora. No se pudo sembrar a tiempo el ciclo otoño- invierno ante la incertidumbre sobre la disponibilidad y la calidad del agua.

 

Nadie puede afirmar que la tragedia pasó. Adicional a las pérdidas sufridas por el derrame, hasta la fecha no se sabe si las tierras y el agua están contaminadas, los gobiernos Federal y Estatal guardan cínicamente silencio, grupo México es intocable y en síntesis la historia maravillosa de Cananea se borró, el futuro es incierto y, hoy en el presente ya nadie sabe nada de nada. ¿Usted sabe algo señor Peña Nieto o usted señor Beltrones?

 

 


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