Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA BARATA RENOVACIÓN DE LA IZQUIERDA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD  24-08-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Terminó el proceso electoral con impugnaciones, reclamos, quejas, mentadas de madre y toda clase de barbaridades y trampas, particularmente de los verdes ecologistas que a pesar de las evidencias y hechos irregulares no perdieron su registro. Según el Instituto Nacional Electoral (INE), incumplir la ley electoral no es gravedad suficiente o de magnitud extrema para la pérdida de su registro. Fueron tiempos de mucho desgaste para todos los partidos políticos y actores que directa o indirectamente tuvieron participación en él, por eso en las filas partidistas es inminente la renovación de cuadros. No es casual que en el PRI se estén dando vueltas de tuerca en el liderazgo con el fin de ajustar el motor de todo el engranaje y llegar afinaditos al proceso de 2018, pero tampoco que, al mismo tiempo, tanto el PAN como el PRD estén cambiando sus dirigencias.

 

Los comicios de junio pasado demostraron además de la opacidad e inoperancia del Instituto Nacional Electoral y de sus consejeros, cuatro cosas fundamentales: primera; no basta la acreditación de un cúmulo de infracciones graves y sistemáticas a la normativa electoral sino que, además, se requiere que este tipo de violaciones se traduzcan en una transgresión directa e irreparable a las finalidades que la Constitución atribuye a los partidos. Segunda; ante la falta de opciones políticas el desgaste de los partidos era una realidad por todos esperada; tercera; en los partidos hace falta mucho trabajo e imaginación generacional para estimular el sufragio, pero de ninguna manera, se puede soslayar a los cuadros con experiencia y la política que ellos practican y cuarta; las opciones “independientes” son posibles y su consolidación puede trascender a los mismos partidos, llámense como se llamen: El Bronco, Alfaro o el propio López Obrador, pasando por Mancera, Moreno Valle, Cuauhtémoc Blanco o Pito Pérez.

 

A pesar de la postura de Peña Nieto el magnate de Los Pinos recién exonerado por la Secretaría de la Función Pública por conflicto de intereses (propiedad inmobiliaria dudosa), y el coraje de Cesar Duarte el accidentado gobernador de Chihuahua, la designación de Beltrones en el Revolucionario Institucional (PRI) y, la llegada de Ricardo Anaya en Acción Nacional (PAN), son como una reivindicación de la política y de los hombres y mujeres que hacen de ella una virtud que puede abonar los acuerdos y las posibilidades futuras. Esperemos que a la Revolución Democrática (PRD) lleguen personajes, como Armando Ríos Piter o Fernando Belaunzarán que son las caras más frescas y visibles de esa organización política.

 

En este partido (PRD), por unanimidad de votos, su Consejo Nacional avaló el relevo anticipado de toda su dirigencia nacional. Será en octubre. El sol azteca le movió el piso y le tomó la palabra a Carlos Navarrete, quien tras los resultados electorales negativos puso a disposición su cargo. Dicen las malas lenguas que a Navarrete muy pronto se lo comió la ambición. Sabía él que su relación con los chuchos, Jesús Ortega y Jesús Zambrano estaba fracturada y no obstante, fingió demencia y les dio la espalda como si no les debiera la chamba. Lo pagará, e incluso para muchos, no sería raro que abandone al partido como hicieron antes buena parte de sus dirigentes nacionales y que los de amarillo y negro, sin necesidad de nombrarlos saben muy bien a quienes me refiero.

El jaloneo entre los perredistas no estriba hoy solamente en función de cargos, cuotas y privilegios. No en lo inmediato. En el fondo se agita la discusión respecto a la viabilidad del sol azteca en las próximas elecciones, con una tendencia, que va ganando la batalla interna, que se ha manifestado en contra de las alianzas con el PAN para 2016 que ya estaba tejiendo el dirigente Navarrete para seguir royendo el hueso.

 

La cúpula perredista también hace gala de suertes inversas a las que a los ojos de los demás parecen, el espectáculo va más allá del proceso de elección que realizaron los Priistas a partir de decisiones que les fueron impuestas desde su cúpula con sede en Los Pinos, la farsa del cumplimiento de fases y procedimientos para consolidar la unidad, no deja de ser una misión imposible con un desenlace absolutamente conocido.

El PRD cambia de piel como las víboras, y lanza la iniciativa de buscar la reunificación de la maltrecha izquierda nombrando para ello, a una comisión de seis militantes que no forman parte de Nueva Izquierda, aunque algunos de ellos son muy cercanos a esa corriente. La primera lectura de esta reunificación parecería muy clara:

 

Los Chuchos y las demás corrientes de izquierda al interior del partido (tribus), se entrelazan para el aprovechamiento de los beneficios de un partido, el de la Revolución Democrática, tal vez, se dieron cuenta de lo mal que han hecho algunas cosas y, a causa de ese arrebato casi místico, se disponen a realizar ciertas formas de autocrítica, adelantar la conclusión del mandato del líder en turno, promover relevos generacionales y, casi con la cola entre las patas, colocarse en bandeja de hoja de lata para ofrecerse a su victimario político, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, comandante supremo de las fuerzas de Morena que busca aliarse con el magisterio disidente de Oaxaca.

 

La aparente aflicción perredista contribuye inmediatamente al envanecimiento de los presuntos triunfadores de la guerra estéril de las izquierdas, una guerra en la que se disputaron el mismo capital electoral de origen para repartírselo como botín de piratas. Y una vez disminuido, dieron pie al paso de otros contrincantes, sobre todo el PRI que ahora con Beltrones al frente, esperará tranquilo el divide y vencerás, pero conllevará apenas encubierto, el propósito de fijar desde ahora la responsabilidad histórica de los retrocesos actuales de la izquierda y, sobre todo, los que se esperan cuando arranque el proceso electoral de 2018.

El pero es que, si López Obrador no acepta tales propuestas de alianzas (posibilidades que el consejo nacional perredista extendió al PAN en determinadas circunstancias, como las de Oaxaca), entonces la renovada izquierda acusará al dirigente real de Morena de negarse al diálogo, de actuar con soberbia (ejemplo la invitación de Silvano Aureoles en Michoacán) y de sentar las bases para la derrota en 2018, que significaría la continuidad priista que, a fin de cuentas, nada mal caería a este perredismo cupular falsamente arrepentido. Con la autoinmolación que desde hace tiempo viene haciéndose el PRD, lo previsible es verlo caminar, tal vez lentamente, hacia su tumba política. La lucha interna de auténticas tribus por el poder del partido y la firma del Pacto por México fueron hechos contra sí mismo, las divisiones izquierdas amplían las posibilidades de Morena; pero su alianza con la CNTE las adelgaza.

“El Peje” López Obrador sabe muy bien que Morena avanza, pero lo está haciendo en una cuerda floja. La tierra que parece firme debajo de la cuerda, es en realidad un campo minado, los riesgos son inmensos, y crecerán a la par de sus avances. El resto de los partidos políticos, pueden confluir oportunamente en ese punto: eliminar a los morenos, con todo: recursos de los contribuyentes, televisoras, trampas sinfín, violación reiterada de la legalidad comicial, represión selectiva y algo que no debe dejar dudas es que Washington estará presto para apoyar por todos los medios esa por ahora hipotética pero más que posible santa alianza en defensa de las políticas neoliberales.

La cuerda floja siempre es oscilante y se requiere un equilibrio fuerte y estable, de lo contrario, el desequilibrio se acentúa con los pasos erróneos que pueda dar Morena en cualquier momento. Un ejemplo de esos pasos de altísimo riesgo ha sido su propuesta de alianza con la CNTE cuya imagen política frente al conjunto de los ciudadanos del país está sumamente desgastada. Morena ha comenzado un dilatadísimo camino electoral, y pareciera que no ha medido cuál es la posición de los electores frente a los profesores disidentes. Nadie se imagina cuántos votos se ha restado ya Morena con el anuncio de su dudosa alianza.

Cuántos enemigos de Morena dirán y escribirán que el espíritu real de Morena es el mismo que el de la CNTE: ganarle espacio de poder al gobierno constituido por fuera de las instituciones. Eso es lo que intentarán hacer los demás partidos políticos con Morena y, por supuesto, nos recordarán una y otra vez el arrebato de Andrés Manuel gritando: ¡Al diablo con las instituciones!

Desde Carlos Jongitud hasta la decadente maestra Gordillo, las dirigencias históricas del corrupto Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) son una más de esas creaciones monstruosas de los gobiernos priistas. Desde que Miguel de la Madrid inició la descentralización educativa como resultado del agotamiento del modelo de ges­tión centralizada, los maestros disidentes han alcanzado la misma índole del SNTE, aunque lo han hecho principalmente frente a los gobernadores estatales con modos y alcances distintos. En aquel entonces con cero crecimiento económico, el país vivía una situación de crisis profunda (algo parecido a lo que ocurre hoy), la descentralización parecía una opción para reconocer los gravísimos problemas de la administración y la gestión pública. Pero, al es­tilo del clásico subdesarrollo, lo que se hizo fue crear una serie de virreinatos estatales, unos más fuertes que otros.

Ni qué decir que las entidades federativas con mayor de­bilidad y con mayor retraso económico y social, incluyendo a los gobiernos, fueron y siguen siendo Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. En esas entidades, donde no hay instituciones que regulen adecuadamente la vida social, las instituciones del Estado nacional son verdaderamente famélicas, no se diga las locales. Los individuos organizan su vida como pueden. A semejanza del Distrito Federal, el buenos días ya no existe ya que cada día se vuelve un sálvese el que pueda. El resultado es caos social, contradicciones agudas, crecientes y complejas. Injusticias de todos los tipos en todos los niveles sociales, desde luego mayores que en el resto de las entidades federativas donde ciertamente están lejísimos del paraíso, pero la vida social alcanza mejores niveles de vida y de regulación.

En esas entidades la correlación de fuerzas ocurre por encima de las diferencias señaladas, y está representada por grupos del crimen organizado que junto con bandas de forajidos que se vinculan con funcionarios públicos, han creado ante la ausencia de las instituciones del Estado, las condiciones para el surgimiento de grupos violentos, vandálicos y de autodefensa popular al margen de la vida institucional

Ese inestable terreno creó la fertilidad que dio a la luz grupos como la CNTE. Ellos mismos se definen claramente (véase su página web): “La CNTE es una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su Estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación”.

Como sus acciones ocurren al margen de la estructura jurídica del país. Nada de extraño tiene que el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) fue manejado por la CNTE fuera de esa institucionalidad jurídica. Según los litigantes, las instituciones del Estado no otorgan el derecho a nadie de organizarse como la CNTE lo ha hecho, pero, paradójicamente, tales instituciones no existen ni están ahí para impedirlo.

Lo único que hacen los gobernadores es negociar con tales grupos, y ese es otro terreno que los políticos mexicanos no saben manejar más que con dinero. Una de las más cínicas y apreciadas máximas del comportamiento de los políticos mexicanos es: problema político que se pueda arreglar con dinero, sale más barato.

A propósito, los profesores de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se pasaron por el arco del triunfo la fecha anunciada por el gobernador Gabino Cué y dieron inicio (a medias) ayer al ciclo escolar 2015-2016 en Oaxaca, como lo acordó su asamblea estatal el pasado martes. Así demuestran que ellos disponen, no obedecen y reclaman la cerrazón gubernamental a la cual según ellos se sumó una campaña de linchamiento mediático e intimidación en contra de los docentes inconformes que, en el caso de Oaxaca, se agudizó a raíz de la referida reforma al IEEPO y la posterior solicitud del Ejecutivo estatal para que las fuerzas federales se desplegaran en la entidad.

Con el inicio de clases y tal vez asesorados por Morena, la CNTE pretende tranquilizar las aguas y ratificar su carácter de organización proclive al diálogo y da muestras de ser una fuerza social vigente con la legitimidad y capacidad logística necesarias para propiciar un reinicio en tiempo y forma –y aun de manera anticipada– de los cursos en los planteles oaxaqueños.

Esta cínica e hipotética posición supone que podría suceder lo que hasta el momento no ha sucedido; que las autoridades educativas de Oaxaca y de la Federación se abstengan de actitudes autoritarias y represivas para resolución del conflicto, que escuchen las posturas y argumentos del magisterio crítico y que se lleven en cambio, a los cauces de la negociación y el diálogo como lo hicieron con la comunidad Politécnica.

Al fin y al cabo, los problemas políticos y sociales que se arreglan con dinero (que desde luego no es suyo), salen más baratos.

 


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