Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

SE BUSCA SECRETARIO CON EXPERIENCIA.

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 29-06-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Que lamentable para nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió avalar la evaluación de los docentes por considerar que ésta no viola el derecho humano a la estabilidad en el empleo. El fallo emitido, además de que afecta a todo el magisterio nacional, se sustenta en un concepto de calidad vacío, que los ministros de la Corte desconocen, pues su trabajo de escritorio no tiene nada que ver con lo que ocurre en las escuelas, lo grave es que se trata de un concepto que no deja de ser más que un frágil cascarón que se emplea con fines esencialmente políticos.

Se afirma por especialistas en el sector educativo, que tal determinación ‘‘se construye con una idea falsa no sólo de la calidad educativa, sino de lo que representa el derecho de todo niño a asistir a la escuela donde debe recibir una formación de calidad’’. Anteponer el beneficio de los niños, tiene solamente un tinte político, el razonamiento empleado por el máximo tribunal, se contradice porque en algunos casos aplica un criterio y en otros uno distinto. Ejemplos de ello son la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, y los miles de niños callejeros, indígenas y migrantes que aún son mano de obra explotada en los campos de cultivo y en cada crucero vial de la Ciudad de México. Ahí, la SCJN no definió el interés superior de la niñez’’.

En la reforma constitucional que tanto se cuestiona, se lamenta que el proyecto pedagógico que el país requiere no se vislumbra por ningún lado, nunca se define la calidad educativa y mucho menos sus contenidos, pero eso sí, define perfiles docentes, parámetros y estándares que sirven para aplicar evaluaciones que rayan en el acoso, aborda los asuntos de ingreso, permanencia y promoción en el servicio educativo, y el papel de la examinación en ellas.

La pregunta que se hacen los docentes es: Si queda vacío el proceso pedagógico ¿Cómo se puede evaluar a un maestro sin saber previamente cuál es el tipo de profesor que hace falta?

Desde la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en documentos oficiales como “La evaluación en el contexto de la reforma educativa” se ha señalado que la evaluación docente no podía ser homogénea, sino que era necesario considerar en las acciones de evaluación, la diversidad de realidades, culturas y lenguas que existen en el país, lo que sin duda es una de sus mayores riquezas, luego, estas experiencias serían llevadas por medio de un sistema educativo de calidad hasta el aula de clases, donde seguramente el papel del maestro sería envidiable y altamente codiciado.

Contrariamente, la evaluación se ha convertido en un arma que sirve para amenazar al maestro, se aborda sin considerar las condiciones del modelo pedagógico y de las escuelas y se establece que dar una buena educación sólo depende del docente, lo que no corresponde con la realidad. Si queremos evaluar, debemos considerar también la infraestructura y gestión escolar, los apoyos que reciben los planteles, y sobre todo, el papel de la burocracia que asfixia el proceso educativo con programas, formatos, inspecciones y trámites administrativos.

Lo que se dice es que en realidad esta reforma sólo ha constituido un engaño, un mito y un fraude.

El engaño radica en que nos han hecho creer que los cambios normativos para tener el control político y laboral de los maestros y la sumisión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se enfoca al mejoramiento de la educación pública. La evidencia del engaño es la ausencia de una propuesta educativa que tenga como referente el proyecto de desarrollo nacional, al cual le debe corresponder una filosofía educativa bien definida y planteamientos pedagógicos consistentes para hacerlo sustentable.

El mito se fundamenta en el desprestigio intencional de los maestros mexicanos, a quienes se les presenta como el problema principal de la educación en México. Las campañas de Televisa y las diatribas del grupo de presión Mexicanos Primero han jugado un papel fundamental, la Secretaría de Educación Pública (SEP) mordió el anzuelo, el problema son los maestros y la solución son medidas de control represivas.

Esta situación es prácticamente insostenible, el discurso dice: la evaluación de profesores de educación básica es la acción fundamental para elevar la calidad educativa. Negativo, la evaluación o lo que han dado en llamar reforma educativa, tendrá efectos en las nuevas contrataciones, la promoción, la carrera magisterial y la remoción de maestros del trabajo en las aulas. Ninguna de estas acciones produce por sí misma una mejora de la educación.

El fraude radica en que las autoridades educativas, la SEP y el INEE, saben que las evaluaciones propuestas (ingreso a la profesión docente, la promoción para puestos directivos que se acaba de realizar, para la permanencia y para la promoción por incentivos, antes carrera magisterial) son impracticables, su capacidad instalada sólo les permite realizar valoraciones superficiales e incompletas que sin resultados prácticos, impactarán negativamente las condiciones profesionales, laborales y de vida de decenas de miles de maestros mexicanos.

La más problemática de las evaluaciones es la de permanencia. 1.4 millones de maestros tienen que ser evaluados cada cuatro años, significa que cada año tendrán que ser evaluados más de 350 mil maestros, sólo en esta modalidad, de ello depende su continuidad en el ejercicio de la labor docente. La SEP nos hace creer fraudulentamente que puede concretar una evaluación completa y a profundidad pero, sabe que esto es imposible.

El triunfalismo de la SEP no tiene sustento. Las amenazas, mentiras e insultos de Chuayffet no han surtido efecto, los chiflidos y los abucheos del magisterio y de la sociedad lo reprobaron, su intimidación fracasó, en Oaxaca y Michoacán y buena parte de Chiapas y Guerrero, la prueba no se efectuó y en 17 entidades hubo manifestaciones de protesta y expresiones de rechazo a esta evaluación. En las capitales de Morelos, Colima, Chiapas, Durango, Sonora y Querétaro los maestros exigen que se derogue la reforma educativa y se manifestaron en rechazo a la evaluación ‘‘punitiva’’ que a su manera de ver pretenden imponer los gobiernos federal y estatales.

Más allá de las protestas de quienes han objetado la evaluación, es de destacarse el gran número de quejas de quienes participaron en ella que critican su pobre calidad, algunas de ellas son: El diseño y la aplicación del examen fueron lamentables, la prueba fue confusa y tediosa, su contenido era carente de fundamento, no dispuso de las características básicas que un ejercicio de esta naturaleza debe tener: confiabilidad, validez, equidad, pertinencia y objetividad. Sin duda, su verdadero objetivo consistió en cumplir, mal y de prisa, con un requisito formal, y dejar fuera del camino profesional a miles de maestros. En el fondo, el fracaso de este examen tiene su origen en un hecho muy grave: la llamada reforma educativa ¡no tiene contenidos educativos!

Aunque los discursos de Chuayffet, y de su jefe Peña Nieto, insisten en que todo el proceso va viento en popa, con la oposición de alguna minoría, es evidente que las acciones y discursos del gobierno federal en torno a la llamada reforma educativa se han convertido en factor de polarización social y política. Sus promotores y defensores han generado grandes expectativas respecto de la mejora del sistema educativo nacional, dos tipos de cuidado destacan entre ellos, Emilio Chuayffet y Osorio Chong.  

El primero, despacha como secretario de Educación Pública, donde atiende con muy poco tino los graves asuntos que han acontecido en el ramo a su cargo durante el régimen de Peña Nieto, entre ellos, los del Politécnico Nacional y los de los profesores que fogosamente se oponen a ser evaluados conforme la llamada reforma educativa.  

La miopía y el astigmatismo de quien fuera titular de Bucareli mientras sucedía la masacre de 45 indígenas ocurrida en Acteal, Chiapas el 22 de diciembre de 1997, le ha llevado a plantear que todo ejercicio crítico respecto de una reforma que ha sido ruidosamente combatida en varias partes del país será visto como una ofensa al ocupante de Los Pinos, es decir, Peña Nieto no debería ser tocado ni con el pétalo de un pensamiento en contra, no sólo de pensamiento sino de obra constantemente expuesta en cartulinas, grafitis y otros medios libres de comunicación, como Internet (redes sociales).  

Injurioso y ultrajante, dijo en alusión a la CNTE: No más plazas espurias, no más plazas vendidas, no más plazas heredadas, llueva o truene habrá evaluación magisterial. 

Miguel Ángel Osorio Chong titular de la Secretaría de Gobernación (SG), con más cautela porque se está proyectando para la grande, advirtió que la evaluación a los maestros del país ‘‘es una obligación, no una alternativa’’. El mandato de ley es que se debe evaluar a todas y todos los maestros de este país; de ninguna manera se debe pensar que es para afectar a una maestra o a un maestro. Es para elevar la calidad educativa de México y su finalidad, es la superación personal, económica y profesional del magisterio.

Para la sección 22 del magisterio de Oaxaca, con razón o sin ella, el secretario de Educación está ‘‘seriamente cuestionado, no sólo por sus actitudes al frente de la dependencia federal, sino por su trayectoria política en los diferentes puestos que ha ocupado’’.

Su consigna es: ‘‘Se busca secretario con experiencia docente’’ 

 


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