Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

FRACASOS, CAOS Y NEGOCIACIONES ABSURDAS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 15-06-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

El saldo electoral del 7 de junio deja al Partido de la Revolución Democrática (PRD) con un rotundo fracaso, obtuvo el 10.83 por ciento de los votos –con 92.16 por ciento de casillas computadas–, el más bajo de su historia, con excepción de 1991, cuando fue su primera experiencia electoral (7.9) en la época del hostigamiento salinista al sol azteca.

La ruptura interna del PRD le cobró factura en la elección federal; el porcentaje obtenido es la segunda votación más baja de su historia y esto le permitió obtener –según el PREP– el triunfo en 36 distritos, 31 de ellos paradójicamente aliado con el PT, una cifra muy lejana de los 70 distritos que proyectaban obtener en la elección intermedia.

 

Expresión clara de su retroceso fue el Distrito Federal, donde la primera fuerza es ahora Morena, con 23.5 por ciento de las preferencias, frente a 19.8 del sol azteca la contundencia de Morena le propinó al PRD un mazazo del que difícilmente podrá levantarse. En la capital del país, dice Carlos Navarrete, presidente del PRD, su partido no tuvo una debacle, sino una recomposición. Que burla, resulta que la recomposición dejó a los perredistas con seis delegaciones, a Morena con cinco, al PRI con tres y al PAN con dos. Si fructifica la impugnación y la exigencia de Morena de anular comicios y recuento en seis delegaciones, entre ellas Iztapalapa, entonces el PRD se va a quedar sin uno de sus bastiones históricos.

 

En las delegaciones que ganó, Morena tiene la oportunidad de ejercer el poder de una manera sustancialmente diferente a la realizada por los perredistas en los años recientes. Gestionar de manera diferente y para bien con las administraciones de los delegados del PRD puede dar a Morena autoridad moral que le fortalezca para próximas elecciones. La experiencia indica que hay que mirar bien el espejo que refleja la debacle perredista qué se diluyó en sus mismas incongruencias y yerros que no quiso ver a tiempo. La emergencia de Morena en la capital del país es indicador del descontento capitalino tanto hacia una fuerza política descompuesta y corrupta, como de un gobierno local formalmente opositor sometido a la lógica y los intereses del gobierno federal.

 

En el desglose del comportamiento perredista hay estados donde el saldo es desastroso: en Nuevo León el perredismo se convirtió en la última fuerza electoral (con 1.9 por ciento de los votos), por abajo del Partido Humanista, que perdió el registro; en Baja California, Durango y Tamaulipas, el sol azteca quedó como la séptima fuerza de 10; en Coahuila y Chihuahua, fueron sexta fuerza electoral. Incluso en los estados donde estaban fuertemente posicionados retrocedieron y sólo en Tabasco se ubicaron en el primer lugar, con un margen estrecho de ventaja con el PRI, con el que mantienen disputas en varios distritos.

 

En Michoacán, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) recuperó la gubernatura del estado. El perredista Silvano Aureoles Conejo aventaja con 8.26 por ciento al priísta Ascensión Orihuela Bárcenas y la panista Luisa María Calderón volvió a quedar en tercer lugar. Respecto del Congreso del estado, el PRI aventaja en 12 distritos, el PRD en 10 y el PAN en dos, mientras que en la elección para diputados federales las tendencias son de cinco distritos para PRD, cinco para PRI y dos para el PAN.

 

En Chiapas, el magisterio realizó diversas acciones de protesta. El de Oaxaca ocupó las juntas distritales del Instituto Nacional Electoral (INE), y tomó gasolineras, la refinería y el depósito de Pemex. Según el INE, quienes impulsaron el boicot impidieron la instalación de 603 casillas –la más alta en muchos años–, la mayoría en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y en algunas comunidades indígenas de Michoacán. A ello hay que agregar gran cantidad de votos anulados de quienes llamaron a protestar de esa manera y luego difundieron su decisión a través de las redes sociales.

 

En el caso de Guerrero ni tratar de evitar la instalación de urnas, ni llamar al abstencionismo o el voto nulo, tampoco bloquear o quemar instalaciones del Instituto Nacional Electoral fueron acciones efectivas para evitar las votaciones del domingo ni evitar con el voto duro el retorno del PRI, en la entidad. El consuelo del PRD, declarativamente hablando, es la recuperación de la alcaldía de Acapulco. Es una victoria limitada, porque el PRI se impuso en casi todos los distritos locales y federales del puerto.

 

Finalmente el caos. El cierre de los cómputos distritales de la elección de diputados federales terminó en medio de un desquiciamiento de los sistemas informáticos del Instituto Nacional Electoral (INE) y la difusión de resultados definitivos de los comicios que los ciudadanos pedían. A pesar de ello, el instituto enfatizaba que fue un error del sistema de difusión y el resultado de la elección estaba inalterado. El control de daños tardó en llegar.

 

Una primera conferencia de prensa matutina para constreñir el problema a un ‘‘error técnico’’ sin impacto en la credibilidad, pero la explicación fue insuficiente. Por la tarde, un nuevo intento de ubicar las dimensiones del entuerto cibernético; el INE pretendía, de nuevo, deslindar la difusión informativa de los cómputos, de los resultados. La danza de cifras seguía en auge y en esa danza, los millones de votos computados de cada partido subían y bajaban según el porcentaje de avance de los cómputos que se pudiera consultar, interno o externo. Caótica situación el sistema se volvió a caer.

 

En otro escenario, las negociaciones absurdas no tardaron en llegar, se presentaron a tres días de las elecciones. El virtual secretario adjunto de Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava (actúa con el título de subsecretario, obedeciendo directamente a Los Pinos y no a Miguel Ángel Osorio Chong), anunció un rupturista condicionamiento de negociaciones con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en una decisión muy riesgosa por cuanto una parte de los profesores en protesta está acampada en el Distrito Federal con un ánimo de lucha que Bucareli-Los Pinos exige sea depuesto para reanudar discusiones hasta que ese magisterio esté sentado en las aulas y no manifestándose en las calles.

 

Mientras Chuayffet, el desplazado secretario de educación pública hacia mutis, Miranda Nava, el mismo de la construcción fastuosa en las Lomas de Chapultepec y de las ausencias y marrullerías en los tratos con los jornaleros de San Quintín, estableció en una rápida reunión con representantes de las secciones magisteriales de Oaxaca y Michoacán una condicionante que política e históricamente es poco viable: la Secretaría de Gobernación no se sentará a la mesa con ellos hasta en tanto todos los contingentes movilizados estén en sus escuelas trabajando.

 

Así los echó virtualmente a la calle, justo cuando en distintos puntos de la ciudad de México estaban a punto de marchar grupos que recordarían la matanza del 10 de junio de 1971, aquel halconazo tan impune como otras matanzas y agresiones en la historia política mexicana. El endurecimiento de la postura gubernamental (que tiene como antecedente el traicionero anuncio, antes de las elecciones, de que se suspendería indefinidamente la evaluación educativa) se produce en un cuadro político engañoso.

 

La blanqueada casa presidencial estima que las condiciones derivadas de la recién pasada contienda electoral le favorecen lo suficiente para intentar que el segundo tramo de ejercicio del poder sea caracterizado por una discutible aplicación del estado de derecho y algunas derivaciones prácticas menos apegadas a la legalidad, con las fuerzas armadas (Ejército, Marina y policías) en faena de abierto sometimiento de disidencias y disonancias.

 

Superada la batalla legítima en las urnas, el régimen cree llegada la oportunidad de poner orden en los múltiples flancos que por conveniencia electoral no pudo contener antes, con el beneplácito de sectores empresariales y de ciudadanos que están hartos de las consecuencias pero no de las causas de las protestas desbordadas.

 

Como no hay seriedad en las negociaciones ni voluntad política para llegar a acuerdos, seguramente el caos magisterial seguirá, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), continuarán su jornada contra la reforma educativa y mantendrán el boicot contra la evaluación de los docentes, el gobierno federal por su parte, no tiene intenciones de solucionar el conflicto.

 

Lo único que queda claro es que entre las partes se esconden las cartas y no se dan concesiones y condiciones para el dialogo, la represión y el engaño nunca han sido ni serán buenos consejeros. En este sector, México seguirá en crisis. 

 


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