Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA GESTIÓN DE MANCERA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 20-04-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Todos sabemos que a Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno del Distrito Federal le sobran en su entorno inmediato tanto político como geográfico, asuntos y problemas que atender y resolver, pero tal parece que su vista política pretende extenderse más allá de la Ciudad de México, en el contexto del destape adelantado que le regaló Carlos Navarrete, presidente nacional del PRD, al señalarlo como virtual aspirante a la Presidencia de la República en 2018.

 

Tal vez, se subió al ladrillo y se mareo y como precampaña, decidió de pronto comprometerse con jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín, Baja California, para ser su interlocutor ante la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que sean atendidas sus demandas de mejores salarios y condiciones de trabajo, convirtiéndose así de la noche a la mañana, en gestor de soluciones para problemas que le quedan a muchísimos kilómetros de distancia, sin haber resuelto los de muchos capitalinos en condiciones similares o tal vez peores.

Mancera sabe muy bien que con sus actos no puede tapar el sol con un dedo, él sabe que libra en su entorno político, una dura batalla para quedarse con el control que le disputa Andrés Manuel López Obrador, sobre todo en cuanto a delegaciones políticas y en menor proporción respecto de la Asamblea Legislativa capitalina. Los chuchos le han cedido al tabasqueño, cuanto ha solicitado a fin de que su poder presupuestal nutra y potencie la industria del asistencialismo electoral que durante largos años se ha consolidado en nombre del sol azteca en la capital del país.

Que no quepa la menor duda, lo sustancial de las candidaturas perredistas capitalinas fue decidido por el jefe local, Mancera, por conducto de su secretario general de Gobierno, Héctor Serrano, cuya huella digital ha estado impresa sin pudor en negociaciones, reuniones y desenlaces de las pugnas entre corrientes del PRD, encabezando Serrano la suya, que es la de Mancera. Con toda lógica, el duro y rudo esfuerzo de Mancera y sus seguidores, ha merecido el revire proporcional del mando supremo de Morena, que invita al funcionario a dejar el cargo si es que prefiere dedicarse a las escaramuzas interpartidistas de la izquierda electoral.

En ese contexto de rispidez creciente entre los políticos que alguna vez posaron sonrientes con camiseta beisbolera del equipo “Amigos”, el guanajuatense Navarrete terció para proponer a Mancera a la candidatura presidencial que abiertamente se construye López Obrador quien sin importarle las advertencias del Instituto Nacional Electoral, roba cámara en espectaculares y en espacios publicitarios con su agotada frase “La Esperanza de México”.

El distanciamiento entre Mancera y López Obrador, tiene como puntos de conflicto ciertas demarcaciones, como la delegación Iztapalapa, cuyo padrón electoral supera al de varios estados, y, en especial, la Cuauhtémoc, donde Los Pinos y el Gobierno del Distrito Federal, van de la mano en términos presupuestales y políticos, en busca de frenar a Ricardo Monreal, el ex gobernador zacatecano que de ganar ese mando delegacional causaría muchos problemas operativos al gobierno de Peña Nieto que aunque poco utiliza el Palacio Nacional tiene allí, a fin de cuentas, su máxima sede ceremonial.

Independientemente de los juegos chilangos de estrategia, los candidatos y partidos van más allá y siguen a la caza de cuanta oportunidad tienen de convertir problemas en promesas, protestas en fotografías de presunto apoyo y desgracia nacional en oportunidades de corrección y mejoría. Ya nos lo habían advertido, el país entero ha sido invadido de propaganda visual y auditiva.

Vivimos sin remedio en una estridencia insustancial que no hace esperar mayor cambio de fondo, sólo el relevo de camarillas y personajes por otros de similar catadura, en el proceso de la integración proporcional de un mosaico de presunta representación nacional que, en general, servirá solamente para procesar las propuestas de los partidos dominantes, el PRI (más sus comparsas, el Verde y el Panal) y los aliados de cada circunstancia, ya sea el PAN o el PRD.

 

En fin, cuando Mancera reiteró su apoyo político al movimiento que iniciaron los jornaleros de San Quintín, quizá no se había dado cuenta, que la Ciudad de México que supuestamente gobierna, se caía a pedacitos en medio de una crisis en materia de agua, donde los conocedores como el ingeniero Ramón Aguirre Díaz, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, señalan que no hay conciencia de donde estamos parados ni la bronca que tenemos enfrente.

 

Argumentan que 32 años han pasado sin que se realicen acciones relevantes en infraestructura hidráulica, mientras la urbe crece, el sistema atiende el 55 por ciento de las demandas de suministro mediante la perforación de pozos y la sobreexplotación del acuífero, donde cada vez se perfora a mayor profundidad y la extracción es menor, por lo cual, de acuerdo con su fecha de caducidad, le quedan 30 o 40 años de vida, poniendo en riesgo a las siguientes generaciones.

Si a todo ello, se suman las fugas, donde se desperdicia 40 por ciento del agua –el doble de lo aceptable–; no se cobra como se debe; predomina un modelo de gestión equivocada donde el organismo operador se encuentra amarrado a cuestiones burocráticas; y se ofrece un mal servicio en zonas, como Iztapalapa, donde la gente ya se acostumbró a tener este estándar de servicio, pero también hay zonas donde es tan malo que con cualquier deficiencia la cosa se pone crítica, como en Tláhuac o la parte alta de Tlalpan.

El dicho popular dice que agua que no has de beber déjala correr, en su calidad de gestor de problemas distantes, debería usted saber que se requieren poco más de 220 mil millones de pesos para construir potabilizadoras, encontrar nuevas fuentes de abastecimiento, mejorar la distribución, seguir con el programa de sectorización, drenaje, saneamiento, conservación, mantenimiento y atención de inundaciones, pero este año sólo se invertirán 2 mil 500 millones, el uno por ciento.

Advertencia: la crisis está muy cerca, no hay que distraerse, seguramente durante el tiempo que resta de su gobierno, se complicará.

 


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