Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PRINCIPIOS DE NACIÓN

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 09-03-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

 

Durante las celebraciones del Día de la Bandera y el 194 aniversario de la emisión del Plan de Iguala, ya con la maleta lista y días antes de partir hacia el Reino Unido, Enrique Peña Nieto y su gabinete, se dieron suficiente tiempo para pisotear los principios fundamentales de paz, unidad y soberanía que inspiraron la creación de la nación mexicana.   

 

En Acapulco ese día, la policía Federal reprimía con lujo de violencia a maestros que exigían el pago de sus salarios, llevándose en el operativo la vida de Claudio Castillo, líder social egresado de Ayotzinapa y uno de los fundadores de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero, organización que con sus protestas trae de cabeza a todo mundo, menos a los gobernantes en turno que ante sus constantes reclamos son oídos sordos que no atan ni desatan.

 

Ese asoleado día, mientras Peña Nieto presentaba una iniciativa de ley para legalizar la portación de armas por agentes extranjeros, quedaba claro que la represión y la televisión son más importantes que la educación, y que los extranjeros disfrazados de “rambos” podrán imponer su voluntad impunemente en todo el territorio nacional.

 

Después de las celebraciones, Peña Nieto propuso formalmente al Senado, a Arely Gómez González  como Procuradora General de la República, ella como hermana de Leopoldo Gómez, conductor hasta hace unos meses del programa de debate Tercer Grado y Vicepresidente de Noticias de Televisa, fue señalada durante su desempeño legislativo de pertenecer a la “Telebancada” por sus vínculos con el consorcio de Azcárraga.  Antes, Peña Nieto ya había tropezado una vez más, al haber propuesto a su amigo y cómplice Eduardo Medina Mora, también cercano a Televisa, para ministro de la Suprema Corte.

 

Gómez González ratificada ya como procuradora de justicia en el país, destacó su privilegio de haber participado en una Legislatura que ha logrado más de una docena de reformas estructurales de gran calado, alcanzadas gracias a los acuerdos políticos del Pacto por México. Ahora en su cruda realidad y deseándole la mejor de las suertes, Arely tendrá que atender lo que Murillo Karam dejó pendiente: El combate a la corrupción, la impunidad, la complicidad de la delincuencia con funcionarios, empresarios, bancos, políticos y cuerpos de seguridad pública, bajo los principios de que la prosperidad de un país se fundamenta en una buena procuración de justicia.

 

Quizá con este argumento y con toda razón, Alejandro González Iñárritu, el galardonado en la ceremonia del “Oscar”, añora la llegada de un gobierno merecedor de la confianza y el apoyo del pueblo mexicano y por su parte, el papa Francisco advierte y teme la mexicanización de su tierra natal. Ambos con su verdad convertida en palabra, al reclamar justicia, ocasionaron sin querer queriendo, un fuerte sismo entre la clase dirigente del país.

A la añoranza de González Iñárritu y la advertencia del papa Francisco, otra se agrega para hacerse realidad: La explosión social originada por el caso Ayotzinapa, empieza a abrir espacios para el resurgimiento de la oposición democrática, ese lamentable suceso, ha generado desde el año pasado grietas en el poder autoritario que hoy rinden frutos, la rebelión de siete de los 10 partidos con representación en el INE es claro ejemplo. Se aplicó la multa al Verde de México por su ridícula postura y se ha frenado, aunque sea sólo temporalmente, el cinismo y parcialidad del consejero presidente, Lorenzo Córdova, y sus compañeros consejeros con derecho a voz y voto.

En Guerrero, gracias a la movilización popular, no solamente se logró encarcelar al narcoalcalde de Iguala y deshacerse de uno de los peores gobernadores que ha conocido la entidad, sino que las tres fuerzas políticas principales en el estado han tenido que dar de baja a sus candidatos originales para las elecciones de 2015, abriéndose así una enorme oportunidad para unir las fuerzas sociales y políticas y construir por primera vez en la época moderna del país un verdadero gobierno popular.

El PRI ha lanzado de nuevo a Héctor Astudillo Flores, quedándose fuera de las nominaciones Manuel Añorve y Claudia Ruiz Massieu. Astudillo ya fue candidato en 2005 cuando el partido perdió la gubernatura del estado, ganada por Ceferino Torreblanca Galindo, candidato del PRD (otro pillo suelto). El PRI también anunciaría vergonzosamente para el electorado, que en su lista de diputados plurinominales incluía a la madre de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre (el rey de la basura), la hija de Manlio Fabio Beltrones, dos generales, un directivo de Te­levisión Azteca y una actriz de Televisa.

Tanto el PRD como el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) también tuvieron que desplazar a sus candidatos originales por ser impresentables en la coyuntura actual. Los íntimos vínculos de Armando Ríos Piter tanto con Ángel Aguirre como con Luis Videgaray hundieron sus aspiraciones políticas en el estado. Lázaro Mazón también fue desechado rápidamente por sus vínculos con José Luis Abarca.

Los remplazos elegidos por PRD y Morena los pintan de cuerpo entero. Siguiendo el ejemplo de Peña Nieto con los movimientos en su gabinete, el PRD ha optado por un simple reacomodo de fichas y postulará a Beatriz Mojica, una chucha absolutamente fiel a Ángel Aguirre y al régimen.

En contraste, Morena, por órdenes de López Obrador  ha dado un giro de 180 grados para abrirse a un candidato ciudadano joven, Pablo Amílcar Sandoval, quien de inmediato hizo suya la propuesta de crear un nuevo constituyente ciudadano y expresó su apoyo irrestricto a los padres de familia y a los estudiantes de Ayotzinapa que demandan acceder a los cuarteles militares en busca de sus hijos.

 

Contrariamente al apoyo expresado por Amílcar, luego de la firma de un convenio entre el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y las secretarías de Marina y Defensa, los representantes del capital no se mordieron la lengua ante la demanda de los padres de familia de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

 

Gutiérrez Candiani, dirigente empresarial detalló: “Tengo mucha pena por lo que les pasó pero no vamos a abrir todos los cuarteles del país porque quieren ver si están ahí o no los muchachos. Entrar a los cuarteles, es meterse a las entrañas de la sociedad mexicana, la parte más íntima de nuestro ser y dijimos que no aceptamos que se abran los cuarteles a nadie que no sea el ejército”, enfatizó.

 

Resulta novedoso y preocupante que los capitalistas proclamen abiertamente su autoridad y reconozcan que la parte más íntima de su ser está en el uso de la fuerza. Es igualmente novedoso que ante los responsables de las fuerzas armadas, los dirigentes empresariales remarcaron quién manda en el país y a quién deben obedecer esas fuerzas. No es muy común que el capital reconozca su naturaleza autoritaria, al contrario, lo que quieren es mantener la ilusión de que los ciudadanos mandan y de que vivimos en una auténtica democracia.

 

Ciertamente, la violencia como principio regulador del Estado-nación, es el mismo que permite la expansión del capital desde que nació. En nombre de la seguridad y la protección de los ciudadanos, se da al gobierno el monopolio de la violencia legítima para que cumpla su función de control, esa es la verdadera entraña de un régimen que violando los principios de nación, pretende ser democrático.

 

La acumulación del capital se basa en saqueo, despojo y control, y por eso necesita de la violencia y de la coerción, esa es la enseñanza de nuestros vecinos del norte. Todavía más, quienes ven la coyuntura electoral como oportunidad de afirmación ciudadana reaccionan ante ese estado de cosas y buscan con diversos procedimientos, anular formal o simbólicamente las elecciones, para de esta manera, decirle a las clases políticas que ya no se cree en ellas ni en su procedimiento para perpetuarse.

 

Que lo que quieren es deshacerse de la banda inepta que se ha incrustado en el gobierno y en los partidos y que se están organizando para asumir muy pronto la función de gobernarse y aprender a mandar obedeciendo en una auténtica democracia. La clase política llama ingenuos a quienes impulsan esas opciones.

 

Precisamente, esa ingenuidad es la que ciudadanas y ciudadanos ya no aceptan. Consideran que bastaría cambiar la composición de fuerzas en el Congreso, para sacar a la mafia del poder y empezar la reconstrucción del país. Sobre qué hacer ante las elecciones y sobre todo después de que tengan lugar, no hay consenso claro, lo que resulta cada vez más claro, es que en la medida que se recurre cada vez más a la fuerza para controlar a la población y se acentúa la obediencia cínica del gobierno y la clase política a los dueños del capital, el agresivo circo electoral será un ejercicio enteramente autoritario y represivo.

 

Cuidado mucho cuidado, cuando los empresarios cierran filas con los militares, se descubre la realidad de la llamada democracia, el ejército es una entidad particular de la empresa privada, unos dependen de los otros; tú resguardas la capacidad que tengo de explotar a placer a los mexicanos y yo te mantengo bajo los privilegios y canonjías de un régimen militar.

 

Señora Procuradora: No permitir que el pueblo revise a su propio ejército es quitarle a los mexicanos la esencia de los principios de nuestra nación.

 


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