Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

NO HAY QUE PREOCUPARNOS

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 02-03-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Contrariamente al descarrilamiento ficticio de los trenes de pasajeros México-Querétaro y el transpeninsular Yucatán-Quintana Roo, la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México considerada como la principal obra de infraestructura de la administración de Peña Nieto, podría empezar de inmediato, ya que no está considerada en los recortes presupuestales de Luis Videgaray y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó en tiempo record la manifestación de impacto ambiental (MIA) del proyecto.

A la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de esta dependencia le bastaron tan sólo dos meses para evaluar el macro proyecto que promueve el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México en 4 mil 430 hectáreas de terrenos federales que están bajo resguardo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en la zona del ex lago de Texcoco en el estado de México. Estas tierras se localizan a 14 kilómetros de la actual terminal aérea, en los municipios de Atenco, Ecatepec y Texcoco.

El proyecto con una inversión inicial cercana a los 170 mil millones de pesos, contempla la construcción de la terminal de pasajeros, el aeródromo (área de operaciones de los aviones), estacionamientos y la Aerotropolis (área comercial). La terminal tendrá seis pistas que podrán funcionar de forma simultánea y su capacidad podrá atender hasta 120 millones de pasajeros al año, cifra muy inestable debido al efecto que la crisis económica mundial ha tenido sobre los volúmenes de pasajeros.

Por el momento, el plan prevé que 58% de esos recursos sea de origen público y 42% de procedencia privada. El dinero público se compondrá de ingresos fiscales multianuales, inversión y excedentes (siempre y cuando no haya reparto de bonos especiales entre funcionarios). El privado principalmente provendrá de créditos bancarios (deuda) y de la emisión de bonos gubernamentales. 

El proyecto arquitectónico ganador fue elaborado por el británico Norman Foster famoso por el diseño de los aeropuertos de Beijing, Hong Kong, Kuwait y Panamá, y el mexicano Fernando Romero, yerno del empresario Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, quienes compitieron con las propuestas de otros siete despachos. Dentro del gobierno federal, el encargado de supervisar el desarrollo del proyecto será Manuel Ángel Núñez Soto, exgobernador del estado de Hidalgo (1999-2005) y muy cercano a Peña Nieto. 

En la resolución de 133 páginas, la DGIRA, presentó observaciones sobre comentarios que expertos y ciudadanos hicieron a la MIA y se plantea que con esta autorización las obras de construcción ya pueden comenzar, pero no hay que preocuparse porque aún se debe hacer el trámite de cambio de uso de suelo forestal ante la propia Semarnat, la cual, como es su costumbre no informa nada de nada, como ha sucedido con la  supuesta remediación del río Sonora.

La dependencia presentó 20 condicionantes al grupo aeroportuario, entre las que está definir medidas para evitar o reducir al mínimo los efectos negativos al medio ambiente y presentar seguros o garantías si en los lugares donde habrá obras hay especies amenazadas, endémicas o en riesgo de extinción.

Destaca que el grupo deberá presentar un plan de restauración ecológica y, colocar dispositivos en los edificios para disuadir su uso como áreas de anidación por parte de las aves. Para mitigar el impacto ambiental de la modificación de la hidrodinámica de los humedales, la DGIRA señala que se deberán describir las técnicas para evitar la contaminación, limpiar los humedales y hacer programas de rescate de flora y fauna.

Pide al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que se realicen vigilancia y acciones de conservación de las aves, así como presentar un proyecto de recuperación y conservación del suelo, entre otros estudios. Otro requerimiento es un plan de manejo ambiental, nombrar un supervisor y crear un comité de vigilancia.

Sobre la inundación del aeropuerto justificó que el promovente propuso la creación de nueve cuerpos de agua para aumentar la capacidad de regulación del agua pluvial, la rehabilitación y saneamiento de cauces y ríos, además de la construcción de 24 plantas de tratamiento de aguas residuales, entre otras acciones.

Acerca del planteamiento que se hizo en la MIA de la reubicación de aves, señala que no competirán por el espacio aéreo en las operaciones del aeropuerto, ya que habrá un plan de servicios de mitigación y control de riesgo aviario, de roedores y fauna nociva. De los muestreos sobre las aves que se realizaron en cinco días, argumenta que la base fue un estudio de la temporada 2010-2011 en 17 sitios donde se encontraron garzas, pelicanos, patos, zopilotes, aves playeras y gaviotas, entre otras, lo que hizo que los trabajos de campo se acortaran.

Respecto a la presencia de 30 sitios arqueológicos sobre los cuales los asistentes a la reunión pública celebrada en Ecatepec, propusieron un protocolo de investigación y salvamento, la resolución precisa que entre las medidas de mitigación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia realizará un trabajo de prospección y salvamento, así que tampoco hay que preocuparse mucho sobre todo cuando nos enteramos que la autorización de la Semarnat tendrá vigencia de 48 años para la preparación del sitio y construcción, pero la vigencia de operación autorizada será de un siglo. No hay porque preocuparnos, cuando se nota que algunos detalles no fueron considerados por los burócratas de la DGIRA, y están todavía por definirse, por ejemplo:

1.- Los problemas aeronáuticos del área del Valle de México se podrán resolver siempre y cuando mejoren las instalaciones y condiciones de operación de los aeropuertos alternos de Cuernavaca, Toluca, Querétaro y Puebla que debieran aumentar su actividad a corto plazo.

2.- De acuerdo con lo declarado por Gerardo Ruiz Esparza titular de la SCT, el espacio que alberga a la terminal actual será “recuperado” para beneficio de la Ciudad de México e incrementará de manera significativa las áreas verdes de la capital de la República, se prevé la protección del hábitat para evitar afectaciones a especies vulnerables y la desaparición de molestias por el ruido del tráfico aéreo para la población capitalina, ahí se construirán escuelas, hospitales, plazas públicas, áreas verdes, el desarrollo del Bosque Metropolitano, con un área de 670 hectáreas, y el acondicionamiento de nuevos humedales y depósitos de basura que generen biogás y negocios. Este espacio, elevará la calidad de vida y abrirá nuevas oportunidades de educación y empleo para los jóvenes".

3.- Aún no está claro cómo será la transición entre el actual y el nuevo aeropuerto. Especialistas consultados por la revista Obras indicaron que si las dos terminales operaran simultáneamente, se podrían presentar problemas por el espacio aéreo, aunque existen opciones como usar uno para la recepción y envío de operaciones al otro como complemento, o coordinar con un solo control aéreo a los dos aeropuertos asignando pistas sin traslapes.

4.- Si no hay contratiempos, se planea que la primera etapa del nuevo aeropuerto comience a construirse en 2015 y que esté lista para 2020, con tres pistas con operación simultánea y capacidad para atender a más de 50 millones de pasajeros anuales en 550,000 operaciones, colocándolo en la vigésima posición a nivel mundial, si se consideran los datos de movimientos de personas realizados en 2013.

5.- La conclusión de la etapa final aún no tiene fecha. En esta fase la terminal capitalina podrá mover hasta a 120 millones de pasajeros, superando al aeropuerto de Atlanta (94.4 millones de pasajeros), que actualmente encabeza el ranking mundial, pero estaría por debajo de otras terminales todavía en proyecto: el nuevo aeropuerto de Londres (172 millones de pasajeros) y el de Estambul (150 millones).

6.- No hay porqué preocuparse ya que el proyecto fue pensado no como un elefante blanco sino como una obra transexenal, planteada con una "capacidad de expansión conforme a las necesidades de desarrollo" del país, esto es, con un programa progresivo alineado con el crecimiento de la demanda.

7.- Aún está por definirse el lanzamiento de la convocatoria para que las constructoras conformen consorcios y planteen sus propuestas económicas para obtener la licitación, previo al inicio de obras. Las compañías más importantes del sector con experiencia en México que podrían participar son la mexicana Grupo Tradeco, la española OHL y Carso Infraestructura y Construcción, de Carlos Slim.

8.- El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de la comunidad de San Salvador Atenco, en el Estado de México, ha expresado por conducto de Ignacio del Valle, su líder, su inconformidad por el proyecto, pues asegura que además de crear nuevamente un estado de incertidumbre, perderán tierras que sus integrantes quisieran conservar para la labranza y advirtió que buscaran protestar y defender sus tierras. La SCT, explicó que las pistas se diseñaron de manera que queden completamente en el interior de una zona de tierras que ya son propiedad del gobierno federal, pero aceptó que en las zonas aledañas el gobierno de la República está adquiriendo terrenos para en ellos simple y sencillamente mantener "reservas ambientales".

9.- Desde mi punto de vista, solo faltaría implementar la verificación obligatoria para los aviones, el alcoholímetro a los pilotos y el hoy no se vuela, así se suspenderían las operaciones de un avión de acuerdo con el color de su holograma. Por todo lo expuesto, despreocúpese la construcción del nuevo aeropuerto va para largo y tal vez sea otra de las promesas que no serán cumplidas por el actual régimen.

 


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