Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

DESCARRILAMIENTO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 02-03-15)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

 

Para un país en vías de desarrollo, los trenes de pasajeros son como un sueño, para un país pujante como el nuestro, los cotidianos descarrilamientos en materia de economía, educación, desarrollo social, seguridad, impunidad y corrupción, no dejan de ser una pesadilla. En materia ferroviaria, de la red principal (20 mil 687 kilómetros de longitud), únicamente 8 mil 200 kilómetros, pueden soportar trenes de alta capacidad porque las vías están armadas con rieles de acero sobre durmientes de concreto, el resto, son durmientes podridos de madera, rieles de muy mala calidad, derechos de vía totalmente invadidos y estaciones totalmente abandonadas.

 

A pesar de que la red ferroviaria principal cubre casi la totalidad del País, contradictoriamente es una de las redes más ineficiente e inútil del Mundo, su irremediable descarrilamiento fue hace más de 20 años cuando Ernesto Zedillo (un pinche presidente en el argot popular) le dio en la madre al servicio de ferrocarril para pasajeros y a muchos mexicanos que usaban este servicio de transporte. La intención era clara: construir más infraestructura ferroviaria para mejorar el servicio y elevar la competitividad, pero en México este plan fracasó por lo menos en lo que respecta al transporte de mexicanos.

 

Informes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), nos dicen que hace 30 años, los trenes de pasajeros, trasladaban a 25 millones de pasajeros al año y en 1997, esta cifra se ubicaba en 5 millones y eso sin contar a la famosa “bestia” que desde la frontera sur mueve a miles de centroamericanos sin pagar boleto. Hoy las escasas rutas de pasajeros que operan en México –principalmente turísticas– apenas mueven a 200 mil viajeros al año, por ejemplo:

 

La ruta Tequila Express donde al usuario, en un viaje relámpago, lo pasean por haciendas tequileras cercanas a Guadalajara, le sirven unos tragos 100% de agave y ya entrados en gastos, lo regresan bien servido para seguir la jarra y cantar al son del mariachi, el cielito lindo y la paloma negra.

 

La ruta del Chepe. Sale de Chihuahua, cruza la sierra tarahumara a través, de 37 puentes y 86 impresionantes túneles, le ofrece vistas espectaculares y le permite vivir increíbles experiencias en el área de ecoturismo, pernocta en la sierra y al día siguiente lo lleva a Topolobampo y Los Mochis, en el pacifico mexicano, quienes lo conocen dicen que es el más moderno y confortable tren de pasajeros en el país.

 

La última ruta es la del tren Suburbano que conecta municipios del Estado de México con el Distrito Federal, éste es operado por la empresa española CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles), que participó en la construcción del proyecto de la línea de ferrocarril de alta velocidad Madrid-Sevilla conocida como El Ave.

Trenes de pasajeros como: el Tapatío, el Regiomontano, Ferrocarriles del Pacifico, el Jarocho y el Oaxaqueño, dejaron de operar cuando el prepotente Ernesto Zedillo Ponce de León, privatizó de un plumazo Ferrocarriles Nacionales de México por representar un alto costo para el Estado, postura no comprobada que le permitió consolidar su futuro millonario y con el beneplácito del Congreso, entregar en concesión el servicio de carga por ferrocarril a gente pudiente e influyente como:

José Serrano, Carlos Slim y Germán Larrea, así como a las empresas norteamericanas Unión Pacific Corporation, dueña de una parte de la empresa Ferrocarril Mexicano o Ferromex, grupo que opera 8 mil 427 kilómetros de vía de la red de ferrocarril concesionada en el país y Kansas City Southern que maneja la concesión de 4 mil 283 kilómetros de vía. Existen otras compañías locales que utilizan la infraestructura ferroviaria gracias a la concesión Zedillista: Ferrocarril Coahuila Durango, Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, Ferrocarril del Sureste, Ferrocarriles Chiapas Mayab y Ferrocarriles del Valle de México.

Tan agradecidos estuvieron estos empresarios con el nefasto Zedillo, que contra todas las leyes mexicanas, cuatro semanas después de que terminó su mandato, lo hicieron miembro del directorio de Unión Pacific, con la finalidad de guiar su “estrategia de crecimiento”, pagándole de esta manera sus leales servicios, pero quedándole a deber como al general Santa Ana, su incosteable traición a la patria.

Por razones obvias, Ferromex y Kansas City, son las principales empresas que se resisten al proyecto de los trenes de pasajeros como transporte, José Zozaya, su presidente, argumenta que «No hay justificación para construir un ferrocarril de pasajeros a costa o en detrimento de la eficiencia en el transporte de carga por vía férrea» y advierte con todo cinismo, que aceptarían compartir la vía “concesionada” con los trenes de pasajeros siempre y cuando no afecten sus operaciones de carga; que es importantísima y  no hay que afectarla" complementa el secretario Ruiz Esparza.

Ante este posible obstáculo, Peña Nieto y el grupo parlamentario priista en el Congreso han reaccionado y preparado una iniciativa de ley que pretende reformar la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario para establecer sanciones a los concesionarios, fijar las tarifas que cobran por el servicio de carga y regular la revocación de la concesión ya que en los más de 15 años que lleva el servicio en manos de los concesionarios ferroviarios, éstos no han construido ni un sólo kilómetro para ampliar la red existente.

Como un sueño guajiro, Enrique Peña Nieto al inicio de su administración aspiraba a resucitar y convertir el sistema de tren de pasajeros en un símbolo de su sexenio y de los mexicanos, todos creímos una vez más, lo que nos dijo y generó optimismo entre la población. Su propuesta resultó atractiva pero también generó escepticismo y sorpresa entre los transportistas de carga ferroviaria: Zedillo y sus concesionarios.

Para ellos, era broma y cosa de risa arrancar la construcción del tren México-Querétaro”, así como impulsar la construcción del tren México-Toluca, además del Transpeninsular Yucatán – Quintana Roo, la línea tres del Metro en Monterrey, el tren Chalco-La Paz en el Estado de México, y la ampliación del tren eléctrico en la zona metropolitana de Guadalajara.

 

El tren México-Querétaro generó polémica desde el inicio, con una inversión muy fuerte del erario federal, cercana a 3,750 millones de dólares, estaba planeado para iniciar operaciones en el segundo semestre de 2017. Su construcción generaría 20,000 empleos directos y 41,000 indirectos, y una vez concluido, recorrería 210 kilómetros desde la Ciudad de México hasta el centro de Querétaro, transportando a 23,000 pasajeros diariamente.

 

Las dudas sobre su transparencia se incrementaron luego de que Mitsubishi, Alstom, Bombardier y Siemens informaron que no participarían en la licitación porque el plazo para preparar el proyecto había sido muy corto, fue entonces, que a inicios de noviembre de 2014, la SCT anunció que el ganador del proyecto era el consorcio encabezado por China Railway Construction Corporation, el único postor de la puja.

 

La polémica aumentó cuando se informó que Grupo Teya, empresa que formaba parte del consorcio liderado por la firma china, es una filial de un contratista del Gobierno dueño de una mansión que estaba en proceso de compra por Angélica Rivera, la esposa de Peña Nieto, y de otra casita en Malinalco que compraba Luis Videgaray el Secretario de Hacienda y Crédito Público.

 

Unos días antes de que las revelaciones fueran publicadas, Peña Nieto ordenó revocar el fallo, fue entonces que la empresa China Railway Construction Corporation presentó con amparo al artículo 70 del Reglamento de la Ley de Obras Públicas y sus similares, documentación necesaria para reclamar los gastos de la presentación de la propuesta (viáticos de las personas que asistieron a la presentación de ofertas, juntas de aclaraciones, visitas al sitio y el fallo) y los realizados por la suspensión indefinida de la licitación ganada por ellos.

 

Pese a ello, el tren parecía que saldría adelante. El 14 de enero, la SCT lanzó las bases previas para una nueva licitación y dio 15 días a las empresas para enviar sus comentarios, pero sorpresivamente, el 29 de enero, la misma dependencia canceló la publicación de las bases con el argumento de que se tomaría el tiempo suficiente para conocer y considerar las opiniones de las empresas interesadas. Las esperanzas y los compromisos retóricos de Ruiz Esparza tocaron fondo, sus discursos vagos y persuasivos en materia ferroviaria llegaron a su fin.

 

Luis Videgaray el conductor de la economía le puso el alto. El precio del petróleo y la volatilidad del peso ante el dólar, son circunstancias no previstas que decidieron el recorte de 124,300 millones de pesos en el gasto público, esto provoca la suspensión indefinida del tren México-Querétaro y del ferrocarril entre Quintana Roo y Yucatán “Se cancelan no solo por el impacto que tendrían en las finanzas públicas, sino por las presiones que tendrían en los gastos públicos por venir”.

 

Lo cierto de todo esto, es que a pesar de los esfuerzos del conductor Enrique Peña Nieto, el tren revolucionario institucional llamado México, comenzó a tener problemas entre los estados de Guerrero, Michoacán y Oaxaca y en las estaciones de Tlatlaya y Ayotzinapa. Lo grave es que muy próximo a su destino tiende a descarrilar por causa de los falsos durmientes que lo soportan como son: tramos de la economía carentes de planeación hacendaria, terraplenes llenos de corrupción e impunidad, rieles de inseguridad y lo más importante, la falta de credibilidad en su conducción a pesar de la noticia del momento:

El caballero templario, Servando González “La Tuta”, duerme en Almoloya, penal de alta seguridad en el altiplano y Murillo Karam despacha ya más descansado y relajado como Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, sin importarle para nada que la frágil procuración de justicia que tuvo entre sus manos, se haya caído a pedazos.

 

 


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