Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL DECÁLOGO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 01-12-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Todos somos AYOTZINAPA pronunció queriendo quedar bien y las mentadas no se hicieron esperar aún de todos los acarreados 

Ante la expectativa anunciada en días pasados por el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, me imagine otro tipo de medidas sobre lo que no ha funcionado en el actual gobierno. Por ejemplo que las reformas estructurales no caminan y en su proceso reglamentario se estancaron; que para hacerlas realidad iban a impartir talleres obligatorios de cuento a todos los funcionarios del gobierno federal porque lo que leen en las conferencias ante Televisa y TV Azteca no entusiasman tanto como las telenovelas de la gaviota, particularmente la Casa Blanca.

Peña Nieto, perdió la oportunidad de ofrecer seguridad nacional y tenía que haber estructurado su gabinete, es notorio que lo han dejado solo, y que los secretarios, partidos políticos, gobernadores y hasta presidentes municipales ven su conveniencia personal, sin tener el más mínimo interés por servir al pueblo… Con los diez puntos que anuncio, queda demostrado que está atado de manos y que la clase política en el país ha dejado de existir.

Una vez más y como lo ha hecho desde su campaña y, luego, ya como Presidente, en los momentos de crisis en sus apenas dos años de gobierno, Enrique Peña Nieto elaboró un decálogo con soluciones de corto plazo para enfrentar problemáticas como la caída de la economía, el repunte de la inseguridad y la violencia, y el descontento social a su mandato. 

Vendrían muchos decálogos más: el que prometía mejorar la economía familiar, los que trataban de sacar al país de la crisis económica, el que respondía a la agudización de la violencia, el que aceleraba la Reforma Energética para detonar la riqueza en México. Pocos puntos se han cumplido, pero los sigue utilizando como una herramienta para vender sus acciones de política pública o para responder a las diversas crisis que ha enfrentado su gobierno.  

Parece que se perdió totalmente el rumbo, ahora, ante el movimiento de ciudadanos indignados en México y el mundo por la violencia contra los normalistas de Ayotzinapa, anuncio Usted un nuevo decálogo para fortalecer el Estado de Derecho en México pero sabe muy bien qué los cambios que requiere el país son acciones concretas que ofrezcan un gobierno sin corrupción, y sin impunidad trátese de quien se trate.

Lamentamos que la atención brindada a la grave problemática de las desapariciones forzadas haya sido insuficiente. Lo anunciado no implica novedad ni avance cualitativo alguno, lo que no hicieron en mucho tiempo lo quieren hacer desesperados. El mensaje central de su demagógico discurso, debió haber sido el reconocimiento de la magnitud de esta crisis y el anuncio de medidas inmediatas y emergentes, en el ámbito de la justicia, para garantizar que en todas las desapariciones denunciadas haya justicia y verdad.  

Su decálogo es más de lo mismo, dejó de lado la corrupción y el conflicto de intereses. No habla de combatir la corrupción de los virreyes (gobernadores) No habla de elecciones limpias y sin recursos del narco, no dijo nada de reformar el sistema judicial, las policías no son el único problema, están los jueces, ministerios públicos, investigadores, etc. (¿no habrá visto “Presunto Culpable”?)…Nada nuevo, gobierno corrupto y extraviado. 

Para los legisladores, el mensaje no tuvo autocrítica ante la crisis. Las bancadas de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado reprobaron el mensaje presidencial por eludir la responsabilidad del gobierno federal en la crisis por la que atraviesa el país. Calificaron el mensaje presidencial como un discurso electorero y coincidieron en que por sí solo el decálogo no resolverá la “situación de emergencia nacional” mientras el Presidente no ejerza la autocrítica para remover a los colaboradores que no han dado resultados, y responsabilice a los gobiernos municipales y al sector empresarial por las fallas institucionales.  

Los senadores perredistas sostuvieron que el mensaje de Peña Nieto “no ha resuelto nada” y sus propuestas “llegaron dos meses tarde”. Los senadores de Acción Nacional criticaron que el Presidente no asuma su responsabilidad en la falla de la estrategia de seguridad y al mismo tiempo mantenga en sus puestos a los servidores públicos cuyos diagnósticos equivocados no permiten generar soluciones concretas.

Ahora en su nuevo Decálogo habla del combate a la Corrupción. Pero para eso que ponga el ejemplo y empiece por explicarnos TODAS las irregularidades de la Casa Blanca. El clamor popular dice que el Presidente y su esposa nos han dado es puro discursos de saliva y No mediante los papeles comprobatorios de que actuaron conforme a la Ley.  

Los diez puntos que esperábamos los mexicanos escuchar esta vez, serían de reclamo a su gabinete e instrumentos de procuración de justicia ya que no están funcionando, pensábamos que con ello recuperaría su credibilidad como mandatario de esta nación, pensábamos que en su discurso reclamaría que las cámaras tanto de diputados como la de senadores realicen su trabajo en forma eficiente y que puedan sentir el reclamo de todos los mexicanos ante los actuales problemas que nos aquejan, queríamos un poco de dignidad por parte de su persona para quitarnos la idea de tener motivos más que suficientes para exigir su renuncia.  

Lo de la policía única es un asco, en Morelos no sirve de nada todos son simple y sencillamente ex policías municipales y estatales que no tienen ningún adiestramiento. Y lo del 911 por favor, si la gente no tiene para comer, mucho menos tiene para un teléfono.  

Más demagogia, control, y represión. Palabras huecas que se han oído por décadas, pero que en sus dos años de gobierno ya nos tienen hasta la madre, comencemos con la impartición de justicia; que todos los juicios sean públicos y que haya tres jueces en cada uno y de diferente extracción política y que tengan una historia limpia. Si hay justicia (publica para todos y cada uno, incluyendo a todos los políticos actuales y anteriores, narcos, asesinos, etc.) entonces si existirían cambios estructurales; lo demás es puro rollo desesperado.  

EPN no entiende o no puede entender el problema real que México enfrenta y que no cambiará con las “medidas” que propone, nosotros sólo queremos un Gobierno con principios y con ética, un gobierno congruente honesto y austero y, un gobierno que aplique la ley sin distingo. ¿Es mucho pedir?  

 

 


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