Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA VOZ ANÓNIMA DE LA TROPA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 06-10-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

En el anonimato de las redes sociales, la consignación de un subteniente y siete elementos de tropa vinculados con el presunto ajusticiamiento de 21 personas en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, generó molestia entre integrantes del Ejército, quienes por ese medio, criticaron las actuaciones del alto mando castrense general Salvador Cienfuegos Zepeda y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que dirige Raúl Plascencia Villanueva.

Dice el Doctor Gilberto Santa Rita Tamés (revista Proceso) que Plascencia como garante de los derechos humanos, desde un primer momento debió dar la cara y no callar ante el silencio que guardó el ejército durante tres meses. La Sedena por su parte, tenía que hacer un pronunciamiento contundente de cara a que habría un procesamiento de investigación correcta.

El texto y comentario subido a una página de Facebook, critica la consignación de los soldados ante el juzgado sexto castrense, con sede en el Campo Militar número uno, por su presunta responsabilidad en la comisión de delitos contra la disciplina militar, desobediencia e infracción de deberes.

Recordemos que la disciplina en el Ejército y Fuerza Aérea es la norma a que los militares deben ajustar su conducta; tiene como bases la obediencia, y un alto concepto del honor, de la justicia y de la moral, y por objeto, el fiel y exacto cumplimiento de los deberes que prescriben las leyes y reglamentos militares.

El usuario de esa red social sin cumplir con la norma señalada, critica la decisión del gobierno federal de utilizar a los soldados en el combate al crimen organizado y que la procuraduría militar sólo actuara en contra de elementos de tropa y un oficial, dejando libres a los mandos responsables de la actuación de las tropas.

En el anonimato de la voz, dice “Nunca nos dijeron que matar a un delincuente sería razón suficiente para ser enviado a prisión. Nunca nos dijeron que seríamos masacrados con granadas y que no podíamos usar más equipo, porque era mucho poder, cuando ellos, si tuvieran cañones, no dudarían en usarlos contra nosotros. “Nunca dijeron que los caídos quedarían olvidados. Que nuestras familias estarían en riesgo. Que sólo usaríamos el arma cuando nos agredieran primero, y Dios sabe cuántos compañeros han caído por respetar esa regla.

“Nunca nos dijeron eso; nosotros lo supimos cuando sabíamos que algún compañero la estaba pagando.

Los superiores nos piden que respetemos los derechos de los delincuentes. ¿Y los derechos de sus víctimas? Qué lástima que se le den estrellas y águilas a quienes entregan a sus hombres con tal de quedar bien con la gente, con el Presidente o con la CNDH. Un superior siempre va al frente de sus hombres, siempre da la cara por sus hombres y no los entrega al matadero por querer quedar bien, ¿usted qué opina general Cienfuegos?

En respuesta al comentario, la gran mayoría de los usuarios criticó al alto mando de la Defensa Nacional, por dejar solos a los soldados. Cuestionó la labor de la CNDH por defender a los criminales y porque no se reconocía que los soldados que están detenidos en su momento auxiliaron a la población en casos de desastre o combatieron la delincuencia. Se dice que muchos elementos de la tropa están desertando, porque se están dando cuenta de que la mala suerte para sus compañeros puede ser la misma para ellos y sus familias. Los militares y marinos tienen fuerza y voluntad para cumplir la misión. Muchos sí van al frente a vencer o a morir, pero ahora resulta que seremos castigados por hacer las cosas como deben de ser. Esa es la peor traición que nos han hecho.

En el caso de Michoacán, en palabras de Alfredo Castillo el comisionado de Peña Nieto, simplemente la tropa sale al "Ahí se va", únicamente amparados por un protocolo de supuesto respeto a los derechos humanos y un manual que les edita la propia Sedena y que es imposible de aplicar porque la criminalidad los supera hasta con apoyos de base social.

En el caso de Tierra Caliente, en Guerrero,  el juego político en las cúpulas del poder militar tarde o temprano se convierte en una complicidad que desborda en los actos criminales, que una tropa comete por falta de un conocimiento apropiado en materia de seguridad pública, por una inteligencia tergiversada y a modo de los grupos de poder e interés en las regiones de incidencia delictiva.

Señor Peña Nieto y mi general Cienfuegos, el ejército no está para proporcionar seguridad pública, si ésta quiere verse como un problema de seguridad interior, entonces están peor, ya que uno de los factores más importantes a considerar en la seguridad interior, es el de la inteligencia respaldada por un marco jurídico debidamente estructurado. En ausencia de éste, la democracia y la seguridad pública, terminan por ser extravíos de la sociedad civil, pues la línea que debería separar a la autoridad de los criminales, se pierde porque unos y otros actúan de la misma forma.

Los discursos son incrédulos y demagógicos, "El apego a la ley y el respeto a los derechos humanos son los preceptos con los que actúan las fuerzas armadas", sostuvo el comandante de la XIV Zona Militar, general Juan Manuel Espinoza Valencia, el oficial militar aseguró que soldados y marinos han estado y estarán "a la altura de las circunstancias" que la nación demande.

La cuestión mi general, es que mientras la tropa siga careciendo de un respaldo jurídico, que regule su actuación en la lucha contra el crimen, los derechos humanos seguirán siendo flores que decoran un discurso nefasto que sigue bañando de sangre al país y poniendo en riesgo a su tropa.
  

 


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