Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA GRAN MENTIRA DE LARREA Y SU GRUPO MÉXICO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 08-09-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Grupo México comandado por los hermanos German y Genaro Larrea, en su página Web dice: “el presente y futuro que estamos forjando con base en el Desarrollo Sostenible significa que llevamos a cabo todas nuestras operaciones bajo un estricto respeto al medio ambiente buscando el progreso y desarrollo de nuestra gente”. En pocas palabras, gran mentira y mucho engaño en su decir para vender su imagen de pureza.

Hace un mes Buenavista del Cobre mina ubicada en Cananea, Sonora, derramó al caudal del rio Bacanuchi afluente del Río Sonora, sin el estricto y ni el mínimo respeto al medio ambiente, millones de litros de solución acida de sulfato de cobre y metales pesados: cobre, arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo que afectan la salud de miles de personas y la economía de la región. Las aguas cristalinas se volvieron turbias e impuras, afectaron la región y arrastraron los contaminantes hasta la presa El Molinito que en esta temporada debería surtir la red de agua potable de la capital sonorense, pero que hoy, cerrada después de la fuga, es una laguna de desechos tóxicos.

Miente la empresa de Larrea que parece no inmutarse ante la postura de autoridades federales y estatales y porque dice que la solución de sulfato de cobre no es un desecho o residuo peligroso (Cofepris asegura que dañan riñón e hígado) y además quiso culpar a causas naturales al decir que el derrame había obedecido a precipitaciones pluviales atípicas  y no a sus malas prácticas de operación por la falta de una válvula en la pileta de demasías y una falla en el amarre de un tubo de polietileno en una pileta de lixiviados imputables a la empresa, la cual con este lamentable hecho se confirma, dejó de ser una operación minera limpia y eficiente. Miente porque aun cuando argumenta lo contrario nunca hizo saber a los afectados que una mancha letal de desechos tóxicos corría sobre el río.  

La gran mentira de Larrea y su grupo, se derramó vilmente y contaminó a propios y extraños: políticos, funcionarios federales, estatales, autoridades locales y empresariales, la población no está informada y la opinión pública se desvirtuó, y como en el juego de la perinola, juego que manejan muy bien, se engañan ellos mismos, no todos ponen pero si todos mienten:

Miente, Guillermo Padrés Elías el inepto gobernador del Estado de Sonora que encabezó la falsa y demagógica ceremonia de inicio de trabajos de limpieza del río, pero que después de la foto, al huir de la zona en crisis y en la penumbra de su despacho, en medio de la tragedia ambiental que se vive utilizó información privilegiada y los instrumentos de poder para que en sus ranchos no falte el agua cristalina y pura.

Miente el titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan José Guerra Abud, que más tibio que las aguas del mismo rio, quiso minimizar este incidente pero que en la opinión de algunos especialistas en la materia, “se podría considerar como la emergencia ecológica más grave en la historia de Sonora y el peor desastre ambiental en la industria minera del país de los tiempos modernos”.

Miente y engaña la CONAGUA de David Korenfeld Federman, ya que a pesar de que continúan las filtraciones en el represo provisional para contener el derrame de tóxicos a dicho cauce, la dependencia asegura que de acuerdo con los análisis realizados los niveles de contaminación del río disminuyeron y los metales pesados están dentro de la norma, por lo ello, 519 pozos de uso agrícola pecuario y ganadero pueden volver a operar con extracciones para el riego de cosechas y el consumo de los animales, miente porque los campesinos tienen prohibido regar sus cultivos o hacer pequeños canales –como en otros años– para llevar agua del río a sus terrenos, cultivos y casas.

Miente porque las brigadas improvisadas de “reparación y limpieza” no han iniciado sus trabajos ya que “ni siquiera se sabe cuándo y cómo se harán las labores”: qué tipo de maquinaria y herramientas son necesarias, qué equipo deberán disponer los brigadistas para no exponerse a la contaminación y donde será depositado el lodo que se recoja de los ríos, nadie sabe cómo van a limpiar el río, cuántos años pasarán para que el río vuelva a servir y que los pozos clausurados puedan mandar el agua a las casas.

Miente porque además de no evaluar el impacto del derrame, tampoco da seguimiento al procedimiento administrativo contra la empresa e impuso un protocolo urgente para evaluar el impacto del derrame y establecer  un plan de manejo y control de los lixiviados, entregar toda la documentación del proceso e iniciar con frecuencia quincenal durante 5 años, el monitoreo de agua superficial desde el arroyo Las Tinajas a la presa El Molinito, todo este protocolo Grupo México se lo ha pasado por el arco del triunfo.

Miente la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y su titular, Guillermo Haro Bélchez, reconocido por viajar en aviones privados y no sujetarse a las medidas de austeridad de Peña Nieto, éste burócrata que no conoce la magnitud del daño señaló estúpidamente la procedencia  para aplicar la sanción que podría ascender a unos 40 millones de pesos, cifra que de acuerdo con estimaciones de sucesos similares, en el mundo, la magnitud del daño pudiera llevar a cifras de cientos o miles de millones de pesos. Todos mienten porque a los productores agropecuarios, centenares de ranchos y ejidos de la región que tienen su principal sustento en empresas familiares, no se les resuelve la demanda para recuperar su tranquilidad y las cadenas productivas de la región mediante la pronta remediación del sitio,  restituyendo con ello la marca “Rio Sonora”.

Todos mienten porque al cumplirse un mes del derrame, la vida de la región está trastocada, lo peor es la incertidumbre porque nadie sabe cuándo volverán a sembrar y tener agua en sus casas, el único ajetreo en las comunidades que viven del río Sonora es la presencia de los funcionarios estatales que para comprar el silencio, reparten semanalmente sobres con 804 pesos a las familias que viven en la ribera, abundan también el ruido de las pipas que llevan agua hasta las cabeceras municipales y los ejidos, así como la presencia de brigadistas de saneamiento básico, control epidemiológico y operación sanitaria de la Secretaría de Salud para garantizar la seguridad de los pobladores del lugar. Nada nuevo en este país, todo está lleno de engaños y mentiras.

Mentimos y engañamos, es nuestra cultura y forma de ser, Grupo México como único responsable del derrame, tendrá que dejar de engañar y responder por todos los gastos que conlleva la atención a la emergencia. La gran mentira contamina y se convierte en cruda realidad. Grupo México como otros grupos de poder empresarial que por allí circulan (Carso, Bimbo, ABC, Televisa, Azteca etc.) son intocables debido según dicen, a que el sistema de la triquiñuela, la corrupción e impunidad, registra sus aportaciones deducibles de impuestos a las campañas presidenciales. ¿Será verdad o será mentira?

 

 


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