Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL JURAMENTO Y LAS DOS CARAS DEL CRECIMIENTO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 25-08-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Según los paleros del discurso del gobierno federal y su principal orador Enrique Peña Nieto, las reformas estructurales recientemente promulgadas son el cambio que México requería para crecer y transformarse en una nación competitiva a escala internacional, pronosticándose en la bola de cristal que el crecimiento sostenido de los próximos años podría ser de hasta 5 por ciento.

Ante ello, nomás por joder como dicen en España, conviene tener presente que en junio pasado el Banco Mundial (BM), en su informe Perspectivas económicas mundiales, pronosticó que el crecimiento de México no rebasaría 2.3 por ciento. Un mes después, en julio el Fondo Monetario Internacional (FMI) también modificó a la baja su previsión de desarrollo para nuestro país y lo disminuyó a 2.4 por ciento frente al 3 por ciento calculado en el mes de abril, este último trimestre el pronóstico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es de 2.7 por ciento, aún superior a lo previsto por organismos internacionales especializados en materia financiera. El avance está asociado al buen desempeño de las exportaciones no petroleras y fundamentalmente las dirigidas al mercado estadounidense.

Los sectores que impulsarán al PIB son una vez más el manufacturero, que crecerá 2.4% anual, derivado de la aceleración que presentó la actividad económica, particularmente en Estados Unidos y el sector automotriz, las ventas de autos a EU y a Canadá, los principales mercados de México, crecieron 16.5% y 27.3% respectivamente, según cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

En “La historia de dos Méxicos: el crecimiento y la prosperidad en una economía de dos velocidades, informe realizado en conjunto por el Instituto Global McKinsey y su oficina en México, se analiza la problemática del crecimiento económico de nuestro país y concluye lo siguiente: México tiene dos fases, una donde florece una economía moderna de alto crecimiento y preparada para la competitividad y la otra donde está instalada la economía informal y la tradicional de bajo rendimiento e incompetente en el ámbito internacional.

Estas dos fases se mueven con fuerzas muy disparejas y en direcciones contrarias: mientras que en el sector moderno las grandes empresas aumentan su productividad al 5.8 por ciento al año, hay prosperidad y se puede competir a nivel internacional, en el tradicional con empresas pequeñas y medianas, algunas a menudo informales, la productividad se hunde, están cayendo 6.5 por ciento cada año. No obstante, es en estas últimas donde se generan el mayor número de fuentes de empleo y donde se encuentra la raíz del problema.

Para ser competitivo, México debe primero, (antes del demagógico discurso), aumentar el rendimiento en las pequeñas empresas tradicionales, trasladar a más empresas y trabajadores al sector moderno y seguir aumentando el crecimiento de las grandes corporaciones, paralelamente, tendrá que invertir en facilitadores generales, tales como la reducción de los costos de los energéticos, ampliar la infraestructura para el transporte de bienes y servicios, rediseñar las ingenierías de producción y mejorar constantemente las habilidades de la fuerza de trabajo.

Sin embargo, nada de esto resulta si no reconocemos que el mayor factor de impulso sigue siendo la economía de Estados Unidos, país que debe mantener su ritmo económico ya que cerca del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas se mandan a ese país. En el primer trimestre, México sólo creció 0.43%, debido en parte a que un duro invierno golpeó a la Unión Americana, consecuentemente el consumo de nuestros productos se fue a la baja.

En síntesis, señores: Videgaray de Hacienda y Carstens del Banco de México, la cosa no es ni parece tan fácil, los expertos coinciden en que para alcanzar la meta de crecimiento económico se debe acabar con la debilidad en el consumo, aumentar el impacto del gasto público y mejorar el sector de la construcción, entre otras fórmulas ¿Será esto posible?

El Banco de México (Banxico) reconoció en su informe trimestral sobre inflación que varios de los determinantes que determinan el índice de confianza del consumidor no dan señales de mejoría y éste se encuentra en terapia intensiva al indicar que las remesas familiares han mostrado un creciente rezago en todos sus niveles. En el mismo tenor la masa salarial real de los trabajadores se ha mantenido en niveles todavía muy por debajo del poder adquisitivo.

Deben ser el consumo y el mercado interno, paralelamente al desempeño positivo en las exportaciones, los que deben repuntar para impulsar la economía, los especialistas ven difícil que la economía llegue al 2.7% ante la debilidad en el consumo, que sigue afectado a poco más de siete meses de la entrada en vigor de la reforma fiscal, que impuso gravámenes a los alimentos de alta densidad calórica y bebidas azucaradas, entre otros.

La inversión de las empresas, después de haber sido golpeada desde el inicio del año, ante la cautela del sector privado por la desaceleración de la economía en Estados Unidos y la incertidumbre por las leyes secundarias de las reformas estructurales debe mejorar: el dato más reciente muestra que la inversión en maquinaria, equipo y construcción creció apenas 0.49% en mayo, según el INEGI. Al eliminarse la incertidumbre por las leyes secundarias, se espera que haya una mejora en la inversión privada en los siguientes meses, aunque será hasta 2015 cuando se vean mayores tasas de crecimiento.

En la industria de la construcción, los especialistas esperan que el sector salga ya de su letargo y que en lo que resta del año, el gasto del Gobierno mexicano comience a reflejarse y tenga un impacto más significativo en la economía principalmente con obras de infraestructura de comunicaciones y transportes, de turismo y del sector agrario. Señor Peña Nieto, para ser competitivo, no basta el discurso, se debe garantizar la seguridad pública, erradicar la corrupción y la impunidad, pero lo más importante quizá, es que durante su mandato no olvide a los sectores más desprotegidos del país, debe prevenir que las reformas aprobadas y las anunciadas que faltan por implementarse los integren exitosamente a la espiral de crecimiento que tanto se pregona. Creemos que eso sería lo más justo para el pueblo mexicano al que usted debe servir y representar de acuerdo al Juramento Constitucional.

 

 


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