Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

LA MORDAZA DE MALOVA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 18-08-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Así que el gobernador ‘‘aliancista’’ de Sinaloa, Mario López Valdez, conocido como Malova, estima que hubo por ahí alguna pifia a la hora en que envió una iniciativa de reformas a la ley de la procuraduría estatal de Justicia, en la que establecía restricciones escandalosas al ejercicio periodístico.

Malova por sí mismo o empujado por alguno de sus paisanos domiciliados en la capital del país impulsó la idea de que los periodistas deberían atenerse a los boletines de prensa que las autoridades decidieran suministrarles en asuntos de seguridad pública y que no deberían hacer grabaciones de audio o video, ni tomar fotografías en escenas del crimen ni indagar más allá de los comunicados del gobierno para brindar información. También prohibía a funcionarios de la fiscalía dar información a los reporteros de forma anónima sin autorización.

Periodistas y organizaciones para la libertad de expresión marcharon por diferentes calles de poblaciones sinaloenses en protesta contra la que bautizaron como 'ley mordaza' después de que el dócil Congreso local la aprobara por unanimidad tal cual, incluso sin leer sus términos, como ahora argumentan algunos diputados para atenuar su responsabilidad.

Es importante señalar, amable lector, que en algunos estados del norte, los periódicos se han autocensurado en temas relacionados con el narcotráfico debido a las amenazas de los cárteles, a los que se responsabiliza de varias muertes de periodistas y de ataques a instalaciones de varios medios de comunicación.

Malova era priista cuando el gobernador Jesús Aguilar Padilla consiguió nombrar a otro político, Jesús Vizcarra Calderón, como candidato al relevo, así que aceptó fungir como abanderado del PAN, PRD y Convergencia en 2010, en plena euforia ‘‘aliancista’’ impulsada por Felipe Calderón desde Los Pinos y acompañada amablemente por el chuchismo para quitar al tricolor el poder en algunos estados, postulando como experimentos de “alternancia” aliancista a ex priistas súbitos, como Ángel Aguirre Rivero en Guerrero, el propio Malova en Sinaloa, al convergente Gabino Cué en Oaxaca y al gordillista Rafael Moreno Valle en Puebla.

Está plenamente que los cuatro experimentos han resultado absolutamente fallidos, sin que se cumplieran las expectativas de cambio que sin fundamento alguno asignaban a políticos que provenían de la misma matriz política del priismo que de salto en salto, su astucia les permitía seguir mamando del presupuesto público y de las canonjías que representan el gobernar una entidad.

En realidad, en Sinaloa la gente dice que el gobierno lo ejercen los grupos de interés, expresamente los cárteles del narcotráfico, concretamente uno, el de Joaquín “El Chapo” Guzmán, legendario y poderoso capo, hoy alojado por necesidades del sistema en una cárcel federal. Tal poder omnipresente ejerce una censura sin necesidad de leyes en esa entidad donde la violencia delictiva es asunto cotidiano.

Además, el gobernador Malova práctica, como sus pares en los demás estados y en el nivel nacional, el manejo a conveniencia del presupuesto para publicidad en medios, castigando a los críticos y premiando a los acomedidos.

A pesar de que el propio Malova ya había anunciado su decisión de mandar una contra iniciativa al Congreso local, el propio Congreso decidió recular y derogará una ley aprobada al vapor que preveía imponer estrictos límites a las coberturas periodísticas sobre crímenes y actos delictuosos pero que inmediatamente generó un fuerte rechazo.

"Esta legislatura no dará un paso que pueda atentar contra la libertad de expresión ni el acceso a la información", dijo tardíamente el diputado Jesús Enrique Hernández Chávez, presidente de la Junta de Coordinación Política, al referirse al polémico artículo que establecía las restricciones.

Es de todos conocido, que más allá de que nuevamente hayan fracasado los planes de mayor control social explorados desde entidades importantes, es necesario recordar que la intención mostrada en Sinaloa encaja en lo que el Peñismo ha impulsado desde su inicio en Los Pinos, cuando hizo que sus televisoras aliadas encabezaran un intento de que los propios medios redujeran la cobertura de hechos delictivos relevantes.

Esa nueva ‘‘narrativa’’ ha sido impuesta sin mucho revuelo, aunque en realidad el objetivo ha sido aparentar que la incidencia delictiva ha bajado, lo que es falso, según las estadísticas disponibles. La militarizada guerra contra el narco que lanzó en 2006 el expresidente Felipe Calderón (más de 80,000 personas han muerto desde entonces) ha convertido a México en uno de los países más peligrosos para los periodistas, con al menos 78 informadores asesinados por las pugnas entre los cárteles y sus enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

¿Ante los hechos, señor Malova se podrá amordazar la noticia? No hay duda, los errores y las pifias garrafales quedan registrados. Usted ya paso a la historia sinaloense porque corregirlos es lo difícil ¿O Usted que cree?

 

 


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