Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL DESPERTAR DE UNA PESADILLA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 28-07-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Como una pesadilla o película de ciencia ficción, los preparativos cupulares que inician los partidos políticos para enfrentar inmediatamente el año electoral 2015 y la plataforma de despegue presidencial para el 2018, confluyen en similares preocupaciones y expectativas adversas, corren por canales diversos, pero todos llevan aguas negras, turbias, pestilentes, toxicas y difíciles de depurar.

El Priísmo de Peña Nieto, que encabeza su paisano mexiquense, Cesar Camacho Quiroz, cuyo lema al tomar protesta como presidente del PRI, “transformar positivamente la vida de los mexicanos, yendo de la revolución política a la evolución social”, quedó muy rezagado y prácticamente en el olvido, presiente su precaria situación de cara al votante, los otros partidos políticos el PAN, PRD, Verde Ecologista, del Trabajo, Panal, y tres nuevos más llámense como se llamen no ofertan nada, se abstienen, viven del presupuesto público que se otorgan anualmente y esperan rezagados, agazapados y totalmente encubiertos en la penumbra.

Dicen por allí, que los tres primeros años de la administración de Peña Nieto, conformarán (a pesar de la inquietud por las Reformas Constitucionales), un preámbulo por demás negativo para sus pretensiones de continuidad ya que hasta el momento, al gobernar para los poderosos, ha dejado de lado y se ha olvidado de gobernar para el marginado pueblo de México que espera con ansiedad los resultados de sus compromisos de campaña que se ven muy lejanos de cumplir, a pesar de la efervescencia e inquietud por las Reformas Constitucionales que aprueba un Congreso cada vez más disperso, perplejo y falto de cordura.

Aunado a ello, el esperado crecimiento económico se niega a surgir siquiera a un mediocre nivel y los economistas expertos, entre ellos, el gordito Agustín Carstens del Banco de México y el flaquito de la Secretaría de Hacienda Luis de Videgaray, no atinan a pegarle a la diosa de la buena fortuna, y sus pronósticos (no para la asistencia pública) a pesar de lo que digan, van siempre a la baja y difícilmente podrán garantizar el bienestar y la prosperidad al pueblo mexicano, lo que les importa un bledo ya que ellos sí, todos los días comen con manteca y mes con mes cobran su jugoso salario.

Impera en nuestro cotidiano quehacer, la impunidad, la corrupción, la demagogia y la verborrea e imprudencia de nuestros legisladores que no dejan de ser cómplices de un poder ejecutivo indefenso y expuesto a economías externas ávidas de poder que ponen en riesgo la soberanía nacional. La inversión social (educación, alimentación, salud, vivienda, medio ambiente, calidad de vida, etc.) sigue, como siempre, muy escasa en porcentajes, menos de la mitad del promedio del gasto que se registra en los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) cuya misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo.

En Salud (el sector de la Dra. Mercedes Juan), México alcanza solamente el 3 por ciento del PIB, cuando debía ser 6 por ciento, pero cuidado, si es usted derechohabiente del IMSS o del ISSSTE o de cualquier institución pública del sector, tendrá que esperar tres horas, tres días y hasta tres meses o años para que lo atiendan, ya sea en su salud o en sus derechos, los cuales son totalmente pisoteados por un equipo de burócratas de ventanilla los cuales abundan en casi todas las dependencias de servicio público.

En educación, investigación, medio ambiente, alimentos, calidad de vida y vivienda ni hablar ya que la pobreza, el hambre, el deterioro ambiental (flora, fauna, suelo, etc.), la falta de una morada digna, la carencia de planeación de un sistema de ciudades y el desempleo, son factores determinantes para el futuro electoral, éste último, en tiempos cercanos a las elecciones, se acercará a los 4 millones de pobres y se sumarán adicionalmente una cantidad igual o mayor de jodidos que no tienen ni tendrán acceso a la seguridad social, a un trabajo digno y a las famosas oportunidades y comedores comunitarios que Rosario Robles oferta demagógicamente.

La seguridad social y los ingresos (salarios) seguirán siendo mínimos y continuarán a la baja con respecto a la inflación, el pueblo en general sufrirá en un plazo muy corto sus consecuencias. Para el chile, la tortilla, él frijol y la famosa canasta básica, no alcanzará el índice de inflación y su proporción, respecto del capital caerá un tanto más abajo de 29 por ciento del total, situación que no afecta a los petroleros y electricistas ya que nuestros legisladores pretenden que los mexicanos dejemos de usar dinero público para obras y servicios de interés colectivo, y lo destinemos a garantizar el pago de sus pensiones, prestaciones laborales, jubilaciones y en rubros de descomunal privilegio de dos paraestatales (PEMEX y CFE) caracterizadas por tener una casta dorada, entre la miseria y el atraso colectivos.

No sólo no se ha tocado a la élite corrupta de ese sindicalismo, del que Carlos Romero Deschamps es un estrafalario ejemplo de impunidad y despilfarro, sino que ahora se pretende que sus cuentas laborales de privilegio sean cubiertas por los causantes cautivos que siempre acaban apechugando la creciente deuda pública.

En otro escenario de la pesadilla, los previsibles efectos de las recientes reformas legislativas (laboral, fiscal, energética, telecomunicaciones y educativa) causarán mayores desbalances en las oportunidades populares agrandando las desigualdades entre los poderosos y los más jodidos o marginados como quiera usted llamarlos, que caerán en un verdadero laberinto del cual será difícil encontrar su salida.

La cobertura que desde la misma Presidencia de la República se da a las televisoras monopólicas para que conserven, y aun agranden sus privilegios es parte medular de la estrategia del oficialismo. Sin estas muletas, sillas de ruedas y bastones, sus notorias discapacidades y su fortaleza para sostenerse por sí mismos, les impedirían conservar el equilibrio de las fuerzas partidistas y desde luego el poder que ostentan y les llena de orgullo y satisfacción.

La reforma energética, la de telecomunicaciones y sus leyes secundarias, una vez que se logren aprobar por el Congreso, favorecerán el reparto de la renta petrolera, de la energía eléctrica y de las telecomunicaciones entre el empresariado de calado (los más ricos) y algo adicional se les untará a los traficantes de influencias y ratas de dos patas, como los señala Paquita la del Barrio en su canción y que son fauna nociva y de rapiña para el desarrollo del País.

La imagen del Ejecutivo y del legislativo, (del judicial mejor no hablamos porque en el México al revés, la colusión de intereses económicos y políticos para beneficiar a unos cuantos no son motivos para activar los mecanismos de justicia), junto con sus logros reformistas, no es bien vista y no estimula las simpatías populares, como se pretende de manera desesperada. Por el contrario, son motivo de alarma entre los estrategas electorales, muy a pesar de las notorias debilidades de la entregada causa de la oposición que se verá aún más debilitada por tres nuevas corrientes políticas recién aprobadas por el INE, que no atan ni desatan, pero si traen sus acarreados para fingir la democracia.

Para despertar de esta pesadilla, escuche la voz de un ser imaginario (un campesino, un obrero, una ama de casa, un empresario, un estudiante) me dijo, que despierten los cabrones y yo le pregunté, a quienes se refiere usted, me miro con ojos incrédulos y me dijo seriamente, pues a nuestros pinches gobernantes, a quien más señor. Respire profundamente y me pude dar cuenta que por el bien de México, todo fue un simple sueño.

 


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