Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

EL VOLADO POR LA PAZ O LA VIOLENCIA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 30-06-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

La moneda está en el aire, y la pregunta es: ¿realmente el Gobierno de la Republica, está persiguiendo la paz, tranquilidad y el bienestar del pueblo michoacano?

En la comunidad de La Mira, poblado cercano a Playa Azul, en el estado de Michoacán, los pobladores llevaban rato pidiendo que José Manuel Mireles se apersonara, porque era el único líder en quien confiaban para instalar su consejo ciudadano y su autodefensa local. Mireles llegó puntual a la cita y de inmediato declaró ante sus simpatizantes su intención de avanzar al puerto de Lázaro Cárdenas y a Morelia, ya que Michoacán sigue en llamas y el gobierno no ha cumplido la promesa de brindar seguridad a los ciudadanos.

Poco les duró el gusto ya que un día después de que llegaran al poblado citado, Mireles y 69 de sus hermanos de armas fueron detenidos por fuerzas federales y estatales, acusándoseles de portar armas prohibidas, aunque quizá sea justo decir que su principal delito es haber desafiado al gobierno.

El comisionado federal Alfredo Castillo Cervantes había anticipado el operativo y había dejado claro que la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, invocada para la ocasión, vale para unos y no para otros: Las personas que no pasen a través de las instituciones y que quieran seguir armadas, van a ser detenidas. En la entrevista radiofónica que concedió el comisionado Castillo reiteró: El señalamiento ha sido muy claro y muy concreto: las personas que estén armadas y que no hayan pasado por el proceso de fuerza rural van a ser detenidas.

Hasta el momento, la mayor parte de los municipios con presencia de autodefensas sigue esperando que los colaboradores del comisionado se den tiempo de hacerlos pasar por el proceso de fuerza rural. Pero ese proceso, a diferencia de la expedita aprehensión del alzado Mireles, camina muy lentamente como las tortugas.

En la entidad se afirma que al no tener un gobierno local firme (Vallejo, Reyna, Salvador Jara), Castillo Cervantes ha convertido a Michoacán en un laboratorio, para ver hasta dónde resiste la ciudadanía, sus acciones caprichosas, que lejos de resolver el problema de inseguridad lo han complicado, porque encerró a los buenos y a los malos les dejó libres para volver a cometer abusos y atropellos. “El comisionado es quien decide cuándo se aplica la ley y cuándo no” y es el que ha manipulado desde un inicio este movimiento, y en momentos está con unos y luego les da la espalda si no hacen lo que él les pide. En síntesis, Castillo es incompetente para dar paz a los michoacanos y sus burdas maniobras sólo ponen en evidencia el miedo del Gobierno Federal a un pueblo hastiado de la narco violencia y el olvido de sus gobernantes.

Las consecuencias de esta magra detención y de la ingobernalidad no se hicieron esperar: Simpatizantes de los grupos de autodefensa de Lázaro Cárdenas y Coahuayana, así como comuneros del municipio de Aquila, bloquearon la carretera costera en diferentes puntos para protestar por el arresto y exigir la liberación de Mireles Valverde y 69 compañeros.

Asimismo, se manifestaron guardias comunitarias de Los Reyes y de la región de Zamora, quienes recorrieron esta región e incluso entraron por unos minutos a la autopista México-Guadalajara, a la altura de la desviación de Zamora, según medios regionales. Hubo manifestaciones de apoyo en Chinicuila, Buenavista, Los Reyes, Lázaro Cárdenas, Morelia, Sahuayo, Jiquilpan, entre otros municipios.

En tanto, elementos de las fuerzas federales intensificaron los patrullajes por la autopista Pátzcuaro-Lázaro Cárdenas, particularmente el tramo de Uruapan a la ciudad del puerto y directivos de la Central Camionera de Morelia informaron que se suspendieron las corridas al puerto y la zona costera; en Tepaltepec, los habitantes de esta cabecera municipal fueron amenazados por las fuerzas federales para que no salieran a la calle a manifestar su apoyo a Mireles.

La noche de Apatzingán cerró con dos grupos de autodefensas mirándose unos a otros, todos armados hasta los dientes. La indignación de los comunitarios corre en las redes sociales y en llamadas telefónicas, y no sólo tiene que ver con Mireles. El telón de lo absurdo cayó, con el testimonio de vecinos de La Mira, quienes aseguraron haber saludado a Hipólito Mora, fundador de las autodefensas, preso unos meses y liberado por falta de pruebas, en las cercanías del lugar donde fue detenido Mireles.

Castillo está propiciando una verdadera guerra civil, dice, desde su autoexilio en Estados Unidos, el ex alcalde de Tepalcatepec Guillermo Valencia. Indica que en Michoacán la justicia es selectiva. La cárcel es el fin de todo aquel que piensa distinto del comisionado Castillo. La gente buena es detenida y los malos andan armados en las calles.

Ciertamente, en Michoacán, la moneda está en el aire y ya llegó a su límite el cinismo con el cual el gobierno en sus tres niveles trata de controlar la situación generada por la impunidad y la corrupción.

Con la detención de Mireles y sus Autodefensas, se ataca también la poca dignidad que se ha manifestado contra el flagelo de inseguridad, sus causas y efectos, pero también sus raíces, mismas que se encuentran en las propias estructuras de gobierno, TODO EL PUEBLO SE HA DADO CUENTA, no se puede tapar una verdad que es ya de todos conocida, por eso es interesante este momento y más allá de eso la posible respuesta popular ante la injusta detención de las Autodefensas Michoacanas.

Recuerde Sr. Castillo, hoy "el horno no está para bollos" y solo falta que al pueblo se le dé pretexto y armas para una rebelión que echaría por tierra los planes de sus jefes Peña Nieto y Osorio Chong.

 


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