Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

PASIÓN FUTBOLERA

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 16-06-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

  

Ciertamente, el fútbol ocupa durante estos días prácticamente todos los medios de comunicación, en todos los lugares el tema versa sobre la contienda futbolera en Brasil. La aventura para los mexicanos se inició con Peña Nieto y su estado mayor al armar un show como el que se escenificó en Palacio Nacional durante el abanderamiento de la selección nacional de Fútbol (TRI), la aventura continua con triunfos ante Israel y Ecuador y derrotas ante Bosnia Herzegovina y Portugal en partidos amistosos. Muchos aficionados y otros que no lo son tanto, dudan que esa puesta en escena alejada del espíritu republicano ayude a unos jugadores que ya sienten la responsabilidad de salvar a la nación por un encargo presidencial que no se corresponde con la realidad. Las televisoras y nuestros gobernantes se pasaron de tueste y, de paso, trasladaron en esa desafortunada ceremonia palaciega, toda la responsabilidad a unas personas encabezadas por Miguel Herrera “El Piojo”, que se dedican nada más a patear una pelota de gajos. 

En esa ocasión, lo que debió ser un puro y rápido trámite se convirtió de la noche a la mañana en una ceremonia de Estado y en un disparate. La delegación mexicana no merecía ese show. No era necesario. Irritaba ver el escenario, digno de grandes y trascendentales anuncios relacionados con el titubeante devenir del país. Con todo y ese disparate sería bueno que al Tri le sonriera la fortuna como hasta hoy, en la atribulada Brasil, País tan fantástico como convulsionado socialmente, fascinante y desacomplejado, hermosamente multirracial, extrovertido y a la vez combativo. 

Para muchos, la mirada mundial está en Brasil, donde arrancó la fiesta máxima del balompié. Sin embargo, en vísperas de la Copa del Mundo, el clima social ha sido poco agradable, se hizo tenso en Brasilia y otras capitales del país. Violentos enfrentamientos y escenas de destrucción se registraron en Copacabana, en el marco de las protestas, la impresión era que cualquier chispa podía hacer explotar todo. 

No hay duda, el camino ha sido cuesta arriba: la organización del evento ha estado acompañada de manifestaciones masivas y protestas callejeras de rechazo en un país considerado por muchos “la capital mundial del fútbol” que sin duda alguna enfrenta un reto descomunal. 

El Gobierno Federal Brasileño no descarta nuevas manifestaciones en el contexto del Campeonato Mundial. Para contraponerse a la opinión negativa en aumento –las encuestas indicaron una tendencia decreciente en cuanto a la aceptación del evento-, la presidenta Dilma Roussef ordenó una gran ofensiva publicitaria que incorporó a distintos sectores gubernativos y también agencias de publicidad. 

Gilberto Carvalho, ministro de la Secretaría General de la Presidencia, recibió el mandato de dialogar con los movimientos sociales, sindicatos y organizaciones no gubernamentales (ONG). Para ello, desde abril realizó visitas a las 12 ciudades sedes del Mundial, participando en espacios denominados “Diálogos Gobierno-Sociedad Civil: Copa 2014” admite errores de gestión y comunicación. Carvalho admitió que el Gobierno cometió fallas en la comunicación y que “hubo problemas de licitaciones e incluso de incompetencia gerencial”, para explicar los atrasos de las obras de infraestructura. Sin embargo, subrayó, Brasil “va a ganar mucho con la Copa”.  

País tan injusto socialmente como México, sólo se diferencia de nosotros porque su tejido social es más valiente y sensible. Tanto que por ello los dos recientes gobernantes llegaron a la jefatura del Estado desde la izquierda: Lula y Rousseff. En México, todavía, eso es una quimera. Los controles mediáticos, políticos y económicos imperantes en nuestro país son superiores a los brasileños. 

Por todo ello, nos asombra que un país tan futbolero como Brasil esté viviendo una situación que amenaza con desbordar al gobierno y, por supuesto, a la insensible Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), la única dueña del balón y de la cancha que sin importarle absolutamente nada, se da el lujo de violar todas las reglas, mandatos y constituciones para incrementar los activos de sus arcas millonarias.  

El ex futbolista Ronaldo, miembro del comité organizador, declaró que todo es un desastre. Antes, otro genio de la pelotita llamado Romario, hoy diputado de izquierda, se cansó de criticar el derroche y la corrupción que el gobierno a cargo de Dilma Rousseff está haciendo so pretexto del Mundial. 

No todos los brasileños están movilizando su descontento. Son minoría. Pero esa minoría puede descabezar y destartalar la cita futbolera. Bien lo sabemos en México (1968). Las minorías siempre son relativas, pero meten no poco ruido y son capaces de generar muchas broncas. Mejor la palabra que la macana, Las manifestaciones pacíficas podrán darse y serán parte de lo que Carvalho denomina el colorido democrático del Mundial.

Lo cierto para nosotros, es que sin importar quien gane tan codiciada copa, la presidenta Dilma Rousseff, ex guerrillera y torturada por los militares golpistas, se juega en la cita mundial del fútbol su futuro político.

 

 


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