Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

CUANDO LA SOSPECHA SE IMPONE

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 18-03-14)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

Datos obtenidos mediante solicitudes de información pública revelan que durante las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto las investigaciones del homicidio de Luís Donaldo Colosio se encuentran congeladas.

Alteración de la escena del crimen, omisiones y contradicciones de los tres primeros fiscales; impericias, falta de mando que derivó en desorganización de los primeros investigadores y, por si fuera poco, la participación de mentirosos profesionales fueron algunos de los factores que influyeron en las indagatorias del homicidio de Luís Donaldo Colosio Murrieta, en las que se dejó que la sospecha se impusiera.

Luís Raúl González Pérez último fiscal del caso Colosio y actual abogado general de la UNAM, acepta que a 20 años de la tragedia de Lomas Taurinas, en Tijuana B. C. y a 14 de que concluyó su tarea como fiscal especial del caso, aún existe escepticismo social acerca del resultado de la investigación: el asesino fue Mario Aburto Martínez y lo hizo en solitario.

Pero “no encontramos una sola conexión (de autoría intelectual) con algún actor político o miembros del crimen organizado, y afirma que dejó el expediente en reserva para que cuando alguien encontrara un indicio o algo, lo abriera.

Puedo mirar de frente a la sociedad. Fui el único que investigó el entorno político en el crimen. Hice mi mejor esfuerzo, trabajé intensamente; resguardé las evidencias por si acaso se requerían para futuras investigaciones, generé incluso una cámara de nitrógeno especialmente diseñada para preservar la chamarra que Luís Donaldo Colosio utilizó el día del atentado y que sirvió para establecer científicamente que Mario Aburto Martínez fue el único tirador en contra del abanderado del Revolucionario Institucional.

Desde febrero de este año la PGR, a cargo de Jesús Murillo Karam, no ha respondido oficialmente dónde se encuentran la prenda y dicha cámara. Funcionarios de la dependencia revelaron que desde hace más de tres años la chamarra fue enviada a una bodega, bajo la responsabilidad de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales, pero nadie pudo informar en qué estado se encuentra.

Según afirma González Pérez, el principal reto al que se enfrentó durante la investigación fue mostrar y probar la seriedad con la que se puede hacer un trabajo ante una sociedad escéptica de las instituciones, ante la incertidumbre, la magnitud, y la búsqueda de certezas, de credibilidad y resultados, trabajar en un caso donde la sociedad incrementó sus dudas y sospechas por las contradicciones en las indagatorias de tres fiscales (Miguel Montes García, Olga Islas y Pablo Chapa Bezanilla).

Dice González Pérez “Tomé el caso en agosto de 1996, cerca de dos años y medio después de ocurrido el homicidio. “Me fue mejor que a mis antecesores. Gente seria, Miguel Montes y Olga Islas. Pablo Chapa... conocen lo que pasó con él (desechó las investigaciones anteriores y aseguró que la escena del crimen fue ‘arreglada’; consideró la existencia de un segundo tirador y acusó a Othón Cortés de ello). Para mí hubiera sido muy sencillo decir lo que otro obtuvo, pero jurídicamente yo seguí investigando para ver si encontraba al autor intelectual, instigador, cómplice. Eran mis líneas de investigación y fueron agotadas en todo lo material y humanamente posibles. No los encontré.

“Yo declaré a Chapa Bezanilla dos veces: una estando preso y la otra en libertad. Entre las preguntas que le hice fue dónde estaban las pruebas que dijo haber tenido (para construir sus hipótesis). Contestó: ‘no las tengo, eran versiones de periódicos’.

En muchos casos sigue el escepticismo en cuanto a si existió participación del ex presidente Carlos Salinas y tal vez de otros actores en el homicidio...Fui el primero y único en abordar el tema político, y para ello declaramos a varios ex presidentes: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Luís Echeverría; dos secretarios de Gobernación, Patrocinio González y Jorge Carpizo; a gobernadores, y otros actores políticos.

“En mi informe di cuenta clara del entorno político que enfrentó la campaña de Colosio, ante circunstancias que sucedieron en el país, como fue el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en enero de 1994.“Pero de toda la investigación y de ese entorno, no se desprende ninguna conectividad de actores ajenos al sujeto que hoy enfrenta una condena en un penal de máxima seguridad.

“Fuimos exhaustivos al abordar la historia del sujeto que privó de la vida con dos disparos a Colosio, se hicieron todas las indagatorias necesarias y fue gracias a los lunares del rostro como se llega a la conclusión de que el sujeto que fue detenido en Lomas Taurinas y disparó contra Colosio, es el mismo que hoy purga una pena de 45 años por homicidio.

En lo que concierne al estado que guarda la indagatoria desde hace 13 años la Procuraduría General de la República (PGR) no realiza ninguna diligencia, y el expediente sigue en la reserva por lo que, desde, el 21 de noviembre de 2000 se encuentra en archivo provisional, en espera de que surjan nuevos elementos de prueba fehacientes que, en su caso y previo análisis del Ministerio Público de la Federación, permitan su reapertura, respondió el pasado 3 de marzo la PGR a la solicitud de información que hizo La Jornada.

Respecto de Aburto Martínez, la Dirección General de Ejecuciones de Sanciones señaló que “no es posible determinar a priori una fecha para la concesión de algún beneficio de libertad anticipada, y se tiene considerado como fecha de cumplimiento el 23 de marzo de 2039” el sentenciado fue detenido por la comisión de los siguientes delitos: homicidio calificado con premeditación y alevosía, y el diverso de portación de arma de fuego sin licencia. Sin que se le haya otorgado beneficio alguno por esta u otra autoridad durante su reclusión”.

La información de la cárcel en la que se encuentra Mario Aburto se encuentra clasificada como reservada, el sentenciado ingresó el 25 de marzo de 1994 al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso No.1) en el municipio de Almoloya de Juárez, estado de México, y permaneció allí hasta el 12 de octubre de 2004, cuando fue trasladado al Cefereso No. 2, Occidente (conocido como Puente Grande), en Jalisco. Sin embargo, funcionarios que participan en el Gabinete de Seguridad Nacional informaron que Aburto Martínez se encuentra preso en el Cefereso No.6, en Huimanguillo, Tabasco.

Hoy no sabemos dónde se encuentra Aburto o si acaso está con vida, lo cierto es que en las redes sociales se comenta que nada, nada ocurrirá mientras el asesino intelectual siga manipulando totalmente el destino de México. ¿Usted qué opina al respecto?

 

 


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