Linea Directa


LOS COMUNICADORES FELICES, NUEVOS TIEMPOS DEL CHAYO
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 14-05-01)

La crisis de credibilidad del régimen en el poder alcanza peligrosos límites, pero al parecer es producto de un irresponsable manejo de las promesas. Al principio de la presente gestión se anunció con bombo y platillo que los "subsidios a medios y periodistas sería cosa del pasado"; que nunca más se repartirían dádivas, cochupos o "chayos" a los dueños de medios masivos, a columnistas y reporteros, se afirmò que esa enfermiza relación debería terminar.

Sin embargo, desde hace alrededor de dos meses las cariacontecidas caras de los trabajadores de la prensa comenzaron a cambiar y a reflejar destellos de inusual satisfacción. Las principales cabezas en primera plana de algunos medios impresos comenzaron a reflejar incondicional apoyo a ciertas políticas del Ejecutivo y se vieron actitudes de solidaridad con los funcionarios del poder federal. Disminuyó la angustia que reflejaba en su rostro la vocera presidencial y se apreció un sospechoso cambio de actitud de gran parte de los compañeros de la comunicación; esto sólo podía deberse a que, con una gran discreción, la Dirección General de Comunicación Social de la Presidencia había relajado sus pretensiones de mantener el ayuno de recursos con que favorecían a quienes se apegaban a la línea dictada por el poder central y sus expectativas.

Finalmente los estrategas en comunicación del régimen reconocieron que, sin el adecuado manejo de los medios para prefabricar los adecuados consensos en la opinión pública la pérdida de popularidad del presidente podía alcanzar niveles irreversibles; doblaron las manos y, finalmente, aceptaron que sin recursos para aceitar el engranaje de la comunicación sería como pretender tapar el sol con un dedo.

En tan delicada como importante acciòn fue necesario el concurso de un operador de primera categoría y quièn mejor que el senador Emilio Gamboa Patrón. El mismo que le manejò la imagen en los medios a Francisco Labastida Ochoa. Nadie mejor que èl para demostrar el control que sobre la vieja como corrupta maquinaria de la comunicaciòn ejercen los hombres del poder. El operador comenzò por convencer a su compadre, el director general de los Universales y luego, con el auxilio de los señores Vargas de Multivisiòn la cosa fue mucho màs sencilla. Hoy la disidencia informativa casi no existe, pero las caras felices de los reporteros y columnistas y alguno que otro director, muestran a las claras còmo han cambiado las cosas.


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg48@hotmail.com