Linea Directa


QUÉ HAY DETRÁS DEL REPUDIO A FOX
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 07-05-01)

Primero las causas, creemos que son: la insensibilidad, la carencia de oficio político, soberbia disimulada o falsa modestia, autoritarismo disfrazado, complejo de iluminado y religiosidad comoditicia, por mencionar sólo las más evidentes.

Fox no tiene muchos puntos coincidentes con el arquetipo del mexicano, y no se trata de acudir a una verdad de perogrullo, aquella de que para comprender a los pobres hay que haber sentido hambre alguna vez en la vida. Sin embargo, nadie podría imaginar a Vicente Fox, calzando guaraches, sandalias o alpargatas o verlo caminar descalzo; es un hombre hecho para gastar las botas.

Ahora que las cosas van más allá. Detrás del rechazo a Fox se encuentra un repudio más profundo: el desdén a su concepción del mundo, a su forma de ver las cosas y a sus congéneres, a sus paisanos, coterráneos, y conciudadanos. A los niños y a las niñas, a quienes llama chiquillos y chiquillas, a su particular apreciación y miedo a la mujer y su rechazo al lugar que ésta puede llegar a ocupar en la estructura social. Para Fox su madre, sus hijas y su vocera, forman un mundo aparte, que no se mezcla con el resto de las adorables féminas del planeta. En ese aspecto Fox es un hombre semicastrado e incompleto, pero que sublima positivamente sus deficiencias con una gran capacidad de trabajo, donde derrocha energía y canaliza su creatividad. Él sabe que es un empresario, no un político, sus lealtades están para con su clase social y, sobre todo, con los poderosos en quienes se apoya y en quienes se inspira. Es la empresa una forma de organización que conoce y sobrepondera. El interés es su premisa y su emoción. Los pobres no lo llevaron al poder. En sus poderosos amigos encontró todo lo que necesitaba para llegar a donde está y es a un grupo de selectas como ultra poderosas transnacionales, con quien tiene el compromiso.

Fox prefiere honrar más a un estandarte que a una bandera, respetar más a una sotana que a un uniforme, defender y reconocer más a su familia y al grupo en que se formó, que a una difusa, y actualmente en extinción, idea de nación. Por eso el repudio de muchos mexicanos y hasta de algunos de sus congéneres y pares de los negocios y el dinero.

Fox prefiere negociar con el jefe del imperio, a hacerlo con la oposición política de su país, creyendo que ellos sí le sacarán de problemas. En los últimos meses ha visto más a George W. Bush que al jefe del D.F. López Obrador, porque sabe que si continúa el repudio de los mexicanos, el recibirá el apoyo del imperio, mediante la ampliación de la deuda externa, para poder sacar adelante su proyecto económico y mantenerse en el poder, aunque no acepta la referencia histórica para aquilatar los costos.

Fox logró en solamente cinco meses de gobierno dividir a las instituciones mexicanas, desde el Ejército, hasta la Iglesia. Ahora ya no puede dormir a pierna suelta. El Estado Mayor Presidencial se le hace pequeño para poder garantizar su seguridad y cada día desconfía más de los servicios de inteligencia del Estado. Las lealtades de éstos no están con Fox; no hay mística, ni magia al proteger a un empresario. Un empresario que si termina vivo su mandato, será el hombre más solitario de Los Pinos. Solo su familia lo aceptará y respetará. El resto de los mexicanos, ni hablar.


volver al homepage
HOMEPAGE


LINEA DIRECTA GERARDOREYES.COM DERECHOS RESERVADOS.   regg@hotmail.com