Linea Directa


UNA VOZ DE ALTURA

 

 

REFINERIAS, UN SUEÑO GUAJIRO

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 11-11-13)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

 

El diagnóstico de la refinación de hidrocarburos en nuestro país, señala que todas las refinerías existentes (Salamanca, Salina Cruz, Minatitlán, Cadereyta, Tula y Ciudad Madero) son viejas y obsoletas, por tal razón, hace más de cinco años, el 30 de julio de 2008 para ser precisos, Pemex presentó al Congreso de la Unión el Estudio de viabilidad para construir una nueva refinería en México. Para ello, se montó un “Reality Show” con diez gobernadores interesados en llevar agua a su molino y se evaluaron combinaciones de proyectos buscando elevar, aún más, la rentabilidad de ese proyecto, analizándose el portafolio completo de proyectos de refinación de manera integral, a fin de garantizar que el suministro futuro de la demanda fuera eficiente para el Sistema Nacional de Refinación (SNR) y pudiera mejorar la situación financiera de Pemex Refinación. El portafolio que proponía construir nueva capacidad en Tula con aprovechamiento de residuales (P-1) y la reconfiguración de Salamanca resultó el más rentable. Las ventajas en aquel entonces eran: 

De acuerdo con la viabilidad del proyecto, la nueva refinería tendría una capacidad de proceso de petróleo crudo tipo Maya de 300 mil barriles diarios, con un valor estimado en alrededor de nueve mil millones de dólares, y entraría en operación en 2015, incidiendo de manera importante en el balance oferta-demanda de gasolinas, al reducir las importaciones en aproximadamente 142 millones de barriles diarios (mbd) de gasolinas y 2 mbd de diesel; asimismo, se obtendrían 12 mbd de turbosina. Todos los productos destilados serían de ultra bajo azufre. Hoy, como es sabido, México tiene que importar el 41.2 por ciento de la demanda interna de gasolinas (en 2012 erogó más de 4 mil 600 millones de dólares). Nuestro gasto diario equivale a 765 mil barriles y la producción propia de gasolinas en las refinerías nacionales alcanza los 450 mil barriles, o sea el 58.8 por ciento.  

Con la entrada en operación de la reconfiguración de la refinería de Minatitlán, el balance de diésel, prácticamente se encontraría en equilibro hacia el año 2010. No obstante, el estudio tenía previsto un incremento importante en la demanda por este producto, por lo que la entrada en operación del nuevo tren contribuiría a cubrir los faltantes en los siguientes años, obteniéndose de esta manera un impacto positivo en la producción de combustibles de alto valor de mercado, reduciéndose la balanza negativa de divisas de petrolíferos, en aproximadamente 6 mil millones de dólares hacia 2016.  

En materia laboral, la ejecución del proyecto permitiría generar entre 41 mil 400 y 48 mil 300 empleos, entre directos e indirectos, durante las fases de ingeniería y construcción, y de mil a mil 400 de manera permanente. 

A más de cuatro años de que se eligiera a Tula, Hidalgo, como el sitio idóneo para la construcción de una nueva refinería, los avances se resumen a la limpieza del predio, construcción de la barda perimetral y reubicación de las torres de transmisión de energía eléctrica y continúan sin interrupción los trabajos para desarrollar la ingeniería conceptual del proyecto. Atrás quedaron el estudio técnico-económico y una evaluación detallada de todas las propuestas para determinar su localización. Pero además, ha quedado en el aire la deuda contraída por el estado de Hidalgo (gobernado entonces por Miguel Ángel Osorio Chong) con la banca comercial, por alrededor de mil 700 millones de pesos para la compra de 700 hectáreas para instalar aquella refinería, cuya construcción ahora ha sido condicionada a la aprobación de la reforma energética como lo declaró el secretario de energía Pedro Joaquín Coldwell y lo más vergonzoso lo expresado por el director general de Pemex Emilio Lozoya Austin, al afirmar que es cuestionable hoy en día invertir en refinación de petróleo crudo, por su baja rentabilidad que es producto de la sobrecapacidad instalada en el mundo.  

Ambos servidores públicos, amplían sus barbaridades oratorias al explicarnos que nosotros en México tenemos unos cuantos pozos petroleros y USA cientos de pozos, y que con participación de la iniciativa privada podremos tener o incrementar la cantidad de pozos petroleros y con esto mayor producción de petróleo. Lo que no explican es que este incremento en la producción se entregara a USA por unos cuantos pesos, y después estos la refinaran, y nos venderán la gasolina y todos los derivados del petróleo más caro. 

De esta manera, de un plumazo quedó descartada la propuesta técnica original aprobada por el Congreso, en la que se demostraba que México podría obtener una ganancia anual de 3 mil millones de dólares con dos trenes de refinación, además de estimular intensamente el empleo, la recaudación fiscal y la economía interna. Ahora este proyecto que debía de entrar en operación en 2015, se suma a la serie de proyectos fallidos de Pemex.

Los expertos dicen que el sueño guajiro no se hubiera presentado si PEMEX en el 2007, con una renta petrolera de 509 mil millones de pesos hubiera pagado al fisco solamente el 50 por ciento, la paraestatal habría dispuesto el año pasado de más de 250 mil millones para todos sus proyectos rezagados de expansión natural, incluidas las prospecciones para recuperar el índice de reservas probadas, para la restauración de los viejos oleoductos y habría podido ampliar su capacidad de refinación. Finalmente, en un México democrático, cual es la necedad de no escuchar otras voces y razones que aconsejan: 

No modificar la constitución, no entregar la refinación de hidrocarburos, correr riesgos de competitividad e inversiones y crear refinerías propias que permitan un crecimiento sostenido y aprovechar y abaratar en nuestro país todos los derivados del petróleo, gasolina, diesel, plásticos, gas lp, etc. Además, según palabras del Presidente Enrique Peña Nieto debemos agradecer la generosidad que ha tenido la naturaleza y aprovechar de manera exitosa, suficiente, su riqueza energética, nosotros sólo agregaríamos al respecto, que recordemos que en México existe, tecnología para producir energía eléctrica a partir de paneles solares o la energía eólica, energías limpias y renovables que la naturaleza nos ofrece. 

También vale la pena recordar que la mayoría de los legisladores federales de la actual legislatura en funciones, diputados y senadores, recibieron el mandato popular, con plataformas y ofrecimientos electorales que propugnaban por la preservación y el mejoramiento del patrimonio energético nacional y la no interferencia extranjera. Por ello, exigimos que respeten o eliminen, de una vez por todas, el paradigma, mito o leyenda de que el petróleo es de los mexicanos.

 

 


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