Linea Directa


EXPERIMENTOS PELIGROSOS
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 24-04-01)

¡Bravo, don Vicente! Llegó usted apenas a tiempo. Justo cuando las juventudes mexicanas, víctimas de la desorientación y al borde del olvido, no encontraban un ejemplo a seguir, un modelo a imitar y a alguien a quien admirar, usted, como un astro de la luminosidad de Cirio en una noche sin luna, se presentó para llenar ese inmenso vacío.

El primer tlatoani con botas en la historia (si desconoce el significado del término, evite preguntárselo a doña Sara Guadalupe, allá tampoco saben mucho de cultura y menos de la indígena) llegó pisando fuerte, con hebilla grande, bigote largo y con hablar golpeado. Hoy quisiera rendir público homenaje al hombre que prometió sacar a los priístas de Los Pinos y lo logró, sin necesidad de apoyarse en un partido; porque para eso existen los amigos.

Los retrasados mexicanos que al principio pensamos que, como presidente, usted sería un magnífico empresario, nos equivocamos de medio a medio. Cuando lo vimos inmensamente feliz a bordo de una calesa, como parte de los merecidos honores que le prodigaron, durante su visita a Canadá, pensamos: he ahí un verdadero estadista feliz. Qué orgullo tener a nuestro grandote codeándose con los más picudos líderes del Continente Americano. Y ¡zas! que le da usted al clavo cuando se sacó de la manga (?) aquella rápida respuesta, digna del vaquero más veloz del oeste mexicano, a una inesperada como ¿sorpresiva? propuesta del presidente George Bush, usted avaló con su firma un "pacto de coordinación energética" con Canadá y EE.UU. Usted Mr. Fox de un plumazo se unió al grito de: ¡América para los americanos! pero para los americanos de América del Norte. De esta manera pintó su raya con Cuba y con el resto la de desarrapada Latinoamérica.

Un ¡bravo! y tres ¡hurras! a Mr. Fox, el "estadista".

Sin embargo, acá en México las cosas son un tanto difíciles. La envalentonada ultraderecha, sabiéndose la favorita del poder central, desde hace tiempo se dedica a hacer experimentos muy peligrosos, y Mr. Barrio sabe de qué estamos hablando. Solo por poner un ejemplo preguntaremos: ¿acaso don Francisco Barrio no sabe qué organización está detrás de los cientos de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez? ¿Quién se ha creído el cuento de que las ejecuciones se deben a un asesino en serie? ¿Por cuánto tiempo más podrá el poder central continuar ocultando los orígenes y las motivaciones, de un proyecto genocida que posee conexiones transnacionales? ¿Acaso piensan desestimar, de nueva cuenta otro reporte del FBI? ¿Cuál es el nombre del juego, Mr. Fox?


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