Linea Directa


UNA NUEVA VOZ

 

 

MONEDAS COMUNES

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 13-05-13)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

    

Más que la estabilidad del peso frente al dólar y la emisión de nuevos billetes de cincuenta pesos, - que parecen ser los más fáciles para su falsificación- lo que más preocupa a millones de mexicanos, es que la violencia, la corrupción, la impunidad, el desempleo, la pobreza y el hambre, como productos de exportación sean conocidas en todo el mundo como orgullosamente mexicanas, igual que el tequila, la cerveza y el nopal.

Recientemente, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, lleno de orgullo y satisfacción (como si fuera corredor de la bolsa de valores) y comparando engañosamente con cifras, los éxitos y fracasos de las administraciones presidenciales, informó que de diciembre de 2012 a marzo de 2013 hubo cuatro mil 249 asesinatos dolosos (35 asesinatos por día), presuntamente relacionados con el crimen organizado; es decir, 918 casos menos que durante el gobierno panista de Calderón. En cuanto al secuestro, indicó que en el mismo período sumaron 551 los casos, lo que implica una disminución del 25 % respecto al cuatrimestre anterior, lamentando que en el mismo lapso de tiempo, fueran asesinados 184 servidores públicos, vinculados con las tareas de seguridad.

Para tranquilidad nuestra, resaltó que se tienen perfectamente ubicados a 121 delincuentes que “son objetivos prioritarios y piezas relevantes en las estructuras criminales que operan en cada región”, de éstos, han sido detenidos o abatidos 44. Lo intranquilo es que si Pitágoras no miente, por allí andan sueltos 77 “objetivos prioritarios” que representan el 64% de los delincuentes ubicados por el Sistema Nacional de Seguridad. Osorio Chong, presume con entusiasmo que los resultados alcanzados son producto del trabajo en equipo y de la estrategia que puso en marcha el gobierno federal que conduce Peña Nieto en cinco regiones del país, aunque aseguró que “es muy temprano para asumir actitudes triunfalistas”.

Contradiciendo lo dicho por el titular de Gobernación, Javier Hernández Valencia, representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, advirtió que la reducción de homicidios en México no es producto de la nueva estrategia de seguridad del gobierno, sino de los acomodos y acuerdos de los grupos criminales y destacó que las políticas que integran la estrategia del gobierno de Peña Nieto ‘‘aún no están maduras’’.

Su explicación se tornó muy seria cuando afirmó que ‘‘en algunas regiones, la consolidación de un grupo del crimen organizado, es decir, su hegemonía ante otros grupos que se disputan la plaza, lleva al cese de la conflictividad, y eso explica también la reducción de muertes violentas’’,añade que la reducción del 17 por ciento de los homicidios (en el primer cuatrimestre de la administración Peñista, respecto del mismo periodo inmediato anterior el de Calderón) tienen otras aristas y causas, algunas de las cuales no son incluso positivas. Advirtió que ‘‘Alegrarse porque se redujo la cantidad de muertes en una localidad puede llevarnos al efecto perverso de no darnos cuenta de que ahí tal vez el mayor riesgo (sigue presente): el control, sin disputa, de una organización criminal, con todo el potencial de sustituir la voluntad ciudadana y de las autoridades’’.

Otra gran preocupación es que se perciba la reducción de índices delictivos como una solución del problema, cuando en realidad se puede mostrar por ejemplo, que ‘‘el cese de la matazón (sic) de periodistas en una localidad o un estado sucede sobre la base de que ahora todos los periodistas estén amordazados por los líderes del crimen organizado’’, sin embargo, comentó que la percepción de un menor índice de delitos tiene que ver también con la difusión que se le da en los medios de comunicación a los sucesos violentos y, en este punto, los especialistas le han comentado que más bien lo que resalta es una reducción por mandato en esta cobertura‘‘La impresión del último cuatrimestre es que no hay temas prohibidos, sino que se enfocan de una manera diferente, es decir, no estamos siendo sometidos a la censura, pero admito que el cambio de discurso (del gobierno) tiene un poderoso efecto de arrastre en toda la conversación social”.Hernández Valencia hizo énfasis en que el ‘‘camino de salida’’ a la situación de violencia pasa por la toma de decisiones al más alto nivel, por ejemplo, en el retiro del Ejército y de la Marina de las tareas de seguridad pública o de la puesta en marcha de la anunciada Gendarmería Nacional.

Lo más triste del manejo de pérdidas humanas como si fueran monedas, es que según las cifras de muertes violentas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).desde hace más de cuatro años, el homicidio se ha convertido en la primera causa de muerte de los jóvenes entre 15 y 29 años, y según la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), las pocas cifras oficiales existentes revelan que desde que se emprendió la lucha contra el crimen organizado el número de homicidios de jóvenes se ha incrementado sensiblemente, agudizando su presencia en los estados de Chihuahua, Estado de México, Baja California, Durango, Guerrero, Morelos, Michoacán, Nayarit y Sinaloa.

Igual  que en Guanajuato, en Chihuahua (uno de los más afectados por la ola de violencia) la vida no vale nada, Cesar Duarte Gobernador de esa entidad reveló la semana pasada que los hijos de los periodistas David Páramo y Martha González, Alfredo y Diego fueron asesinados por un vendedor de drogas al cual le debían 10 mil pesos en estupefacientes, ante tan aberrante declaración difundida por los medios, nos quedó nuevamente la sensación de lo absurdo y el sinsabor y molestia de no tener gobierno para prevenir y combatir el delito. Señor Secretario:

No sabemos si creerle o no, en su engañoso discurso expresa con firmeza que el análisis y el perfeccionamiento de la estrategia en contra del crimen organizado será un distintivo de la actual administración, pero en nuestra realidad, los números no han variado mucho ya que mensualmente se registran 1,100 muertes dolosas que se deben en buena parte a la violencia entre bandas criminales plenamente identificadas que no han podido y tal vez no podrán ser combatidas por nuestros gobernantes en turno. En cuanto a las monedas que difícilmente se deprecian, corrupción, impunidad, desempleo, pobreza y hambre, ya mejor ni comentarlas porque generalmente incrementan su valor y son un barril sin fondo de las finanzas públicas.

El hambre y la pobreza, por ejemplo, en lugar de atenderse con seriedad y soportes técnicos, suscitan polémicas electorales entre partidos políticos para dejar en entredicho el Pacto por México y que Rosario Robles Berlanga (SEDESOL) “no se preocupe”. En cuanto ala impunidad, basta saber la liberación de los vándalos de la torre de Rectoría (UNAM) y los líderes magisteriales de Guerrero por falta de cargos, y comprender las condiciones acordadas con su organización (CETEG) para:“No ejercer acción penal y retirar las sanciones administrativas impuestas”.Entendemos que dicho acuerdo dejó de lado el bloqueo de carreteras, la afectación de jóvenes y niños en edad escolar, la destrucción de inmuebles y el fastidiar la vida de comerciantes, turistas, vecinos y gente honrada que sí trabaja, principalmente en Chilpancingo y en Acapulco, aquel bello puerto que cuando México estaba en paz, fuera el de María Bonita, el de María del Alma.

 


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