Linea Directa


UNA NUEVA VOZ

 

 

SENECTUD DIVINO TESORO.....

Por Alejandro Díaz Camacho (LD 08-04-13)

E-mail:  adiazcam@gmail.com

   

Señor presidente Enrique Peña Nieto, confieso que como responsable de este ensayo no sabía cómo titularlo si “Senectud Divino Tesoro” o “No ha sido posible” pero señalo a Usted y su constitucional investidura que: a pesar de los pequeños, múltiples y dispersos esfuerzos que se realizan para proteger a la población adulta, no se vislumbra “ni con oportunidades, ni pactos por México”, un panorama justo y equitativo para este vulnerable sector de nuestra población. 

Previendo desde ahora que durante su mandato y en un lapso relativamente corto de tiempo, un porcentaje muy alto de la población será adulta mayor, Usted y algunos de los integrantes de su gabinete tendrán que reconocer que hoy en día la población adulta crece 4.2 veces más que la población en general, y que dentro de cuatro décadas, las personas mayores de 60 años, es decir nosotros, seremos poco más del 30% de la población total. 

Sobre este particular me pregunto si el Secretario del Trabajo y Previsión Social, Lic. Alfonso Navarrete Prida, quien en su paso como procurador de Justicia del Estado de México, enfrentó varios casos que lo tuvieron en la mira pública; la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, quien exiliada de la política partidista (PRD) escribió su libro “Con todo el Corazón”, en el que reconoció haberse equivocado y pidió una segunda oportunidad, y por último, la Dra. Mercedes Juan López, Secretaria de Salud, quién por su edad ya forma parte de este sector de la población, ¿serán capaces de vislumbrar esta problemática? 

Si bien en el ámbito de la salud, el  acceso a los servicios médicos ha sido ampliado para este grupo etario, es muy común y lamentable ver grandes filas ante las puertas de instituciones públicas para recibir atención médica de manera indiferente, y medicinas consideradas únicamente en su cuadro básico, las cuales en la mayoría de las veces, no son las que en realidad necesitan, ni las mejores existentes, para mitigar los diversos padecimientos que los adultos mayores presentan,  incluyendo trastornos agudos, enfermedades crónicas y altos niveles  de discapacidad, estrés y depresión.  

En el sector laboral, las mujeres adultas mayores entre ellas mi madre, mi suegra y muchas compatriotas más, como amas de casa, su actividad no es reconocida socialmente como tal, y con ello quedan excluidas de la protección social que el mercado de trabajo formal trae aparejada, como son: estabilidad laboral y sueldos justos y permanentes, limitándose así su capacidad de ahorrar y tener seguridad económica para su vejez, cayendo en una grave situación de gran vulnerabilidad, a lo cual se suma en muchos casos la soledad y el desamparo total.  

Jurídicamente, si bien es cierto que la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, tiene como objeto “garantizar el ejercicio de los derechos de las personas adultas mayores”, y establece la obligación del Estado de garantizar a las personas adultas mayores “condiciones óptimas de salud, educación, nutrición, vivienda, desarrollo integral y seguridad social”. También es cierto que en nuestra realidad nada o muy poco de esto sucede.  

A la fecha no ha sido posible rechazar estereotipos que establecen que en la infancia y en la edad  adulta mayor el nivel de capacidades físicas y mentales es menor y que entonces, es normal que se limite el ejercicio de sus derechos, sin contemplar que dichas personas tienen los mismos derechos y por tanto las mismas necesidades que cualquier otra, con las condiciones propias de su edad".  

No ha sido posible bajar el costo de las medicinas y diseñar e implementar la readecuación de los servicios públicos y de la infraestructura social y urbana. No ha sido posible que se garantice la inclusión de las personas adultas mayores en todos los aspectos de la vida social, económica y política y evitar que se coarten derechos a las personas adultas mayores a través de figuras jurídicas no certificadas, "pues pueden ser más vulnerables de ser despojadas de sus bienes con el argumento de que son incapaces jurídicamente hablando".  

No ha sido posible implementar las acciones necesarias para atenderlos, mismas que deben ser integrales y no sólo responder a algunas de sus necesidades, como podría ser el acceso a la salud o las pensiones que se ven minimizadas por los efectos inflacionarios que encarecen la vida.  

No ha sido posible que los programas de transferencias de recursos no sustituyan la obligación del Estado de prestar y garantizar servicios, es decir, que dichos apoyos económicos "no justifiquen que los gobiernos de todos los niveles no construyan programas de atención y protección", como servicios geriátricos o programas de empleo, dirigidos a dicho sector social.  

Y por último, no ha sido posible homologar el rango de edad en el cual se considera a una persona como adulta mayor para que no se pueda negar el acceso a programas o que éste se haga de manera diferenciada así como, realizar las modificaciones necesarias a la legislación para que haya manera de hacer exigible el reconocimiento de derechos o la atención de parte de instituciones dirigidas a estas personas.

El tesoro divino de la Senectud se nos pierde poco a poco, no sea Usted testigo de este lamentable hecho. Seguiremos en línea directa con este tema…. 

 

 


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