EL FOBAPROA; CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN
Por Gerardo Reyes Gómez.


Como una manada de hienas que en el horizonte cercano otea un leve tufillo de carroña, así los miembros del Consejo Coordinador Empresarial, organismo cupular de la iniciativa privada en México, detectaron el "arreglo" entre el Poder Ejecutivo, el PAN y el PRI, para aprobar el pestilente asunto del Fobaproa; ya pueden dormir en paz.
El acuerdo es un hecho y en cuestión de horas, acaso días, se darán a conocer los términos de la traición. Otra vez traiciona el PAN pragmático no solamente sus principios, sino a miles de sus miembros que con limpia conciencia habían condenado el fraude gubernamental más escandaloso del sexenio; también para esos panistas el Gobierno había cometido un robo en despoblado, y tocará a los restantes 96 millones de mexicanos pagar el saqueo. Aunque, en honor a la verdad, algunos lo podrán ahcer solamente agregando mayor cuota a su miseria.
Ya estará feliz Vicente Fox, el candidato del PAN a la Presidencia, quien le condonó la pena legal a Guillermo Ortiz, porque está en conocimiento de que algunos de los notables del PAN fueron beneficiados por las fraudulentas operaciones del Fobaproa y, recordemos, la complicidad es el más fuerte de los lazos para amarrar los acuerdos políticos.
De lo anteriormente descrito se desprende que el Partido Acción Nacional no es oposición; es un mercenario que vende su adhesión a quien pueda pagarla, no importando si se lleva entre las patas de los caballos los intereses de la sociedad nacional.
Refiriéndonos al Gobierno, es necesario mencionar que el Ejecutivo se vio muy hábil; logró comprar gran parte de la gobernabilidad que necesita para llegar, al menos, a la próxima elección.
El país avanza hacia la democracia a saltos y trompicones por la difícil senda de la traición, la mentira y la mañosa estrategia. El PAN contribuyó, como la damisela de ligeros cascos que, en la penumbra de un oculto rincón, le dio al galán violador lo que éste más apetecía; pero ¡oh, triste sorpresa! resultó que el PAN ya no era virgen: había sido sodomizado en más de una ocasión durante los dos últimos sexenios y, dice la Biblia: "a los hombres, los conocerás por sus obras".