UN GOLPE DEMOLEDOR A MÉXICO
Por Gerardo Reyes Gómez.


A Labastida lo besó el Diablo, y no precisamente el de San Jerónimo. A partir del jueves 5 de febrero todo lo que Pancho diga, podrá ser usado en su contra. A pesar de los deseos de un grupito de priístas trasnochados, Pancho, como precandidato a la Presidencia de la República, es ya un cadáver.
A un mes escaso de haber mencionado en este espacio un aspecto que hacía muy vulnerable al secretario de Gobernación, el de los presuntos nexos del giro negro del sistema (el narcotráfico) con el ex gobernador Sinaloense, éste fue víctima de la vil denuncia de la utraderecha estadounidense, utilizando al The Washington Times, el cual se prestó para hacer pública información confidencial de la CIA.
Puede o no tener razón The Washington Times, vehículo de expresión de la Secta Moon, propiedad del reverendo Syung Moon Sun, el ex agente de inteligencia de surcoreano fundador de un rico emporio transnacional al servicio de las causas más innobles del egoísmo humano, pero el golpe ya está dado y al presidente Zedillo le deshicieron, con un sape que sonó a verdadera cachetada, el montaje de un cuidadoso escenario que estaba destinado a encubrir y proteger su proyecto personal para manejar la sucesión presidencial.
Todo estuvo fríamente calculado; el golpe seco al presidente Zedillo se lo dieron donde dolía, porque él había designado al orador del momento para celebrar un aniversario luctuoso más de la Constitución del 17 y, de una sola pedrada, le quitaron al mandatario al elemento responsabilizado de un proceso vital para la República: la pacificación de Chiapas.
Sin el ropaje de precandidato a la Presidencia, Pancho pierde legitimidad ante los grupos negociadores y el respeto que debieran rendirle los grupos de poder involucrados en la posible solución. Ahora queda claro que Chiapas está en los intereses de la ultraderecha estadounidense. Pobre Pancho, pobre de don Ernesto, pobre México.