LA SUCESIÓN Y EL GOLPE BAJO A ZEDILLO
Por Gerardo Reyes Gómez.


Cuando aquella nefasta negociación, de principios de año, obligó a don Pancho Labastida a aceptar la colaboración de Jesús Salazar Toledano en la más importante de las subsecretarías de Gobernación, ya sabía de las truculencias del ex colaborador de Espinosa Villarreal, en el entonces departamento del DF.
Imposibilitado para hacer un enroque que beneficiara la productividad política de su equipo, Labastida se limitó a inmovilizar a Chucho, bloqueando cualquier intento de desplegar sus alas para volar solo. Salazar nunca ha sido un estratega ideológico y, si se analiza su historial, podrá observarse que no ha pasado de ser un valioso operador y nada más. Por ello, desde hace diez meses la subsecretaría política de Bucareli se encuentra paralizada, pero ante la proximidad de importantes definiciones en el proceso de sucesión presidencial, se requiere ejercer todo el potencial necesario para tratar de ganar para el PRI las últimas elecciones del Siglo XX.
  Todo hace suponer que Robledo, el gobernador chiapaneco con licencia y aún representante del presidente Zedillo en tierras bonaerenses, quien se encuentra en México desde hace más de dos semanas, tomará la estafeta de manos de Salazar para cuajar un proyecto que aglutinará los más poderosos grupos políticos disidentes del salinismo.
La líder magisterial Elba Esther Gordillo nunca se imaginó que poniéndole aquella premeditada tunda al presidente Zedillo, durante su último discurso en la tribuna del Senado, en ocasión de la entrega de la presea Belisario Domínguez, iba a precipitar una serie de importantes movimientos en el tablero del ajedrez político nacional. Genovevo Figueroa fue el eslabón más débil de la cadena y se responsabilizó a él, por no haber hecho llegar oportunamente al Estado Mayor Presidencial una copia del discurso que la mañosa líder del magisterio envió por fax al Senado, a las tres de la madrugada del día en que fue pronunciado. Sin embargo, a la Gordillo le tienen formado el cuadro.
De acuerdo con lo descrito, el equipo de don Pancho se continúa consolidando y ya puntea como el favorito de entre los otros cuatro o cinco precandidatos priístas que entrarán en el premeditado escenario de la sucesión. Y en esto consiste, precisamente, lo peligroso de la situación. Al haber abandonado el pelotón durante la competencia, don Pancho se hace blanco de los disparos de todos los francotiradores al servicio de sus enemigos, y de quienes se dicen sus amigos. Como diría don Fidel Velázquez, se movió durante la toma de la foto y, si esa era la intención, entonces está bien, pero, si no, pues ha comenzado a regar las margaritas que comerá el futuro abanderado priísta.