ZEDILLO, DE ESPALDAS A LA PARED
Por Gerardo Reyes Gómez

Cuando Carlos Salinas decidió comprar el alma de Roberto Madrazo, sabía, por que el también fue presidente, que el tabasqueño no llegaría nunca a la Presidencia, pero dejó creer a Roberto que sí tenía posibilidades, con el malévolo propósito de hacerle pedazos a Zedillo su proceso de sucesión y ponerlo de espaldas a la pared.
Así que, el señor de Dublín diría: "no se hagan bolas, señores", si bien Roberto no llegará a Los Pinos, tampoco lo hará Pancho Labastida".
Los despiadados ataques publicitarios en contra de Pancho,  hombre del presidente, han sido producto de un par de equipos de profesionales de la mercadotecnia aplicada a la política; Sabemos que Madrazo no es una persona de ideas, porque toda su vida ha sido un operador. Y ahora sin darse cuenta cabaL de la situación, está operando, con un notable éxito, la descomposición del proceso electoral interno del PRI.
Hace casi dos semanas que un rumor empezó a correr en los conciliábulos del partido oficial: "dado que el proceso de selección del candidato esta a punto de crear una fractura en el partido, misma que rompería los acuerdos entre los grupos de poder más importantes, entonces se está considerando la posibilidad de desechar el proceso actual y nombrar al candidato "a la antigüita": esto es, que sea el Consejo Nacional el encargado de transparentar la voluntad presidencial, nominando a un candidato ajeno al grupo de "los cuatro fantásticos".
¡Cuidado! en ese momento habría triunfado la opción a la que está jugando Carlos Salinas, por que él sabe que, si Pancho Labastida llega a Los Pinos, el ex presidente Miguel de la Madrid sería el gran ganador de todo el proceso de sucesión y no él. De ahí el nerviosismo que hizo romper la pausa de silencio del ex presidente de la "Renovación Moral", conminado a Roberto y a Pancho a cesar en sus insólitos ataques.
Si Roberto se está jugando el todo por el todo, apostando al insulto y a la descalificación, Carlos Salinas tiene poco que perder, y antes de sacrificar a Roberto siempre podrá intentar una negociación que le permita reposicionarse en una situación más ventajosa de la que, por ahora, se encuentra.
Roberto Madrazo, como heredero político del profesor Carlos Hank González no tiene la sartén por el mango. Al profesor mexiquense se le apaga la flama de la vida y, hasta donde sabemos, todavía hay algunas cosas en el aire. En cuanto desaparezca el mentor de Atlacomulco, puede romperse la red de autoridad y lealtad del grupo hankiano, dejando a Madrazo en la más grande indefensión, y entonces seguro que observaremos la cabeza de Roberto Madrazo colgar de una pica en la "Plaza Mayor de la Política".