Linea Directa


LA RECESIÓN EN EE.UU. Y SU ENFERMA DEMOCRACIA
Por Gerardo Reyes Gómez. (LD 05-02-01)

Finalmente tocó a las puertas de le economía estadounidense el fantasma de la recesión; aún no se atreven a llamarla por su nombre y la califican como desaceleración. Pero llegó pisando fuerte, anunciando un despido masivo, en los próximos días o semanas, de casi medio millón de trabajadores estadounidenses de las más poderosas empresas transnacionales del planeta, especialmente de la industria automotriz. Eso era lo que querían, pues se lo ganaron a pulso.

Rompiendo una racha de dos períodos presidenciales de bonanza y bienestar económico, finalmente las fuerzas internas del imperio lograron, utilizando el voto de la ciudadanía, desestabilizar la economía. Nunca los EE.UU. fueron más poderosos que cuando gozaron la administración de su presidente erótico Bill Clinton. Pero, como de todo se cansa el hombre, hasta de la riqueza y de ejercer el desmedido poder, había que llevar a los ciudadanos a repudiar en las urnas, al partido demócrata que a ellos les dio todo o casi todo.

No importó que los Estado Unidos de Norteamérica quedaran en evidencia ante el mundo, porque su famosa democracia, como un barco que muestra considerables boquetes, hizo agua y hundió a ese modelo de perfección. Fue evidente que en ese país los ciudadanos no eligen a su presidente, sino son los grupos de poder financiero, haciendo de la voluntad ciudadana una parodia. Además afloraron las prácticas electorales fraudulentas y ventajosas que tanto criticaron los estadounidenses entre sus aliados y no se diga de sus enemigos.

El jinete apocalíptico de la recesión, apenas ha comenzado a cabalgar, todavía le llaman desaceleración. Pero ya puso en jaque a otras economías de su amplia zona de influencia, especialmente aquellas que habían creído en el modelo exportador, dirigiendo su producción hacia el rico imperio que, como una esponja, era capaz de absorberlo todo y sin medida.

Ahora la política geoeconómica de los EE.UU. está en peligro, por que si con su pujanza tenía en la lona a potenciales enemigos como la Unión Europea, a China y a Japón, a ellos la recesión les brindará un respiro y quizá la oportunidad de sobrevivir, especialmente a un Euro debilitado, a un yen vapuleado y a una moneda china que no le permiten emerger con mínima equidad.

Difícil de entender y muy difícil de asimilar las contradicciones políticas de los grupos de poder norteamericanos, vistas en la perspectiva de su enferma democracia y, sin embargo, ellos se lo buscaron. Lo malo es que las economías dependientes, aquellas que, como la mexicana, siguieron el espejismo del neoliberalismo a ultranza, la política impuesta por los emisarios tecnócratas que enviaron a gobernarnos, estamos entrando a un remolino que ni Mr. Fox, con todo su optimismo y toda la saliva con la cual diariamente nos baña, será capaz de conjurar. A Fox solo le faltó gritar en Davos: ¡el rey Clinton ha muerto! ¡Viva el rey, de San Cristóbal!


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