UNA PANTERA EN EL PRI
Por Gerardo Reyes Gómez.

Para el segundo priísta del país (no sé por qué el primer lugar siempre se lo dan al presidente) el único lema que vale es aquel que dicta: "más vale que digan; aquí corrió, que aquí quedó". Y me refiero, nada más y nada menos que a Antonio González Fernández, el presidente del CEN del PRI.

Observando cómo estaban de caldeados los ánimos de sus copartidarios y, especialmente entre Roberto Madrazo y don Pancho Labastida, los dos más belicosos precandidatos a Los Pinos, el super liderazo priísta se decidió a meter la cabeza, por aquello de que de un cañonazo se la fueran a volar.

Fue notorio que, justo cuando le anunciaron a Pepe Toño que Madrazo lo visitaría en sus oficinas de Insurgentes y Héroes Ferrocarrileros, para quejarse de que "el Croquetas", como cariñosamente le dicen al gobernador Albores Guillen en Chiapas, había roto las reglas del proceso electoral por haber canalizado recursos del erario para organizarle una manifestación multitudinaria a Labastida, a Pepe Toño se le ocurrió que tenía un compromiso "ineludible" y, entonces, el encargado de recibir a la gente del gobernador con licencia tabasqueño, y entorilarla hacia don Fernando Gutiérrez Barrios, fue el leal comunicador oficial del PRI, Reta Martínez.

En tiempos de cólera priísta, Pepe Toño pensó que es extremadamente peligroso para un líder tomar partido, porque no importa a quien apoye, finalmente con alguno queda mal. Sin embargo, por no haber encontrado una alternativa más valiente, el líder justificó plenamente la razón por la cual algunos lo conocen con el fiero mote de "la Pantera... Rosa".