¿GOLPE DE ESTADO?
Por Gerardo Reyes Gómez

Todo indica que dos expertos en el montaje del complot se preparan para dar un golpe de Estado en Veracruz. Don Fernando Gutiérrez Barrios, el archiconocido personaje que fuera huésped del Palacio Covian, durante la primera parte de la administración salinista, y Ausencio Chávez, el ex subsecretario de Gobernación y fugaz embajador, le están formando el cuadro a un paralizado y últimamente muy hablador Miguelito Alemán.
Desde los últimos cataclismos naturales de la pasada temporada de lluvias, que afectaron gravemente a la entidad de las palmeras borrachas de sol, y con los cuales se evidenció la falta de oficio político y responsabilidad civil del todavía gobernador veracruzano, las cosas se han venido empeorado en un Estado clave para las próximas elecciones presidenciales; dejar sueltos a los votantes podría significar un error de trágicas dimensiones para el partido en el poder.
  Sin embargo, Miguelito, el hombre que cometió un acto indecoroso, por decir lo menos, cuando, en un país de cuarenta millones de habitantes en la extrema pobreza, presentó su declaración patrimonial, no sufre ni se acongoja. El, al igual que sus asesores,  piensa que la cercana relación con otro junior del poder de nombre Jeorge Bush, el actual candidato republicano a la Presidencia de EE. UU. lo pone a salvo de los intentos de golpe de Estado, pero otra vez están equivocados.
Si don Fernando Gutiérrez Barrios no se equivocó cuando contó los votos de los diez millones de votantes (¿?) que eligieron a don Pancho Labastida candidato priísta a la Presidencia, menos podrá equivocarse cuando se trate e cortar una cabeza, aunque sea la del gobernador; Ausencio y él ya tienen experiencia.