LABASTIDA DA PALOS DE CIEGO
Por Gerardo Reyes Gómez.


Alguien tendría que decirle a don Pancho Labastida Ochoa que se están viendo ridículos peleando contra una imagen. Alfonso Orive, Emilio Rabasa, Alejandro Carrillo, Mireille Roccatti, mi acelerado amigo Fernando Solís y hasta la doña de Tlaltelolco, Rosario Green, se inscribieron en un concurso para dar palos de ciego.
Nunca había ganado tantas batallas el silencio. Supongamos, solo por suponer, que el subcomandante Marcos hubiera estirado los tenis hace... digamos dos meses, y el Consejo Indígena chiapaneco hubiera decidido mantener su muerte en secreto ¿qué papel estarían jugando las fuerzas vivas (?) del gobierno? ¿verdad que se verían como idiotas?
Ahora que si, como creo, el famoso "sub" está vivo, debe estar riéndose como enano de todos los desfiguros de los de la Segob, los rounds de sombra, los gritos y sombrerazos, las agresiones a los observadores extranjeros que, no lo olvidemos, ellos son producto de la globalización, la cual nuestro gobierno acepta en la economía, pero, ilusamente, rechaza en la política. Además, esas carcajadas deben estarse escuchando en toda la Sierra Madre continental hasta diluirse en la Tierra del Fuego.
Todo porque la gente cercana a don Pancho Labastida piensa que si su jefe resuelve el caso Chiapas, no habrá manera de que pierda la nominación del PRI a la Presidencia e la República. Sin embargo, cualquier mal matemático podría decirles que esas son variables independientes y que el camino a Los Pinos no necesariamente se cruza con el de Chiapas porque,
entiéndanlo bien, el problema del EZLN no tiene solución en este sexenio.

Y si vuelven a decir estupideces, como esa que don Samuel no tiene autorización para extender acreditaciones no oficiales a los observadores extranjeros, entonces ya no tienen remedio: merecen perder o ¿acaso me equivoco?