LA GUERRA LLEVADA A LOS MEDIOS
Por Gerardo Reyes Gómez.


La violencia genera violencia, don Pancho Labastida, eso usted y yo lo sabemos mejor que nadie. Por ello, cuando Adolfo Orive, su estratega estrella en el caso Chiapas, planteó la toma por asalto de los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, para golpear inmisericordemente al "enemigo", deberían saber a que atenerse.
Orive, también jefe del club de los truculentos en la Segob, debió contemplar que las cabezas del sistema son, en el escenario de los medios, muy vulnerables. La Ley del Talión prevalece normando las agresivas relaciones de los grupos en pugna por el poder y el precio será golpe por golpe y dentellada por mordisco.
Si se filtró información para destapar la cloaca del asunto del control del Banco Anáhuac, en el cual estuvieron implicados no solo notorios narcos, sino también familiares del ex presidente Miguel de la Madrid (tan cercanos como su incómodo hijo Federico y su primo Jorge) la respuesta les llegó con la rapidez de una centella y, curiosamente en Guadalajara, se filtró, en el mismo asunto del grupo Anáhuac, el involucramiento del arquitecto Rodolfo Zedillo, hermano del señor presidente, quien en un acto digno de Tontín (aquel miembro de los siete enanos) declaró: "yo no fui, fue una trampa, fue Teté".
En el conflictivo escenario del diferendum entre Don Memo Ortiz y don Miguel Ángel Gurría, el tamaulipeco le metió un señor golazo al de Banxico, porque el ex, de Hacienda, debió haber sancionado, en su momento, todo el lavado de narcodólares que fue canalizado a través de nuestro sistema financiero.

Para acabarla de complicar, don Pancho, a Orive se le olvidaron varios amenazantes asuntos: el del suegro del Dr. Zedillo, las "inexplicables" muertes del hermano de don Memo OrtIz y, sobre todo, la relativamente reciente del hermano de la primera dama. Así que, si algo no se midió, fueron los efectos de la violencia política llevada a los medios y ahí usted, don Pancho, sí tiene algo que ver, o ¿acaso me equivoco?