UN EX GOBERNADOR MÁS EN BUCARELI
Por Gerardo Reyes Gómez


Falto de sensibilidad y oficio político, el presidente Zedillo, sin quererlo, transparentó el factor clave del proceso de sucesión cuando enfiló al dúo dinámico, formado por don Pancho Labastida y el joven senador Esteban Moctezuma, hacia Los Pinos.
Don Pancho, viejo lobo de mar, sacó del desván su empolvada bola de cristal y consultó a su oráculo. Era necesario, le respondió, formar un equipo de miedo; así nació el "Club de los Truculentos", cuyo miembro inicial fue el propio jefe de asesores del licenciado Labastida, me refiero a Adolfo Orive.
A medida que fueron pasando las semanas, el Club en Gobernación se fue nutriendo con elementos notables, por su experiencia, su enorme capacidad de grilla y, alguno que otro, a quien se la deben, por lo que sabe, esto es, por la complicidad del silencio.
De esa manera llegaron, a reforzar la línea de los gladiadores, varios heraldos del pasado reciente y remoto. Hoy ya forman la lista de tan distinguidas personalidades, nombres de ex gobernadores como el poblano, Jiménez Morales, el oaxaqueño Diódoro Carrasco, el de San Luis, Fonseca Álvarez, el hidalguense Murillo Karam y otros, pero brillando entre todos, como una perla de negro oriente, se encuentra la última adquisición, o membresía del Club de los Truculentos; me refiero al ex gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes -durante el sexenio de Patricio Chirinos, quien realmente gobernó al Estado fue Yunes, desde la Secretaría General de Gobierno-.
Hombre de armas tomar y siniestra conducta, Yunes ocupa hoy, sorpréndase, el puesto de jefe de asesores del subsecretario de Seguridad Pública, el todavía gobernador con licencia Murillo Karam.

Si don Pancho Labastida quería enviar señales de cómo será su estilo de gobernar, de llegar a sentarse en la silla de Los Pinos, lo logró con creces. El de él será un gobierno de mano dura, que no temerá volverse a manchar las manos de sangre, porque, si desde Gobernación es tradicional que se extiendan los lazos de la represión, ahora ya cuenta con la infraestructura, con un enorme presupuesto, disque para la seguridad y, sobre todo, con al arquetipo de la violencia institucionalizada.